**William Arana** (0:38)
Con William Arana.
Le llegan a uno mensajes por el WhatsApp, memes, frases, en fin, cosas que a veces son hasta muy graciosas. Lo hacen reír a uno mucho. Y me llegó esta que dice así.
Ya mis deudas en el banco están empezando a dar sus frutos. Hoy me llamaron a decirme que tengo una mora.
Suena gracioso, ¿verdad? Y aunque suene realmente así, a broma, a veces uno se ríe para no llorar. ¿Por qué? Porque hay frutos que nadie quiere cosechar. Uno tal vez compra emocionado, firma un contrato muy confiado en que lo puede pagar, acepta esa cuota pensando, ah, eso lo pago fácil, pero después llega una realidad. Llega la llamada, llega el interés, llega la presión, llega los intereses de mora. Y entonces esa sensación incómoda de saber que algo que parecía pequeño se vuelve una carga. Y las deudas definitivamente también dan fruto. Sí, algunas de preocupación, ansiedad, noche sin dormir, o esas que dan vergüenza cuando el teléfono suena y uno ya sabe quién está llamando. La Biblia en Proverbios 21.5 nos dice claramente, los planes bien pensados y el arduo trabajo llevan a la prosperidad.
Pero los atajos tomados a la carrera conducen a la pobreza. Esos atajos yo hoy los puedo ver como la deuda. Sí, esas deudas que a veces nos meten en problemas. Es muy fuerte lo que está diciendo la Palabra de Dios, porque muchas veces el problema no es que Dios no provea. El problema es que no pensamos bien, no planificamos, no esperamos. No nos preguntamos si es necesario, no nos asesoramos. No distinguimos entre un deseo y una necesidad. Porque una cosa es endeudarse por una emergencia, por una situación difícil. Por algo que realmente vale la pena. Otra muy distinta es endeudarse para aparentar, para llenar un vacío, para competir, para impresionar, o estar en ese gota gota, en esa deuda que crece y crece y que te llena de cadenas que te atan y no te dan libertad. Cuidado, porque no todo lo que puedes comprar te conviene cargar. Y hay cosas que se ven bonitas en la vitrina, pero se vuelven pesadas en el alma. Hay decisiones que duran cinco minutos de emoción, pero después se pagan durante meses con mucha preocupación. Por eso, antes de adquirir una deuda, mi recomendación es esta, lo necesito o solo lo deseo. Lo puedo pagar o solo estoy confiando en algo que aparecerá. Esto me dará paz o me va a robar la tranquilidad. Estoy comprando por sabiduría o por impulso. ¿Por qué te digo esto? Porque la emoción compra rápido, pero la realidad cobra lento y cobra con intereses. Demora. Dios no está en contra de que tengas cosas. Dios no está en contra de que prospere.
Dios no está en contra de que avancemos. Pero lo que Dios si quiere es que nosotros aprendamos a administrar porque una bendición mal administrada puede terminar convirtiéndose en una carga. A veces le pedimos a Dios que nos dé más, pero no le pedimos que nos enseña a manejar mejor lo que ya nos dio. Y quizás hoy esta dosis no es para condenarte, sino para despertarte. Si estás endeudado o endeudada, no te rindas, no te escondas, no viva huyendo. Organízate, ora, haz cuentas, recorta tu presupuesto, analízalo. Eso innecesario, quítalo. Pídale sabiduría a Dios, honra tus compromisos y empieza a caminar hacia la libertad. Ese paso a paso que Dios puede darte. Porque salir de deudas también puede ser una forma de adoración cuando decidimos vivir en orden, con responsabilidad. Quiero que recordemos esto todos. La deuda te entrega algo hoy, pero muchas veces intenta cobrarnos la paz mañana. Una vida en paz vale más que muchas cosas compradas por presión. Padre, en el nombre de Jesús, te pido, le dé sabiduría a la persona que me está escuchando. Me dé sabiduría a mí también, Señor, nos dé sabiduría para administrar lo que ha llegado a nuestras manos. Enseñanos a no comprar por ansiedad, a no decidir por impulso y a no vivir tratando de aparentar lo que no necesito demostrar.
Ayúdanos, Señor, a honrarte con nuestros compromisos, a salir de toda deuda que nos roba la paz y a vivir con orden, contentamiento y libertad. En el nombre de Jesús.
Amén. Hoy te invito a Solas con Dios. Esta noche a las siete de la noche, hora de Colombia, te invito a que nos veamos en a Solas con Dios. En YouTube, búscame como Roca Conca, Roca Stereo. Siete de la noche a Solas con Dios. En Facebook o en la emisora, www.rocaestereo.com. Siete de la noche vas a ver un milagro.
Vas a escuchar la voz de Dios.
Vas a ver cómo Dios va a hacer grandes cosas en tu vida. Hoy, siete de la noche, hora de Colombia, vamos a hablar juntos porque vamos a ver el favor de Dios para que sean concretados tus sueños en Cristo Jesús. Amén y amén.
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