**William Arana** (0:38)
Con William Arana. En un pueblo pequeño se produjo una larga sequía que amenazaba con dejar en la ruina todos sus habitantes. Debido a que subsistían con el fruto del trabajo del campo y a pesar de que la mayoría de sus habitantes eran cristianos, ante tal situación de desesperación acudieron a ver al pastor de la localidad y le dijeron si Dios es tan poderoso, pidiéndole que envíe la lluvia necesaria para que se revierta esta situación tan angustiante, pastor. Está bien, dijo el pastor. Vamos a pedirle, pero debe haber una condición indispensable. Y ellos dijeron, ¿cuáles? Díganos. Hay que pedírselo con fe, con mucha fe, contestó el pastor. Y ellos dijeron, lo vamos a hacer. Y también sabe que, pastor, vamos a venir a la iglesia todos los días. Los campesinos comenzaron a ir a la iglesia todos los días, pero las semanas transcurrían y la esperada lluvia no se hacía presente. Un día, fueron todos a enfrentar al pastor y a reclamarle, pastor, usted nos dijo que si le pedíamos con fe a Dios, iba a enviar las lluvias, iba él a contestar nuestras peticiones, pero ya han pasado varias semanas y no obtenemos respuesta alguna.
El pastor les preguntó, ¿ustedes han pedido con fe verdadera? Sí, por supuesto, respondieron todos. Entonces, si dicen haber pedido con fe verdadera, ¿por qué durante todos estos días ni uno solo de ustedes ha traído el paraguas?
Aquí hay una lección bien grande. Quiero saludarte y bendecirte en este día y quiero que aprendamos algo. La palabra de Dios, nuestro manual de instrucciones nos dice, precisamente como manual, ¿cómo tenemos que obrar? La fe sin obrar, sin accionar, está muerta, no funciona. La palabra de Dios me dice que sin fe es imposible agradar a Dios. O sea, le agrada que yo le crea y me dicen en Hebreos 11.1 que la fe es la certeza de lo que yo espero y es la convicción de lo que no veo. Tener certeza de lo que yo espero es andar en esa promesa, ver las cosas como que no son, aparentemente ante el mundo natural, pero en lo espiritual sí son. La fe es eso, la fe es la certeza de lo que se espera, es la convicción de lo que no se ve. Un día algo me pasó a mí parecido con un carro que yo quería. No era el carro último modelo, no era eso, pero me gustaba ese carro y el amigo que lo tenía me decía, no, yo este carro no lo vendo. Y además usted no tiene como comprarme lo me decía en ese momento. Y entonces yo le insistía, pero un día dije, no, pues yo voy a orar y puse mi mano y le dije, señor, gracias porque tú me entregas de acuerdo a tu voluntad este auto y sé, señor, que mi corazón lo anhela y yo obedeciendo tu palabra, declaro que este carro va a ser mío en el nombre de Jesús. Amén.
El hombre se fue riendo y un vecino que estaba en el lugar escuchándome orar me dijo que si eso funcionaba, yo le dije, pues la palabra de Dios me dice que que lo que yo pida en oración creyendo lo puedo recibir. Eso dice Mateo 21 22
Entonces yo le dije, yo le cuento si funciona o no. ¿Y sabes qué pasó?
Como a los 20 días volvió el amigo y me dijo, no sé, ustedes del día que oró que hizo esa oración ahí, yo no he podido dormir en paz y siento que tengo que entrarle el carro aquí. Aquí se lo dejo. Yo no sé mirar cómo me lo paga. Y la verdad, yo no tenía dinero para pagárselo en ese momento.
Pero Dios concedió ese deseo por pequeño que haya sido por grande. No sé, él tiene los detalles porque nosotros tenemos que tener la certeza de lo que esperamos, la convicción de lo que no vemos. Eso es fe. Fe es creerle a Dios. Fe es caminar. Fe es que si le pido lluvia saco el paraguas. Fe es creer que él tiene lo mejor para mí. Fe es declarar sobre tus hijos como tú los ves. Tu esposo, tus negocios, tu esposa, tu vida, tu ministerio, tus sueños, tus anhelos, tu profesión, lo que sea. Eso es fe. Caminar, accionar, lanzarte a esa piscina de la fe, a esa piscina del sueño, a ese, a ese navegar ahí, o sea, nadar, sumergirte en el sueño y creer que como dice su palabra se convierte, que lo que yo pido creyendo lo recibo y que tengo esa certeza de esperar y tengo esa convicción de que a pesar de que no lo vea, lo declaro en el nombre de Jesús. Así que yo declaro sobre tu hogar bendiciones, sobre tu esposo, sobre tus hijos, sobre tu esposa, sobre tus negocios, sobre tu corazón, sobre tu vida, que Dios está contigo. Eso es lo más importante y a eso yo le creo, a eso le apunto yo a creerle a Dios y a ver su mano poderosa moviéndose de una manera sobrenatural. Te bendigo en el nombre poderoso de Jesús. Recuerda, la fe es la certeza, es certeza, es firmeza, creer, convicción. Nadie te mueve de eso que esperas y convicción de lo que no estás viendo, pero que Dios te lo entrega en el nombre de Jesús. Te mando un abrazo y te bendigo.
1 more minutes of transcript below
Try it now — copy, paste, done:
curl -H "x-api-key: pt_demo" \
https://spoken.md/transcripts/1000651996090
Works with Claude, ChatGPT, Cursor, and any agent that makes HTTP calls.
From $0.10 per transcript. No subscription. Credits never expire.
Using your own key:
curl -H "x-api-key: YOUR_KEY" \
https://spoken.md/transcripts/1000777513499