**Pastor Lenin Martínez** (0:00)
Mis hermanos, muy buenas noches. El señor les bendiga. Qué gusto estar el día de hoy miércoles a mitad de semana con ustedes. Estamos muy contentos por lo que el señor está haciendo y queremos saludar también a todas las personas que el día de hoy están conectados a través de sus dispositivos. Muchas gracias por conectarse a nuestra transmisión. Comparta y este video y compártelo en sus redes sociales para que llegue a muchas más personas. Comentenos cómo se escucha, cómo se ve. Comente cómo está esta transmisión. Escribanos ahí en el chat. Gracias por por estar en sintonía y en compañía de nosotros. Bendito sea el nombre del señor. Yo quiero continuar esta noche con los temas que hemos estado tratando las semanas anteriores. Hemos estado hablando de un personaje que aparece en el libro de los hechos. Juan Marcos, este jovencito que su vida empezó en una casa de oración. Mire qué importante es la oración para nosotros. Juan Marcos aparece por primera vez en una reunión de oración en su casa. En esa casa, los hermanos están haciendo unas oraciones fervientes, constantes e intercediendo por la vida del apóstol Pedro. En ese momento, el apóstol Pedro está encarcelado y la la la iglesia en la casa de María, madre de Juan Marcos, están haciendo esa intercesión y milagrosamente. Usted conoce la historia o ha oído la historia como un ángel abre las puertas de la cárcel, le cae, se le caen las cadenas al apóstol Pedro. Y al salir de esa prisión, de ese calabozo, él llega a la casa, a la casa de María, a la casa de Juan Marcos. Y ahí es donde aparece este personaje del cual hemos estado hablando ya semanas anteriores. Eh, hay muchas, muchas partes interesantes de Juan Marcos. Número uno ahí en esa casa de oraciones donde él, a él enace el deseo, el ímpetu, la inquietud de acompañar a Pablo y a Bernabé en un viaje misionero. La palabra del Señor en Hechos, capítulo 13, dice que él era el ayudante de ellos. Él se fue acompañándolos en ese primer viaje misionero. Cuando el Espíritu Santo da la instrucción de apartar para la misión a Pablo y a Bernabé, se llevan con ellos a Marcos, a Juan Marcos, de ayudante.
Es el inicio de lo que yo considero un viaje maravilloso en la vida de este de este personaje e un capítulo más adelante. El apóstol Pablo y Bernabé tiene un enfrentamiento, una guerra espiritual con Barges, un mago, un hechicero, un hombre que estaba lleno de toda clase de engaño y de injusticia. Este hechicero trataba de apartar de la fe al procónsul Sergio Pablo y estaba aquí queriéndolo engañar para que él no escuchara la palabra de Dios. Y ese en ese enfrentamiento donde el apóstol Pablo le reprende y levanta contra él un juicio, un juicio correctivo que lo hace quedar ciego. Lo interesante de esto es que a partir de ese momento, a partir de ese encuentro, Juan Marcos decide apartarse. Juan Marcos decide regresarse otra vez a Jerusalén. No especifica la palabra de Dios, no especifica cuál fue la causa. Solo dice que Juan Marcos decidió regresarse. Y esta noche a mí me gustaría continuar con el relato, continuar con con la vida de Juan Marcos. Quisiera ir terminando ya esta serie que hemos estado estudiando los miércoles, pero no sin antes hablar de esta parte en el capítulo quince de libro de los hechos vuelve a aparecer Pablo y Bernabé y dice el verso treinta y seis hechos capítulo quince verso treinta y seis. Espero que usted haya traído biblia. Espero que tenga una biblia también usted ahí en su casa o ahí donde esté para que pueda leer con nosotros. Dice el verso treinta y seis. Algún tiempo después, Pablo le dijo a Bernabé, volvamos a visitar a los creyentes en todas las ciudades en donde hemos anunciado la palabra del Señor y veamos cómo están. Resulta que Bernabé quería llevar con ellos a Juan Marcos. Verso treinta y ocho. Pero a Pablo no le pareció prudente llevarlo, claro, porque los había abandonado en Panfilia y no había seguido con ellos en el trabajo. Esta es la parte que utilicé como introducción esta noche. Eh, vuelve a recalcar en el capítulo quince de libros Los Hechos, el el el pasaje, el momento donde Juan Marcos decide abandonar, donde decide apartarse, donde decide regresar. Y y lo hemos estado comentando que muchas veces eh desconocen uno las razones por la cual las personas abandonan. La razón, la razón por la cual las personas desisten, dejan de caminar, dejan de confiar, dejan de creer. Y creo que Juan Marcos está atravesando una etapa. Eh, como lo mencioné antes, él era muy joven. Juan Marcos para ese momento era bastante joven. Y viene a mi mente lo que dice el profeta Isaías cuando dice que los jóvenes flaquean y caen. Los jóvenes tienen sus momentos difíciles. Y creo que Juan Marcos está pasando por una situación complicada. Ahora, yo quiero recalcar la función de Bernabé. Yo quiero recalcar la función de este apóstol, de este hombre que quiere darle nuevamente a Juan Marcos la oportunidad de retomar la misión, la oportunidad de volver al camino, la oportunidad de volver a trabajar. Bernabé nuevamente está dándole la diestra de compañerismo a Juan Marcos. El voto de confianza le está dando una nueva oportunidad. Bernabé sabe muy bien que Juan Marcos ya lo sabía abandonado. Bernabé está consciente que en un día Marcos abandonó el trabajo, abandonó la misión. Bernabé sabe muy bien, pero también Bernabé sabe que a todos o todos necesitamos y podemos tener una segunda oportunidad. Todos podemos pasar por un momento difícil, por un momento complicado. Todos podemos tener dudas. Cualquiera de nosotros podría caer en un desgano, en una confusión, incluso en una frustración. Cualquiera de nosotros, ninguno está exento a que falte la fe, a que las fuerzas falten, pero necesitamos tener y ser también como este hombre, como Bernabé, que está dispuesto nuevamente a darle una oportunidad a Juan Marcos, a darle una nueva oportunidad a ese joven. Independientemente de cuál haya sido la razón, cuál haya sido el motivo, cuál haya sido el por qué Juan Marcos abandonó, por qué los dejó solos. Recuerde, Juan Marcos había tomado la iniciativa de ayudarlos, de acompañarlos, de estar con ellos. Pero en algún momento él dice, no, ya no, ya no sigo, sigo, regreso y el apóstol Pablo lo tiene muy presente. El apóstol Pablo en ese momento se queda con esa espinita. El apóstol Pablo todavía se queda con eso de que él abandonó, que que Juan Marcos los dejó, que dejó de ayudarlos, que dejó de colaborar, que simplemente se ausentó. Y entiendo que Pablo también pudo haber pensado que que a lo mejor él él no era para esa, para ese tipo de trabajo, para esa misión. Quizá en la mente del apóstol Pablo está diciendo no, no, no necesitamos gente así. No, no contamos con gente que falla. Nosotros no contamos con gente que no cumple, pero yo me inclino en esta ocasión a hablarle más de un Bernabé, que él sí, sin duda alguna, tuvo tiempo para escucharlo, que sin duda alguna, sin duda alguna se sentó con Juan Marcos y pudo escuchar cuál pudo haber sido la razón o el motivo por cuál ese día los había abandonado, por qué ese día los había dejado, por qué había regresado nuevamente a Jerusalén y había abandonado la misión. Yo creo que nosotros tenemos que tener a esa faceta de un Bernabé, el que su nombre quiere decir el que consuela, el que anima y todos debemos tener esa esa virtud, esa capacidad de poder entender y ponernos en los zapatos de aquel que quizá está pasando un momento difícil. Tener empatía con esa gente que le es difícil, con tener empatía con esa gente que le es dificultoso dejar muchas cosas, tener empatía con gente que a veces le falta la fe, falta el compromiso, falta el deseo, faltan las ganas, faltan las fuerzas. Hay que ser como ese Bernabé que se toma el tiempo y considera qué es lo que está pasando en la vida de otro. Ahora, Pablo, en esa etapa, Pablo, en ese momento, también yo puedo decir que su ministerio está floreciendo. El ministerio del apóstol Pablo consideremos que hasta ese momento se le llamaba todavía Saulo. Él todavía era Saulo, todavía traía aquella característica de aquel hombre fuerte, violento, aquel hombre que por su religión, aquel hombre que por sus creencias estaba dispuesto a cualquier cosa y como que eso se lo trae a la dispensación de la gracia, como que eso se lo trae ahora que está en los caminos del Señor. Esos impulsos, esos arranques y por eso en esta instancia le dice a Bernabé, yo no me lo llevo. No va con nosotros. Dice el verso treinta y ocho, pero a Pablo no le pareció prudente llevarlo. Note la palabra que usa, no le pareció prudente llevarlo porque los había abandonado en Panfilia y no había seguido con ellos en el trabajo. Aquí hay que sorpresar dos cosas. Lo que el apóstol Pablo está considerando de que no es prudente, pero hay que considerar también el entusiasmo y la ilusión que tiene ese joven por tomar otra vez el camino, tomar la visión, tomar el trabajo, seguir adelante. Hay, hay, hay cierto equilibrio entre la vida de Bernabé y de Pablo. Porque Bernabé es el que toma la iniciativa. Es Bernabé el que quiere llevarse a Juan Marcos. Es el que está apostando por él. Es el que está, el que está tomando la iniciativa de darle una nueva. Es que es maravilloso, hermano, de verdad. Toparse con gente que pueda entender el momento difícil. Por el que uno puede estar pasando el momento complicado, el momento de duda, el momento de flaqueza, el momento de debilidad. Es es importante tener esa habilidad, esa cualidad que tiene Bernabé en ese momento de saber que esta persona tiene un propósito también en el señor. A lo mejor Bernabé vio lo que en ese momento Pablo no había visto. A lo mejor Bernabé sí logró ver en ese momento al Juan Marcos, que iba a ser años adelante. Al hombre en el cual se iba a convertir, al hombre que se iba a formar, al hombre que tenía un propósito grande en el señor. Pablo en ese momento lo vio no prudente. A lo mejor, quizá también Pablo supo cuál era la razón y dijo no es prudente llevarlo.
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