**Uriel Reyes** (0:05)
Sentí que alguien me jalaba del pelo. Me desperté, pero no había nada. Me volví a acostarse, cerré los ojos. Y justo cuando me iba a volver a dormir, algo me jaló otra vez. Aunque estaba muy oscuro, escuché claramente que alguien se estaba metiendo debajo de la cama.
Muy buenas noches comunidad. Gracias por acompañarnos una vez más y por permitirnos llevar a ustedes nuevas historias y experiencias que de una u otra forma desafían lo que creemos conocer. Algunos escuchan estos relatos buscando una explicación lógica y al terminar nos comparten en los comentarios la teoría que mejor encaja con lo ocurrido para ellos. Otros prefieren mantener la mente abierta y aceptar que quizás todavía existen cosas que simplemente no comprendemos el todo. Y eso está bien, ambas posturas. Al final, cada quien vive estas historias de una manera distinta, de acuerdo a sus experiencias. Lo importante por ahora es que estén cómodos, que se preparen para escuchar los relatos de esta noche y si han tenido un día difícil y complicado, ojalá que estos minutos les sirvan para desconectarse un poco y dejar los pendientes y los problemas allá afuera. ¿Listos? ¿Listas? Entonces apaguen un poco las luces. Pónganse cómodos, porque es momento de dejarse llevar por los siguientes relatos de la noche.
Hola Oriel, antes que nada quiero agradecerte por todo el tiempo que llevo escuchando el podcast. Yo era uno de tantos que nunca pensó que algún día sería quien tendría algo que contar. Pero después de lo que viví ya no sé con quién más hablar. A quién más pedir ayuda. Porque eso es lo que estoy haciendo. Tengo 24 años, y esto se podría decir que empezó desde hace tiempo, casi al salir de la universidad. Pero estos últimos meses es cuando empeoró. Conocí a una muchacha en séptimo semestre, Alma. Era tranquila, muy seria, sin amigos, sumamente inteligente y muy bonita. Pero una belleza rara porque al principio no me llamó la atención, pero después de coincidir en algunas clases, de verla todos los días, me fue llamando mucho la atención. Empezamos a salir y yo estaba muy contento. Si alguien me hubiera preguntado entonces cómo era ella, habría dicho que era la mejor novia que había tenido. Pero después, cuando formalizamos, cuando por fin fuimos novios oficiales, empezó a cambiar. Al principio eran nada más detalles, lo que creía todavía normal. Es decir, yo sé que no estaba bien y era sano, pero eran cosas propias de las chicas celosas e inseguras. Se molestaba si saludaba a alguna compañera de la facultad. No importaba si era alguien con quien hacía un trabajo en equipo o si simplemente me preguntaba una tarea. Siempre encontraba la manera de convertirlo en una discusión.
Yo pensaba que eran celos y ya. Pero luego empezó a darle importancia, mucha, y comenzó a decirme que había personas que simplemente querían separarnos. ¿Llega bien preguntaba cosas como. Hoy hablaste con alguien? ¿Quién te escribió? ¿Quién se te acercó en la cafetería? Y me sorprendía porque muchas veces eran conversaciones que ya no tenía forma de conocer. Pero bueno, hasta ahí seguía creyendo que era casualidad. Lo raro ya empezó unos meses después. Había una chica con la que llevaba prácticamente toda la carrera, Melissa. Nos hablábamos diario en algún momento. Siempre fue esa persona que sabía que iba a estar ahí sin importar la hora. Pero de repente dejó de responderme. Pensé que a lo mejor se había enojado por algo. Y es que sí me había alejado un poco de mis amigas por alma. Así que le escribí por todas partes y nada.
En la escuela ya no la veía porque había cambiado sus horarios. En la escuela ya casi no la veía porque había cambiado sus horarios. Como tres semanas después de que me di cuenta de que no me contestaba, me la encontré saliendo de un laboratorio. Le pregunté qué había pasado. Me vio raro. La verdad, como si hubiera esperado no volver a verme. Le dije que llevaba semanas buscándola. Me respondió que era mejor que ya no le hablara.
Le pregunté por qué y solo negó con la cabeza. Insistí tanto que terminó diciéndome algo que en ese momento me pareció completamente absurdo.
Desde hace tiempo, cada que hablo contigo pasan cosas en mi casa. Le pregunté a qué se refería. Me dijo que prefería no contarlo, que solamente dejara de buscarla y se fue.
Obviamente pensé que estaba inventando un pretexto, pero meses después pasó exactamente lo mismo con otra compañera. Y luego con otra. Todas mis amigas me dejaban de hablar de la nada. Cada vez que empezaba a hacer amistad con alguna mujer, en la escuela o en las prácticas, tarde o temprano desaparecía de un momento a otro. Cuando llegaba a encontrarlas o preguntarles era la misma respuesta. No me vuelvas a buscar. Es mejor para los dos. Yo no quiero problemas. Una de ellas incluso lloró mientras me lo decía. Le pregunté qué clase de problema así también. Me dijo que cuando me veía, después, ocurrían cosas en la noche. Cosas con ella.
18 more minutes of transcript below
Try it now — copy, paste, done:
curl -H "x-api-key: pt_demo" \
https://spoken.md/transcripts/1000651996090
Works with Claude, ChatGPT, Cursor, and any agent that makes HTTP calls.
From $0.10 per transcript. No subscription. Credits never expire.
Using your own key:
curl -H "x-api-key: YOUR_KEY" \
https://spoken.md/transcripts/1000777299964