**Shaul Kassin Romano** (0:00)
Hola a todos. En estos días estaba platicando en la mesa en la comida y una persona comentó que ya va a salir la película Toy Story 5 La verdad, dejá que padre. Yo veía el niño Toy Story, era muy padre, me encantaba. Los juguetes daban vida en la noche cuando los niños no lo veían. Y comentó que de qué se va a tratar esta película de Toy Story.
Se va a tratar que los juguetes luchan contra el iPad. El niño le regalan una tablet, un iPad y se empieza a jugar, empieza a meterse en la tablet y en el iPad y albandona los juguetes. Todos los juguetes empiezan a hacer algo para lograr volver a captar la atención del niño que juegue con ellos.
Entonces, la verdad, me llamó mucho la atención porque me recordó mi niñez.
Y pensé, se puede aprender mucho de esto que está pasando en Toy Story.
En Toy Story es una película que quieren enseñar el valor que el niño puede jugar con sus juguetes, pero en la vida nos pasa. Justamente hoy hay una escena entre que la minghai Arbit, un papá, le dio el celular a su hijo para que se entretenga y el niño se quedó media hora viendo el celular. Y es lo que está pasando en la vida, tanto niños como adultos.
Estamos viendo con el celular todo el mundo. Vemos el viaje que se fue a Bora Bora, nuestro amigo, y otro nos manda foto en el estadio, en la inauguración en el Azteca, en el mundial, otro se fue a Estados Unidos a ver a México, el otro a Argentina, y estamos viendo todo el mundo. Estamos con un aparato, podemos ver el espacio, podemos ver tigmoctud, podemos ver todo, todo el mundo, redes sociales que están viendo, que están haciendo, a donde fueron, youtuber, ¿qué es lo que quieras ver? Puedes ver. ¿Qué es lo que quieres informarte? Puedes informarte. Pero lo que nos enseña es, la película Toy Story que lo podemos aprender es valorar lo que tenemos. La persona Hashem la hizo con un mecanismo que puede ser feliz con algo tan sencillo. Te recuerdo cuando yo era niño, cuando yo era niño, alguna vez se me rompió mi pantalón, mi mamá le puso un parche, hoy en día ya no lo ven, se le ponían parches cuando se te agujeraban el pantalón, y aún así eras un niño feliz, no pasaba nada, y si tus tenis de la escuela jugaban fútbol, se te abrió la suela y se te salía, le ponían pegamento, y éramos felices, no necesitábamos de tanto, lo que está pasando es que tanto estamos viendo fuera, fuera, fuera, y estamos perdiendo la alegría de tener todo adentro, estamos viendo fuera, descuidándonos de nuestros hijos, estamos con nuestros hijos viendo el celular de vacaciones y no estamos valorando nuestros hijos, estamos viendo todo el mundo por medio de un aparato y nos estamos olvidando que con la familia, con los amigos, podemos ser en verdad felices, con un muñeco puedes ser feliz. Un niño jugando, yo recuerdo también cuando era niño, me compraban un avioncito, un cochecito, me sentía yo el piloto de avión y lo llevaba y lo traía y lo subía y una vuelta, y si era el coche, me sentía que estaba manejando un coche, hoy en día perdemos eso. Eso como niños lo están perdiendo y como adultos no podemos estar tranquilos, no podemos estar contentos. Tenemos la ansiedad de querer agarrar el celular, querer hacer cosas y ya no tenemos esa tranquilidad. Con esta película podemos aprender a Musar. Nos enseña que podemos ser felices con lo que tenemos. Felices con la familia, conviviendo con ellos, con una fila, un juguete, una pelota de fútbol. La última vez, cuando fue que jugaste un fútbol, unos pases, un básquetbol con tus hijos. Ya preferimos jugar FIFA Nintendo con ellos que convivir con algo físico. Recordemos que podemos ser felices con lo que tenemos. Pues en la Perachá la Semana, comparándolo con la Perachá, también ocurrió con Bilam. Bilam tenía la capacidad que dice, Velo hayaot na vive Yisrael ke Moshé. ¿Por qué dice ke Moshé? Porque Bilam existía. Bilam tenía un don de tener la capacidad de hablar con Boroboram. Aflu Karagoy tenía la capacidad de hablar con Boroboram. Pero por querer tener algo más, por querer más, ver lo de los demás, querer más, más, más, dejó de tener lo que en verdad tenía. Igual, nosotros ya tenemos para muchas cosas para ser felices. Pero creemos que con la bolsa coach, que con la peluca nueva, que con el viaje del compañero, que con el coche del compañero, con todo lo que vemos en las redes de soluciones, con la esposa del otro, que si yo hubiera casado con esa persona yo hubiera sido feliz con él. Pero, va, Hashem me casé con ella y mira, ahí voy. Pero, ¡ulay! hubiera sido feliz, J. Kassin. Vemos todo lo de los demás y no estamos viéndonos, no estamos siendo felices con lo que en verdad tenemos. Hashem nos dio las herramientas para ser felices. Y una película nos tiene que venir a demostrar que podemos ser felices con un juguete, con unos muñecos y no tenemos que llegar a buscar a la tablet, al iPad, que eso nos desconecta de la familia y nos desconecta con otra. Sí, la realidad es que hay que vivir, sí, hay que vivir en este mundo, pero también hay que saber filtrar, hay que saber horarios, hay que saber tratar. Yo la llego también por mí, llego a la casa, hay que tratar de estar en el celular, porque uno también tiene mil cosas, Afilu de Torá, Afilu de este y el otro, pero tratar de entender que uno puede vivir con lo que tiene y estar feliz con lo que tiene. Puede ser feliz con un cochecito, feliz con un muñeco y feliz con lo que Hashem te manda. Feliz con unos zapatos pegados, feliz con un pantalón con parche. Puede ser feliz con lo que Hashem te manda. No estemos siempre creyendo que con lo de los demás vas a ser feliz. Si no ves lo que tienes, recuerda tu niñez, recuerda la felicidad que tenías con las cosas sencillas y en verdad vas a ser feliz con lo que tienes. Que tengas todo lo mejor.
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