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Monólogo de Alsina: "Creo que tengo que cenar menos"

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September 2, 2026

Monólogo de Alsina: "Creo que tengo que cenar menos"
Speakers: Alsina

Topics: News

**Alsina** (0:00)
Alsina sabío.
Esta noche soñé que despertaba. Te inquieto me asomaba la ventana y descubría que todo había cambiado. Madrid era un parque acuático, fruto del deshielo de los Polos, el Manzanares se había gigantado y toda la ciudad ahora era naveable. Reyes Maroto se ganaba la vida como gondolera, mientras Almeida tocaba la guitarra. La ciudad había absorbido Alcobendas y San Sebastián de los Reyes y a A3 Media solo se podía llegar en Galera. En la radio nadie pronunciaba la palabra Ceuta como había pasado siempre, pero había tertulias que comentaban cómo el mundo era un remanso de paz tras el feliz matrimonio de Putin con la nieta de Donald Trump menor de edad. En la televisión un locutor informaba de que el ex presidente Sánchez disfrutaba de su nueva vida en un kibbutz próximo a Amasada. Su sucesor en la presidencia del gobierno de España, Miguel Tellado, se encontraba en Rabat estrechando lazos con su colega marroquí y en efecto emitían un vídeo de Tellado y Asís Ayánuch morreándose a lengua abierta. Y a su lado se besaban con pasión también los ministros de exteriores de los dos países. El de España era Tamames y el de Marruecos seguía siendo Alvarez. Te amo Ramón, se le escuchaba decir a este último. Y luego comentaban discretos lo de Abascal, que si había ido de Vox defraudado consigo mismo y trotado de tener que salvar España cada mañana de los moros. No se engañó a todos, decía Tamames. Era un blando. Alvarez, en perfecto bereber, le confirmaba a su colega español que ya tenía listo para la firma el tratado de cesión a Marruecos de las Islas Canarias. Al portavoz del gobierno, Borja Semper, le había preguntado a la prensa en la Moncloa por el Sahara Occidental. Y él había felicitado a los saharaguís por ser ya propiedad de Marruecos sin autonomía ni nada. Les va a ir de cine, decía Borja, que es cultureta.
Y un periodista exclamaba, pues, vaya viraje, han dado a ustedes. Pragmatismo, decía el portavoz. El mundo es una cosa complicadísima y viva España. E insistía el periodista, decía, pero no eran ustedes quienes criticaban los cambios de opinión. Y ahí saltaba como un resorte Vito Quiles, el secretario de Estado. Decía, aquí se viene a preguntar, Rogeras, para opinar ya se va usted a la séptima.
La séptima ya era séptima en efecto en el ranking de audiencia. Su presentador estrella era Óscar Puente. El título de su programa más se parió en Ceuta. Presumía de pluralidad y con motivo, porque llevaba de tertuliano a graciano una vez por trimestre. La prensa adicta es la que antes se decía crítica y la crítica se había vuelto adicta.
El gato pardo predicaba a Paulo Iglesias en su canal de pago, el gato pardo, y él mismo se afeitaba las piernas en directo para demostrar que bello o bestia, nada termina de cambiar nunca del todo. Bueno, también lo hacía para conseguir más abonados, porque daban media pierna en abierto y la otra y media ya pagando una suscripción de hierro de 50 años. Yo pensé en hacer un crowdfunding para ver el afeitado completo, pero en este nuevo mundo, los donantes generosos se habían extinguido incluso antes que los comentaristas moderados. Garivaldi ya no era una taberna, era una peluquería canina que tenía de mascota a monedero. Noté que alguien me tocaba el hombro y me gire deprisa, que tampoco es cuestión de alargar los sueños, y era Cristina Pardo, que me decía inquietante, acuérdate de que esta noche estreno. Su nuevo programa se llamaba La Mesta, un homenaje a las personas trasumantes. Por eso pensé yo que me había invitado para trasumar a 10 horas, aprovechando que donde ahora estaba 3 media, antes todo era de esa. Pensé en presentarme en el plató con la camiseta de Osasuna que me regaló Daniel Ramírez García Mina, aquel al que llamaban El Nuevo en sus buenos tiempos. Pero me disuadí sin ayuda de Feliz porque en Getafe, pues no lo habrían entendido. Cristina sonreía como Hitchcock al meter a Tipi Hedren en la cabina de los pájaros. Yo le dije a Milana, es Milana mía, y ella me dijo, prepárate conejillo, ya he preparado tus brasas. Le pedí que me enviara una canoa a casa porque tenía entendido que en la tele tienen flota de vehículos para recoger invitados. Me dijo, tú eres del grupo, tienes que venir nadando.
Vi claro que naufragaría la primera pregunta y que ella en lugar de flotador me lanzaría un churro.
Maroto me hizo precios y me llevó a Sansa en góndola.
Creo que tengo que cenar menos y superar de una vez la adicción a los churros y a las porras. Me lo he propuesto con firmeza porque el programa lo merece. Dejar de ser crítico, dejar de ser adicto para ser crítico, dejar de ser adicto para ser crítico de churros, eso sí que es un sueño. Ya es miércoles y pasado mañana será viernes, marta. Sean todos bienvenidos a Más de uno, dos.

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