**William Arana** (0:40)
El Señor te ama tanto que insiste en hablar de este tema. Estaba orando para esta dosis. Y el Señor pone en mi corazón una carga pesada, porque tú no estás teniendo confianza en nada. Y la pregunta que te quiero hacer es, ¿en qué o en quién estás poniendo tu confianza? Quizás no estás durmiendo bien, quizás estás pasando las noches en vela, porque no tienes tranquilidad, porque te atormentan muchas cosas. ¿En quién puedes confiar? Tal vez esa persona en la que creías que podía ayudarte ya no te puede ayudar. Estabas confiado en eso. Y esa persona falló. Lo que te prometió no lo cumplió.
A lo mejor es en tu matrimonio, en esa persona en la cual depositaste tu confianza. ¿En quién confías? Cuando todo en la vida uno mira alrededor y todo como que está mal.
La Biblia dice, en paz me acostaré y así mismo dormiré, porque solo tu Señor me haces vivir confiado. Eso dice el manual de instrucciones en el Salmo 48 Pero. cómo, ¿William? Cómo yo me puedo acostar tranquilo, dormir y poder decir voy a levantarme en paz, voy a levantarme en amor, ¿voy a levantarme confiado? ¿Cómo? Con tantas cosas difíciles que estoy pasando. Porque a lo mejor eso es lo que pasa, porque tu depositas tu confianza en ese trabajo que tienes, en esa persona que crees fiable.
Pero esas personas o esas situaciones nos decepcionan. Sí, nos decepcionan. ¿Por qué? Porque son causas ajenas a nuestra voluntad, no podemos controlarlo. Y a lo mejor has perdido ese trabajo que te daba confianza. A lo mejor has perdido ese amigo o ese hermano que era tu apoyo.
Y esas cosas que tú no puedes controlar, hacen que solamente mires al cielo y le digas a Dios hoy a través de esta dosis, Dios, sácame, sácame de este hoyo, sácame de este apuro, sácame de esta circunstancia, sácame de este problema.
Creo que hoy tienes que tener claro que en la vida todo nos puede fallar.
Pero solo hay alguien que nunca te va a fallar. Y ese alguien es nuestro Señor Jesucristo.
Sin embargo, cuando nosotros estamos en medio de la angustia, creemos que Dios no nos escucha. Creemos que Dios no está ahí.
¿Por qué?
Mira una historia. El rey David puso su confianza en Dios. Y cuando todos sus enemigos le acecharon, aún sabiendo que algunas veces había fallado, él estaba convencido de que Dios es un Dios de amor y perdón. Es decir, él dijo, ¿cómo hablo con Dios? Y a lo mejor tú estás como David. No, ¿cómo le voy a hablar a Dios si yo la embarré? Yo soy pecador, pecadora, no merezco. Pero hagamos como el rey David. David estaba convencido de que Dios le iba a perdonar porque si él se arrepentía de corazón, Dios es un Dios de amor y de perdón. Y hoy te vengo a decir que Dios va a tener misericordia de ti, que él va a escuchar tu oración. Y eso fue lo que hizo David. Dijo, ten misericordia de mi Dios y oye mi oración. Y eso es algo que nosotros a veces olvidamos o nos negamos a creer. Y si ya tu lo entiendes en esta dosis y lo practicas, vas a ver como Dios te levanta. Empiezas de nuevo, te reseteas, cambias tu manera de comportarte, de ser por donde estás caminando. Y entonces le dice al Señor, ten misericordia de mi y oye mi oración. Y Dios te va a levantar. David estaba desesperado porque todos los que le rodeaban le habían fallado. Les dijo, hijos de hombres, hasta cuándo se van a venir en contra mía, en infamia, en vanidad y van a buscar mentira, les dice. Porque David se está refiriendo ahí a esas personas que le rodeaban, a esa gente que lo estaba difamando, personas que le estaban haciendo sufrir con sus calumnias y mentiras. Algo que es absolutamente normal en nuestro día a día. Las personas nos fallan muchas veces, haciendo que nuestra vida sea un poco más difícil. Pero solo teniendo a Cristo como el Señor de tu vida, vas a poder tener plena alegría y vas a poder enfrentar lo que sea. ¿Sabes qué te dice el Señor hoy? He aquí yo estoy contigo todos los días hasta el fin del mundo. Él te está diciendo, hijo, hija, yo estoy contigo todos los días hasta el fin del mundo. No me falles, cójete de mí fuerte, agárrate, agárrate de mí. Y no te sueltes, porque yo voy a estar contigo, yo voy a pelear por ti. Así que es hora de que te des cuenta en quién estás poniendo tu confianza. En el hombre, en la circunstancia, en la enfermedad, en el problema, o estás realmente confiando en Dios. Y puedes decir, puedo confiar en el Señor que Él me va a ayudar. No importa lo oscuro que esté, no importa la circunstancia, Él me va a ayudar. Y puedo decir, en paz me acostaré y a sí mismo dormiré, porque sólo tu Señor me haces vivir confiado. Ese Salmo 48 hoy, postiémoslo en las redes, pongámoslo en la nevera, pongámoslo en el carro, pongámoslo en todo lado, porque hoy vamos a decir, Señor, yo puedo vivir confiado en ti, porque tú me ayudas, tú estás conmigo hasta el fin del mundo. Te mando un abrazo y te bendigo en este día.
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