El sueño de Alsina: "Ya no distingo cuándo me están pidiendo el voto y cuándo pasta"
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September 15, 2026
El sueño de Alsina: "Ya no distingo cuándo me están pidiendo el voto y cuándo pasta"
Speakers Carlos Alsina Álvarez
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Carlos Alsina Álvarez (0:03)
Esta noche soñé que despertaba por culpa del ruido que llegaba de la calle.
Alguien con un megáfono voceaba. Y voceaba largo, como si sufriera de incontinencia verbal o logorrea. Por puro afán humanitario me bajé en pijama, decidido a sofocar aquel brote verborreico y a poder dormir, tampoco te lo niego. Abrí el portal y me pareció que era una señora enfadada. Pero sí, resulta que era Irene Montero, haciendo campaña con nocturnidad y alegorías. Yo era la única alma viva en la calle. En cuanto me vio, vino a pedirme el voto con una hucha del Dómun en la mano. Dije, es para las misiones, pregunté yo, recordando mis tiempos de chaval, en los que salíamos a pedir dinero para los negritos. Es para las misiones. Le dije, mi misión es singular. Mi misión es salvar al pueblo. De la derecha, de la ultraderecha, de Sánchez, del PSOE, de los jueces, de la patronal y de los izquierdistas de Pega. Y de Rufián, le pregunté yo, de Rufián me adora, respondió ella. Y como prueba me enseñó una foto firmada por Gabriel con un beso. Confieso que me emocionó el gesto. Pero como estaba deseando volverme a la cama, intenté hacerle ver que no eran horas. Le dije, tiene usted todo el día para mí, tienes a estas horas la gente. Lo que quiere es dormir. Me pareció que su rostro se transfiguraba. Igual es que me lo transfiguré. La revolución no duerme, dijo ella. La revolución no, pero la gente sí, le dije yo. La gente se subleva mucho mejor si llega a la revolución descansada. Ella agitó la hucha y me hizo un gesto para que callara. Me dijo, no hables más, miembro de las élites. No hables más y vótame. El miedo ha cambiado de bando. Yo que no soy de bandos, pero tengo mis miedos. Le expliqué que no llevaba nada suelto y también que con ella y con su compañero me pasa que ya no distingo cuando me están pidiendo el voto o cuando me están pidiendo pasta para sus tabernas, para sus canales, para sus casas, para sus cosas. Él es una cosa y yo soy otra, repuso ella con razón. Él es empresario modelo y yo una joven promesa del parlamentarismo europeo. Me dejó sin argumentos y prometí leerme el programa electoral de ella y a él hacerle un bism. Siempre he admirado al empresario que no lo es por vocación, sino por donación. Que el dinero lo ponen otros y él crece libre de ataduras y de deudas. Bueno, crece o mengua, depende de su aptitud gestora. Bueno, como Irene seguía con el megáfono y amenazaba con dar otra serenata, llamé a Ayone para que se ocupara y me lo cogió dormida. Es natural. No sé de qué me hablas, creo que me dijo. Digo, de Podemos. Y ella dijo, no sé de qué me hablas. Y ahí entendí que la izquierda no tiene solución y que hay cargos que son como Egipto en los diez mandamientos, o sea, de cartón piedra. Y vallo pensando en el no mentirás camino de la cama por lo de los diez mandamientos cuando caí en la cuenta de que nunca he soñado con el Papa.
No por descreimiento, creo yo, sino por prudencia. Aquel que invoca la fe para afirmar que la resurrección es posible, dice verdad o es autoconvencimiento. Ya amanecía y aún estaba yo dándole vueltas cuando me sonó el móvil y era Yone ya bien despierta. Y mentí una excusa para poder seguir reflexionando. Le dije, es que me pillas haciendo una roza. Una roz, dijo ella. Digo, no, una roza. No sé qué es una roza, confesó. Yone, digo, no pasa nada. Es un concepto de clase trabajadora, en concreto de la albañilería.
No sé de qué me hablas, volvió a decir Yone, que captó a la primera mi decepción porque ella no es albañila, sino psicóloga. Albañilas en España, la verdad es que hay pocas, casi menos que mujeres en el núcleo duro del presidente. Me colgó Yone leyendo mi pensamiento. Yo es que a la roza le tengo cariño.
Siempre ahí, tan discreta, tan escondida. Una vez vi un albañil, un poco brusco, que le decía a un tubo corrugado, te voy a empotrar aquí mismo, guapo. Y pensé que a menudo en la obra se confunde el humor con la franqueza. Corrugado viene a ser como arrugado.
Sánchez, por ejemplo, ante Marruecos. En mi sueño el presidente corrugado salía en la sexta, pero sin brillo. O sea, muy bien maquillado. Pensé que estaría bien contar algún día cómo es el trabajo de maquillar gente. Hay empleos que están ahí, uno de los que se sabe poco. El maquillador, que casi siempre es maquilladora, nace o se hace.
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