2407. Piropeando a la Virgen del Pilar (EDITADA)
Meditaciones diarias
October 11, 2026
¡Vótame en los Premios iVoox 2026! Meditación sobre el Evangelio de la fiesta de la Virgen del Pilar. Aquella mujer que piropea a la Virgen. También nosotros hacemos eso mismo con el rezo del Santo Rosario, piropeamos a la Virgen. Poner amor en las avemarías e invocaciones.
Speakers Jose Brage
Jose Brage (0:00)
Por la señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos, libranos Señor Dios Nuestro, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Señor mío y Dios mío, creo firmemente que estás aquí. Que me ves que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mi Inmaculada, San José mi Padre y Señor, Ángel le mi guarda, intercedé por mí. Hoy celebramos la fiesta de la Virgen del Pilar. Y dice la oración colecta. Dios Todopoderoso y Eterno, que en la gloriosa madre de tu hijo has concedido un amparo celestial a cuantos la invocan con la secular advocación del Pilar. ¿Verdad? Ya sabemos el origen de esta tradición, que es que la Virgen se apareció, estando todavía en vida, sobre un Pilar para dar fortaleza y sostener al Apóstol Santiago en sus dificultades para convertir a los íberos, un pueblo duro de Cerviz y difícil de convertir. Concédenos, sigue diciendo la colecta, por su intercesión, fortaleza en la fe, esa fortaleza simbolizada en el Pilar, seguridad en la esperanza y constancia en el amor. Por nuestro Señor Jesucristo. Todas esas cosas, fortaleza en la fe, seguridad en la esperanza y constancia en el amor, están, como digo, muy bien ejemplificadas en el Pilar sobre el cual se apareció la Virgen.
El Evangelio que la Iglesia nos propone para este día es el mismo Evangelio de hace dos días. Vamos a volverlo a leer. Después de que Jesús fuera levantado al cielo, los apóstoles volvieron a Jerusalén, desde el monte que llaman de los olivos, que dista de Jerusalén. Ay, perdonad, este todavía no es el Evangelio. Esta es la primera lectura que nos propone la Misa. Después de que Jesús fue levantado al cielo, los apóstoles volvieron a Jerusalén, desde el monte que llaman de los olivos, que dista de Jerusalén, lo que se permite caminar en sábado. Cuando llegaron, subieron a la sala superior, donde se alojaban Pedro y Juan y Santiago y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo, Santiago el de Alfeo, Simón el Celotes y Judas el de Santiago. Todos ellos perseveraban unánimes en la oración, junto con algunas mujeres y María, la madre de Jesús, con sus hermanos. Pues así estamos tú y yo ahora, perseverando en oración todos juntos, junto a María, nuestra madre. Cada mañana, cuando hacemos la oración por la mañana, regresamos al origen de nuestra vocación, junto al Señor, para ponernos a la escucha de lo que Dios quiera decirnos. Subimos junto a la Virgen al cenáculo. Eso es nuestra misa diaria. Se vamos a misa diaria para adorar a nuestro Señor bien unidos al Padre y junto a María, cuya fiesta celebramos hoy, a la que amamos tiernamente.
Decía San José María, ¿no? Tenía tanto amor a la Virgen que lo manifestaba como un niño en pequeños detalles, ¿no? Y tenía una imagen pequeñita de la Virgen del Pilar a la que llamaba su Virgen de los Besos y decía mi Virgen de los Besos terminaré comiéndomela, refiriéndose a esos besos que les daba, que les daba, que le daba, ¿no? Así escribía en agosto del 31
Y en 1967, tras una visita a Fátima, recordaba cómo se cruzaba en coche con multitudes bajo la lluvia rezando el rosario. Y le conmovió y decía en una tertulia, se me escapaba la mano para bendecirlas y les decía Dios os bendiga por el amor que tenéis a su madre. Nosotros señor queremos recibir esa misma alabanza de un santo rosario por el cariño que tenemos a la virgen, a tu madre. Hoy de una manera especial en esta fiesta de la virgen del Pilar.
Y no es muy difícil saber qué podemos hacer porque la propia virgen, la propia María nos lo ha dicho tantas veces en sus apariciones. Nos ha pedido que recemos el santo rosario. ¿Quieres amar a la virgen? Pues trátala. ¿Cómo? Rezando el santo rosario, el rosario de nuestra señora. Así decía en el prólogo de ese libro, Santo Rosario, San Josemaría.
¿Nos puede servir considerar cuál es el origen del rosario? El rosario, hace ya siglos, su nombre hacía referencia a un tocado conceccionado con flores que se regalaba para mostrar amor u homenaje. Como una corona de flores. Como un sombrero de flores. Pues, el rosario con su repetición de cada una de las Avemarías y las invocaciones a la Virgen es como la concección diaria de un tocado hermoso lleno de flores que regalamos a la persona que amamos, a nuestra madre y la Virgen. Por eso, podemos ahora nosotros pensar, ¿cómo es mi rosario? ¿cómo lo estoy rezando?
Porque, fíjate, y ahora sí, en el Evangelio de la Misa de hoy aparece esa señora, esa mujer del pueblo sencilla, que dice a Jesús, bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron. Que es como decir, viva la madre que te parió, con todo el respeto y cariño del mundo.
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