**Paco Arias** (0:00)
Muchos piensan que las brujas viven ocultas en cerros, montañas o cuevas muy inhóspitas donde nadie se atrevería a ir. La realidad es mucho más inquietante de lo que te imaginas. Pero las historias de esta noche nos revelan una verdad demasiado inquietante. A veces este tipo de personas, estos seres, viven muy cerca de ti, alegrado de compartir mesa con ellos o incluso dormir con uno de ellos. Existen muchos testimonios de personas que aseguran haber visto comportamientos un tanto extraños en padres, hermanos o incluso parejas. Tú qué harías si descubres que una de las personas que más amas en la vida es uno de estos seres despiadados, capaces de hacer lo que sea, ocupando magia, ¿haciendo rituales e invocaciones? Así que te invito a que te pongas cómodo, porque esta noche escucharás estas historias de brujas que se ocultan en la familia. Pero no hablamos de cualquier bruja. Hablamos de brujas que son capaces de hacer todo lo malo.
Bienvenidos.
Que tal familia sean bienvenidos a un capítulo más de Podcast Extra Anormal. Mi nombre es Paco Arias y estoy feliz de estar nuevamente en un capítulo en solitario para todos ustedes. El día de hoy estoy muy contento familia, porque les tenemos un gran tema, un tema que incluso muchas personas por ahí en los comentarios nos habían puesto que cuándo, cuándo íbamos a traerlo. Y es que las brujas existen en muchas formas. Personas que practican la magia, que practican alguna mansia o que simplemente les encanta el tema del ocultismo o la espiritualidad. Pero esta noche vamos a contar de estas brujas que se esconden a veces en la familia. Y no vamos a malinterpretar. Yo sé y ya le hemos dicho muchas veces, que muchas personas tienen muchos dones. Pero cuando hablamos de estas brujas, hablamos de personas que hacen prácticas que ya rosan lo legal y que ya entramos en terrenos de magia negra. Personas dentro de la familia que puede ser tu mamá, que puede ser tu hermana, tu hermano, o incluso algún hijo tuyo. Y digo, no tiene nada de malo. El problema es cuando ya se empiezan a hacer ciertas prácticas que rompen con todo lo bueno. Y antes de empezar, te quiero pedir un gran favor. Si es de la primera o de las primeras veces que llegas a este canal, quiero pedirte, familia, el enorme favor de que te vuelvas miembro oficial de esta gran comunidad. En la parte de abajo, aquí en YouTube, vas a encontrar un botón que dice Suscribirse y aladito una campanita. Pícalo ahí para que seas un miembro oficial de esta gran comunidad. De igual manera, si escuchas estas historias en medios de podcasts como Spotify, allá también nos puedes seguir y calificarnos con cinco estrellas. También quiero recordarte que tenemos una página web donde ahí subimos todos los relatos prohibidos. Todo lo que está penalizado, prohibido y censurado por las plataformas. Llámese como se quiera llamar. Ahí vas a encontrar todo el contenido que solamente podemos nosotros transmitir sobre este medio. ¿Por qué? Ustedes ya saben que vivimos cada vez más en un mundo lleno de censura y ahí vas a encontrar todo ese contenido que para muchos es prohibido. Y ahora, así sin más, quiero empezar con esta primera historia que, soy seguro, te va a encantar muchísimo. Y te quiero hacer una gran pregunta primero. ¿Qué harías si estás saliendo con una persona? Estás conociendo a quien probablemente se vaya a convertir en tu pareja de toda la vida. Y descubres que de pronto también le gustas a tu suegra. Algo muy perturbador. Y aquí el gran problema es que la suegra practicaba magia negra. Quiero que escuches esta historia. Esta historia no las comparte un hombre de nombre Manuel Gutiérrez de 36 años. Y nos dice que esta historia no tiene tanto tiempo que ocurre. Ocurrió en el año 2021 en Orizaba, Veracruz. Saludo para nuestros hermanos de Orizaba. Él nos dice que llegando a este lugar, por cuestiones laborales, conoció a una persona, a una mujer de nombre Sara. Sara era la mujer que él veía para su vida. Así te lo pongo. Una mujer muy linda, muy amable, muy educada. De estas, como decimos normalmente, una chica de casa. Pero sobre todo, muy atractiva. Él empezó a salir con ella, a ir al cine, a ir al parque, a pasar tiempo juntos. Nos dice Manuel que incluso ya era rutina para él todos los días al salir del trabajo, ir al café, a las hamburguesas o a algún otro restaurante a degustar en compañía de Sara. Manuel nos confiesa que ya estaba él, pues bajo estos pensamientos de buscar una persona con la cual iba a ser vida, con la cual iba a compartir todo lo que tiene. Al pasar la semana, nos dice Manuel que empezó a visitar la casa de Sara. Y es donde Sara lo presenta con la familia. Principalmente con su mamá, Alicia. Una mujer de unos cincuenta y tantos años, grande, robusta, morena, pero sobre todo muy atenta. Alicia, a palabras de Manuel, era una señora de estas que de verdad saben dar mucho amor. Una mujer de las que te pregunta, mi hijo, ¿ya comiste? O si te falta algo, incluso no sé si requieres apoyo de algo, la señora Alicia era la persona indicada. Una mujer que por mucho tiempo había estado sola por problemas familiares y que incluso para él se le hizo también un buen partido para suegra, porque él nos dice a modo de chiste que andaba buscando incluso una persona que no se metiera tanto en su vida. Y Alicia parecía ser esa suegra. El problema es que Manuel va descubriendo ciertas cosas de Alicia que no terminan de encajarle. Principalmente, de dentro de las primeras impresiones, nos dice que Alicia tenía un aroma un poco extraño. Y no me malinterpreten, no hablamos de sudor, ni suciedad, ni mugre. Hablamos de un aroma, un perfume fuerte. De estos perfumes que suelen ser muy, no sé, escandalosos. Incluso con tonalidades muy dulces, que al momento de estar ahí, para algunas personas les empieza a doler mucho la cabeza. Manuel dice, pues no es problema. Tal vez son los gustos de la señora. Manuel, conforme iba pasando los días, la semana, los meses, se iba dando cuenta que su suegra era una mujer extraña. Había momentos donde él me asegura que su mirada cambiaba. Y cuando digo que cambiaba, quiero decir que de repente sus pupilas empezaban a dilatar más de lo normal. Había incluso momentos donde esta señora, mientras dejaba la puerta de su habitación abierta, parecía que dentro tenía velas encendidas. Y sin hablar, obviamente también, de un collar muy peculiar. Manuel, cuando lo ve, no sabe exactamente de qué se trata. Un collar con una simbología extraña. Para palabras de él, un símbolo muy raro. En algún momento empezó a hablar con Sara, su novia, sobre su mamá, para intentar conocerla más. Le decía, oye, mi amor, platícame un poco de tu mamá. Platícame un poco de su collar, platícame de tu papá, qué pasó.
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