**Shaul Kassin Romano** (0:00)
Hola a todos.
Ayer, justamente, que jugó México, estaba en la calle y justamente había muchas, muchas personas con la playera de México. Fui a verificar el coche, la gente con la playera de México. Caminaba por la calle, iba por la calle la gente con la playera de México.
Llegué a un lugar a comer gente con playera de México.
Todo el ambiente se sentía México, México, México. El partido de la selección y me imagino en Argentina, cuando juega Argentina es lo mismo, en Francia. Hay un ambiente de que van a ayudar la selección, pero lo que me puse a preguntar y estuve pensando mucho tiempo es qué tanto el fútbol. Hay gente que ni siquiera lo ve todo el año. La gente tiene ganas de tantas. La gente que habla del fútbol, fútbol, quieres ver el partido, quieres ir para acá y a ver cuánto va a quedar y preguntas cuánto quedó. Por qué tanta emoción hay en un partido de fútbol, en el fútbol en sí. Toda la gente se emociona, toda la gente aplaude, baila, brinca. Una persona que fue al estadio y me dijo me echaron cerveza. ¿Qué pasó? ¿Por qué tanto amor a un fútbol? Lo que reflexioné es, ¿cómo se impregna el fútbol en una persona?
El fútbol, desde que uno es niño, entra con mucha alegría, mucha emoción.
Cuando el niño empieza a caminar a dar sus primeros pasos, le compran una pelota y apenas la empieza a patear. Y ahí empiezan las emociones del padre. La pateó, mira, ya pateó la pelota y se empieza a emocionar. Empiezan a meter alegría.
El papá ve que ya está jugando fútbol, le compra sus tenis de fútbol para que el niño juegue. Y no solamente eso, el padre, cuando juega con su hijo fútbol, un pasecito, le echa ganas, lo emociona, empieza, empieza a jugar pasecitos. Y siempre cuando juega el padre fútbol con el hijo, le enseña y la emoción, y mira, tírala así, y párate, y se avienta un día deportero, ¡guau! ¡Qué bien la paraste! El padre, cuando juega con su hijo cuando es niño, lo emociona, le da alegría. El niño llega a primaria y ve a niños que juegan fútbol, y empiezan a ver, ¡ay padre! Y me divertí, todos corriendo y jugando en el recreo. ¡Guau! Y dice, ¡guau! Es padre, es un deporte. Ganas y todos te festejan. Mete su primer gol a este niño y todos los niños, ¡ah! Ganamos, perdimos, igual nos divertimos, ganamos, ganamos, ganamos el partido, ¡que golazo! Y sus amigos le empiezan a meter alegría. Después, el niño creció, es un poquito mejor de fútbol, va a un torneo de fútbol, los abuelos lo van a apoyar, la aplauden, si jugó muy bien, la aplauden, le dan su playera de equipo y tiene mucha alegría. Después, en algunas ocasiones, los padres lo llevan a ver un partido de fútbol en la tele o al estadio en algunas ocasiones y le meten en sí mismo y le dicen, mira, te voy a llevar al estadio, vamos a ver el partido de la selección. Y el padre que va, le transmite alegría, le transmite emoción, le transmite y le transmite alegría. Después le compran su player de fútbol. Mira, tú vas a ir a la América, le vas a ir al Boca Juniors, le vas a ir a este equipo.
Y con alegría se lo da al padre. Después, llega el mundial y toda la gente con las banderas, como pasó ayer México y Argentina y Francia y Portugal. Hay un ambiente de alegría y un ambiente de emoción. Yo me acuerdo cómo mucha gente cuando era el mundial, hace, cuando yo era chavo, que el mundial y el fútbol y que no sé qué. Afilu, gente que nunca ve el fútbol, ¿por qué lo ve? Porque cuando ellos eran niños que vieron en el mundial, todos se emocionan. El partido del mundial, todos nos tenemos que emocionar. ¿Qué quiere decir?
¿Cuánto hay que aprender en la vida de esto? La emoción, el disfrutar, la alegría con la que transmites las cosas, influencia en la gente. Kafilu dice, no me gusta el fútbol y lo quiero ver. No tengo ganas. Quiero ver y le pongo la playera de México cuando nunca veo fútbol. ¿Por qué? Porque el fútbol se transmite con emoción, con alegría. El padre se lo transmite al hijo, se lo transmite. Rara vez lo ves que el padre se enoje y se moleste porque el niño está jugando, porque el niño está divirtiendo. ¿Qué quiere decir? Todo es con emoción. Aprendamos una regla para toda la vida. Yo le digo por mí.
Queremos que nuestros hijos apeguen a Hashem. Transmitamos las cosas con mucho amor, con mucha va. Queremos una familia unida. Transmite con alegría y con emoción y con simha y con canción que tener una familia vale la pena y con mucha alegría. Cuando transmites las cosas con esa alegría, con ese ímpetu y no solamente nada más una vez transmitirlos. Con constancia, un año, otro año, creció y creció y creció el niño, igual lo sigues transmitiendo. Tenemos que entender en transmitir las cosas con alegría. ¿Quieres algo que se perdure para toda tu vida? ¿Cómo lo transmites? Y no solamente lo tienes que transmitir ahorita. Cada época de tu vida tienes que seguirlo transmitiendo. Los valores hay que transmitirlos con esa emoción. Tu hijo tuvo un valor, valoráselo.
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