El sueño de Alsina: "Igual es la reina quien, a estas alturas, tiene más mili"
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October 12, 2026
El sueño de Alsina: "Igual es la reina quien, a estas alturas, tiene más mili"
Speakers Carlos Alsina Álvarez
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Carlos Alsina Álvarez (0:00)
Esta noche soñé que despertaba y se me había metido el chivo en casa. Me habían alertado los gritos de los vecinos que decían. La cabra, Alsina, ¡la cabra!
No creas que no saben distinguir una cabra de un chivo. Por supuesto que saben. Tenemos largas conversaciones los domingos sobre ganado o vino. Pero era la forma rápida de avisarme de que no era un chivo cualquiera el que se estaba zampando mis plantas, sino el chivo legionario, que es colega de novios de la muerte. Pocabroma, ¿no? ¡Babieca! Le grité. Sé que se llamaba Babieca porque me lo chivó Arantxa Martín, que se lo sabe de todo sobre desfiles. Babieca, suelta el potos, ¡que no te vas a sentar! Y ya no había potos. El ficus no, Babieca. El ficus no, que es de plástico. Y ya no había ficus.
Sentí que me iba a dejar la casa como la de Amón, que solo tiene un cactus. Resiliente, eso sí. Aguanta el cactus como un campeón, aunque no se le haga ni caso. A mí, más que la deforestación de mi salón, lo que me preocupaba es que el chivo llegara tarde al desfile y se perdiera los aplausos. Como no sé de qué pie cojea políticamente, probé con la psicología inversa. Le dije, Babieca, que te vas a perder los abucheos al presidente. Oye, ni se inmutó.
Dije, a ver si el chivo es sanchista sobrevenido como Grande Marlasca. Pero entonces, gritó, giró la cabeza y me miró con un gesto de severidad. Un gesto de severidad que, maldita la hora en que hice yo la broma sobre Grande Marlasca. Yo, la verdad, no recordaba si un chivo embiste cuando se enfada. Pero por si acaso me parapeté tras un póster del almirante López Calderón que tengo en casa. El almirante es el gemad, que significa jefe del Estado Mayor de la Defensa y es un cargo que la mayor parte de la gente ni sabe que es ni nunca se ha interesado. Dices, mejor, eso es que el ejército también tiene normalidad democrática. El caso es que el chivo legionario vio al gemad y se le endulzó la mirada. Crételo, hasta hizo como un sonido de amor al prójimo. Y eso que López Calderón es marino y Bavieca no se subió a un barco ni cumpliendo órdenes. Bavieca, le insistí que vas a llegar tarde y me va a culpar a mí la ministra de Defensa. A mí me pareceó, me pareció que sonrió el muy cabra, porque yo me imagino amargadita y enfadada y confieso que a mí me tiemblan las piernas.
No soy el único, creo. Hasta en el presidente percibo un no sé qué. Como de no acercarse mucho para evitar riesgos. El resto de ministros, sin embargo, a quien temen en estado de cólera es al presidente. O eso me contó una vez una persona que decía tener acceso directísimo a todos los secretos de la Moncloa y que es posible que sólo estuviera fabulando, o sea, lo que en periodismo se conoce, como una fuente bien informada. Conseguí que el chivo me hiciera caso y se dejara poner la correa de la perra. Puede que le quedara un poco justa, pero es lo que yo le dije. Mabieca, hace destacar tu hermoso cuello.
Al desfile llegamos por los pelos. Mis vecinos abrieron paso retirando los cubos de basura y un joven que nos notó apuraos nos prestó su patinete. Como yo no había conducido nunca. A un patinete le cedí al carnero el volante, o el manillar, o como se llame. Él demostró una resolución conduciendo, un talento para coger las curvas, una habilidad para el derrape que estaban los policías municipales maravillados. Me dijo, es que en la legión nos preparan para todo. O creí entender que me decía, porque dije, pero ahora sabes hablar, eres un chivo. Y me dijo, ahora y antes, lo que pasa es que no me has preguntado.
Amparcó el patinete marcha atrás a la primera y se fue a buscar a su unidad al trote. Nada más perderle de vista, sentí que ya le añoraba.
En la grada de autoridades estaban ya mezclados las ministras, los varones y los dos líderes de la oposición, que ya iban a todos los actos en pareja y cogidos de la mano para que el pueblo se habituara. Hasta un beso se dieron. A Sánchez le aucheaba a un señor con voz de pito, que le decía, fuera de aquí, que tú ni has hecho la mili, traído a la patria.
El señor se confundía, porque quienes no hicieron la mili son Abascal, Feijo y Margarita. Y yo, vamos, o sea, como yo. Y quien sí la hizo, una cosa corta e indoloro, pues fue Pedro Sánchez, que ejerció en su momento de soldado cuando él no era sanchista ni nada.
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