**SPEAKER_1** (0:00)
Porque Ceuta es una ciudad insegura. Hoy en día es insegura. Tenemos que estar encerrados y ellos campando a su ancha.
Y nosotros aquí acogonados y con precaución y no hagan nada, porque usted se cree que eso es vida.
**Daniel Muñoz** (0:15)
Este que acaban de escuchar es el testimonio de un vecino de Ceuta que recogimos el pasado 31 de julio. Y este que van a escuchar es el testimonio de otro vecino de Ceuta que recogimos este pasado 31 o 30, mejor dicho, de agosto.
**SPEAKER_3** (0:31)
Trampolín está igual que antes de habilitar los espacios, o sea, igual o peor, porque ahora están cogiendo Benítez y están cogiendo la zona del Llano. O sea, es imposible que Ceuta abarque lo que hay aquí.
**Daniel Muñoz** (0:47)
Es decir, que un mes después de la entrada ilegal de 80 personas, la Ciudad Autónoma no solo no ha recuperado la normalidad, sino que ha visto como la crisis se cronifica a fruto de la inacción de un gobierno que dio por resuelta la situación a las pocas horas y de un presidente que se marchó de vacaciones durante más de tres semanas. Esa deliberada, incomprensible y también sospechosa dejación de funciones hoy recuerda Federico en el diario El Mundo. El acceso al teléfono móvil del presidente, de su esposa y de varios ministros ha derivado en inseguridad, en delincuencia, en colapso de los servicios públicos, en pérdidas millonarias, en cierre de negocios y por supuesto también en frustración y enfado entre los Ceutis. Gabriela Sardá es periodista, trabaja en el diario El Pueblo de Ceuta. Gabriela, ¿qué tal? Buenos días.
**Gabriela Sardá** (1:35)
Hola, ¿qué tal? Buenos días.
**Daniel Muñoz** (1:36)
Bueno, el pasado 31 de julio Federico y Rosana tuvieron ocasión de hablar contigo. Fuiste, digamos, nuestros ojos allí en Ceuta y narraste muy bien lo que estaba ocurriendo en ese momento. Y ahora te voy a pedir, si no te importa, que hagas lo mismo, que hagas una breve descripción de cómo están Ceuta y sus vecinos un mes después.
**Gabriela Sardá** (1:55)
Pues, principalmente están cansados y están hartos porque ven que ha pasado un mes que, en un principio, inmediatamente después de la entrada masiva, parecía que de verdad se podía volver a la normalidad. Después de un día, el 30, bueno, también el 31, en los que las calles estaban tomadas por todas estas personas, porque ya sabemos que eran, según el Gobierno, más de 72.000. Según el Gobierno local y el sentido de la gente que dio lo que había en las calles, seguro que más de 80.000. También las asociaciones de guardias civiles hablan de una estimación de entre 80 y 100 personas que entraron. Entonces, justo después, es verdad que se consiguió que retornaran voluntariamente la mayoría de estas personas. Lo que pasa es que quedaron, según el Gobierno, ahora 5.000, pero desde luego, según las personas que estamos a pie de calle, muchas más. Según el Gobierno local, mínimo más de 8.000.
Y esas personas se han mantenido ahí, en una ciudad muy pequeña, donde todo el mundo se conoce, al estilo de pueblo, con 80 habitantes. Y eso se hace notar, sobre todo en las barriadas, donde hay miles de personas que siguen deambulando, además sin rumbo, sin nada que hacer.
**Daniel Muñoz** (3:03)
Claro, porque por las imágenes que vemos a través de las redes sociales, de las televisiones, hay calles que a día de hoy se han convertido básicamente en un campamento improvisado, con centenares de personas durmiendo al raso. Y entiendo también que en unas condiciones profundamente insalubres, ya no solo para ellos, sino también para los vecinos.
**Gabriela Sardá** (3:21)
Exactamente. Luego también ha habido barriadas donde los vecinos se han visto forzados, porque esas personas estaban en sus calles, se han visto forzados a establecer campamentos improvisados para, por lo menos, las niñas y las mujeres. Porque, además, a medida que pasaban los días íbamos oyendo historias de niñas, menores y mujeres jóvenes, adolescentes, marroquíes que nos contaban que, bueno, que pasaban miedo por las noches y que incluso habían intentado, o habían conseguido agredirlas, realizarles tocamientos y, claro, son niñas solas en las calles y esas personas de las barriadas consideraron que por lo menos tenían que darle un espacio donde se sintieran seguras.
Ya ni siquiera hablamos de algo básico como la salubridad o la alimentación, que hacen lo que pueden con ello, pero por lo menos la seguridad. Y hay otras barriadas donde, sin que siquiera los vecinos quieran que esas personas estén allí, pues están allí. Supongo que habéis visto las imágenes de Loma Colmenar, que es una barriada donde, bueno, especialmente sensible porque está al lado de la frontera y además tiene al lado el Hospital Universitario de Ceuta. Y allí han colocado una de las nuevas instalaciones de acogida provisional de migrantes y a las puertas ahí, pues no sé si llegan a mil, pero desde luego centenares de personas que están fuera esperando entrar, llevan días así, pero en la puerta. Y las personas salen y bueno, estamos a punto de que entre septiembre, ¿cómo van a salir los niños y caminar solos como a lo mejor hacían hasta ahora cuando ven a tantas personas en la indigencia a las puertas de su casa?
12 more minutes of transcript below
Thousands of transcripts fetched by people building searchable podcast archives
Try it now — copy, paste, done:
curl -H "x-api-key: pt_demo" \
https://spoken.md/transcripts/1000651996090
Works with Claude, ChatGPT, Cursor, and any agent that makes HTTP calls.
From $0.10 per transcript. No subscription. Credits never expire. Prices exclude VAT, added at checkout for EU customers. Not what you expected? Email us within 14 days with 20 or fewer credits used and we refund the pack in full.
Using your own key:
curl -H "x-api-key: YOUR_KEY" \
https://spoken.md/transcripts/YOUR_EPISODE_ID