El sueño de Alsina: "El Gobierno había ordenado desecar el Estrecho y rellenar con tierra entre Algeciras y Ceuta"
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September 16, 2026
El sueño de Alsina: "El Gobierno había ordenado desecar el Estrecho y rellenar con tierra entre Algeciras y Ceuta"
Speakers Carlos Alsina Álvarez
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Carlos Alsina Álvarez (0:01)
Esta noche soñé que despertaba en medio de una planta fotovoltaica. Me incorporé dolido porque se me estaba clavando una piedra caliza en los riñones. Alcé la vista y comprobé que no me había puesto las gafas y me dije, ya no las necesitas, si la realidad se ha vuelto nítida. Entonces miré de nuevo y comprendí que la planta fotovoltaica no terminaba nunca. Era un campo sembrado de placas solares que ocupaba todas las hectáreas conocidas desde mi cama hasta el horizonte. En mi cabeza sonó la voz de Onda Reta que me decía, no lo calcules en hectáreas, cálculalo en campos de fútbol. Pero a mí es que del fútbol lo único que me interesa es Radio Estadio. Porque Edu dice que es un tren y yo me los imagino acollado ya él moviéndose al compás del Chacachá mientras conducen con Primor la locomotora. En mi sueño las placas solares habían desbancado al trigo, a la cebada y a los girasoles. La península se había quedado pequeña y el gobierno había ordenado dessecar el estrecho y rellenar con tierra entre Algeciras y Ceuta. La obra había sido faraónica y Óscar Puente la había inaugurado con falda corta de lino, túnica blanca finísima, chal sobre el torso y doble corona. O sea, como el faraón de la obra pública, que es como lo llamaban sus groupies, en abierta competencia ya con la tropa menguante del César, que seguía siendo Pedro, pero que no se fiaba ni de su sombra. Tú también, Salvador, decían sueños el César, temiendo ser apuñalado por todos. Tú también, ¿cómo te llamabas tú? Milagros Tolón, soy ministra, eso. Tú también, Milagros Tolón. Ahora que ya no había mar de por medio, hasta Marruecos veía Ceuta más española. En breve estaría acabada la autovía que uniría la ciudad con la AP7. Solo podría ser utilizada, eso sí, por españoles nacidos en España. O en tránsito nacionalizados sin haber tenido nunca vuelos. Estos también valían. Digo, el tránsito de inmigrantes estaba prohibido, porque el resto de comunidades autónomas amaban a los ceutíes por encima de cualquier cosa, pero ni de broma aceptaban a coger solo de sus impapeles. Juan Jesús Vivas, en mi sueño, cumplía ya 100 años al frente del gobierno autonómico, sin que Sánchez le tuviera en su agenda de contactos y sin que Núñez fijó si hubiera aprendido bien su nombre.
El gobierno, que estaba escocido con la prensa crítica, había publicado la lista de periodistas comprometidos con España que tampoco habían suspendido sus vacaciones cuando Ceuta fue atacada. 50 folios de periodistas le salían. Se organizó un escándalo. Otro. Porque el Ministerio del Interior no supo explicar cómo sabía dónde se encontraban estos periodistas ciudadanos privados. Estado Policial denunció una asociación de la prensa en la que nadie estaba al día del pavo de sus cuotas. Se defendió la portavoz del ministerio, que también era periodista y, además, asociada. Dijo, no hemos dicho dónde estaban, hemos dicho dónde no estaban. ¿Y cuáles son tus fuentes? Le preguntaron incisivos los colegas. Y ella estuvo rápida. Dijo, solo tuvo que poner la radio y la televisión para ver quién siguió de vacaciones durante todo el mes de agosto. Fue destituida. La portavoz por exceso de agudeza. Y porque se molestaron algunos comunicadores afines, afines de la causa y también ausentes, que se lo llamaron como un acto de ingratitud inaceptable. Sus jefes tranquilizaron a la portavoz destituida. Le dijeron, te vamos a colocar en tres tertulias de productoras privadas.
Y te haremos consejera de radio televisión española en cuanto se jubile Angélica.
En la radio un entrevistador le preguntaba al ministro de Guardia, ¿cuándo sería la ceremonia de homenaje a los difuntos? Hubo un silencio incómodo.
¿A qué difuntos se refiere? Preguntó entonces el ministro, en lugar de responder. A los de Ceuta respondió el que hacía las preguntas. El ministro puso cara de estar a por uvas, o sea, la que tenía desde que fue nombrado, y se lo aclaró el periodista. Le dijo, es que han muerto 140 personas. ¿Para cuándo la ceremonia de homenaje a los difuntos?
En Rabat se lo preguntó otro entrevistador, al primer ministro marroquí, y se hizo el loco. El periodista amaneció en prisión por pasarse listo. Y en su lugar pusieron a moratinos para que se ocupara él de evitar molestias innecesarias al gobierno.
Ceremonia fúnebre no hubo nunca, ni de reinos, ni de estados, ni de nada. Yo pensé que los muertos, cuando son invisibles, solo obtienen ese sucedáneo del duelo que se llama olvido. No hay funeral más bárbaro que pasar pa girar.
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