**Isa Garcia** (0:00)
Empezamos este segmento hablando de cuando yo tenía 22 años, recién graduada en mi primer trabajo y estaba cubriendo esos turnos como vendedora en un local de muebles. En ese punto, esa Isa pensaba que vender era este talento innato de nacimiento con el que o naciste y fuiste bendecida con ese talento o no y estás fregada. Porque genuinamente las ventas se sentían como un gran misterio para mí. Pero, si soy honesta, también le tenía un poco de rechazo a la idea de vender. Porque yo pensaba que ser vendedora iba a requerir de hacer cosas que nunca se sintieron muy alineadas con mi esencia. Yo tenía esta idea tatuada en la mente de cuando yo estaba obsesionada con la película de Matilda y había ese personaje del vendedor de carros que le sacaba los motores a los carros para poderlos vender y hacer dinero. Y yo le tenía tanto rechazo a esa idea de que esa era la única manera de poder vender mucho. Pensé que vender requería de hablar altísimo, de interrumpir personas, de insistir sin que te importe si estás molestando, de perseguir personas como esos señores del centro comercial rogándote que pruebes el perfume. Pensé que vender significaba forzar y convencer y exagerar. Pensé que para vender yo me iba a tener que convertir en otra persona. Y obviamente sentía un gran rechazo y una gran resistencia a tener que alejarme de mis valores o de mi esencia o de mi personalidad para poderlo lograr. Pero pensé que para ser superbuena vendiendo iba a tener que convertirme en alguien que siempre quiere ser el centro de atención de todo lado o que iba a tener que convertirme en una persona extrovertida o que iba a tener que dejar de ser una Isa que ama estar sola, que ama leer, que ama escribir por horas de horas, que ama tener conversaciones super profundas y filosóficas y que le importa el significado de cada cosa que hace y que quiere crear cosas extremadamente creativas. Pero para la sorpresa más extraordinaria de mi vida, si yo podría regresar a esa Isa de hace diez años y enseñarle algo, es que saber vender bien y saber vender con alma, en realidad aprender a vender cambió nuestras vidas. Pero más allá de eso, aprender a vender con todos estos principios de persuasión y de influencia bien integrados me ha dado la oportunidad de convertirme en más yo, en resaltar mi esencia, en darle más luz, en darle más energía porque aprender a vender me dio las herramientas para construir un mundo y una vida, de productos con los que estoy literalmente obsesionada. Pero también me dio este regalo y esta oportunidad de aprender cómo emplatarlos y de cómo promocionarlos y de cómo ponerlos en el mundo de una manera que me ha conectado con personas extraordinarias como tú. Esa Isa súper asustada de tener que salir a vender muebles de lujo, pensaba que vender se trataba del precio, de la transacción, de la tarjeta de crédito con la que iban a pagar, o tal vez pensaba que se trataba del acabado del mueble que estaba promocionando o la calidad de producto que estaba vendiendo. Pero en realidad vender es, de principio a fin, entender cómo funciona la psicología de los seres humanos. Se trata de entender cómo funciona nuestro corazón, cómo funciona nuestra mente. Cuando empecé a enamorar de lo que realmente significa vender desde este lente de entender la psicología de los seres humanos, en realidad viene de la mano de un respeto profundo por cómo funcionamos y cómo funciona nuestro corazón y cómo funciona nuestra cabeza y cómo funcionan nuestras decisiones. Y una de las lecciones más importantes que he aprendido es que, por fuera, las ventas bien hechas tal vez parecen magia, tal vez parecen este talento innato, pero en realidad son pura, pura ciencia. Y ese ha sido uno de los descubrimientos más extraordinarios de mi última década. Así que hoy, en el día 7 de Vivan las Ventas, nos graduamos de esta primera fase de este audio programa gratuito, que fue un calentamiento y una probadita de lo que vamos a estar haciendo en Vender Sin Vender por cinco semanas. Así que antes de que abramos las puertas y las inscripciones a Vender Sin Vender, hoy vamos a conectar todos los puntos, porque hay un hilo conductor invisible que fue tegiéndose en cada historia, en cada lección y en cada principio de lo que hemos estado estudiando y aprendiendo a lo largo de estos siete días. Y quiero que puedas ver el cuadro completo. En el día cero, aprendiste que las ventas son como un problema matemático, no son un problema de motivación, no son un tema de talento. Aprendimos cómo usar el simulador de crecimiento para que te emociones de lo que es posible, para que también veas el costo de quedarte igual, de no hacer nada, para que te energicen las posibilidades y las oportunidades que existen. Porque nuestra cabeza es pésima entendiendo el poder del crecimiento compuesto. Tanto así que nuestra cabeza puede decir, ay, crecer 5% no está extraordinario, pero después lo ves a largo de los años y te ves como, ah, no, no, esto está extraordinario. Y tu trabajo como empresaria, como empresario, es resolver literalmente cómo vas a hacer que a las personas les importen tus ideas, tus productos, tus servicios y tus propuestas. Y esas no son preguntas simples que se van a contestar con atajos, ni se van a contestar en cinco minutos, ni con tácticas mágicas. Pero sí te pagan muy bien por resolver ese reto. Te pagan muy bien por enfrentar tus miedos. Te pagan muy bien por enfrentar ese circuito de obstáculos. En el día uno aprendiste que para vender vas a necesitar, por sobre todas esas cosas, de valentía. Te conté como yo a los 14 años intenté con todas mis fuerzas que esas nuevas amigas me invitaran a sus planes, les ofrecí mi casa, la comida, la película, el transporte. Pero mientras más yo empujaba, ellas más se alejaban. Porque forzar, rogar, convencer, exagerar, hablar con esos términos gigantescamente positivos en realidad aleja a las personas. En vez de hacer que se quieran acercar, en realidad les hace como cerrarse. Y aprendiste la ciencia detrás de por qué un producto que solo tiene reseñas de 5 estrellas no se siente tan confiable como cuando un producto tiene 4.5 estrellas. En el día 2 te conté sobre la paradoja más rara de mi vida, que fue atravesar un divorcio mientras mi empresa crecía exponencialmente al mismo tiempo, además en medio de COVID. Pero a través de esa historia, pudiste ver la gran diferencia que hacía que yo no hable de un divorcio agachada, triste, lamentándome como de una lástima profunda, sino que todo cambiaba cuando yo hablaba de que estoy emocionada por mi futuro, de que estoy orgullosa de mis decisiones valientes, de que estoy tan agradecida de que hoy en día una mujer pueda tomar decisiones de este tipo. Y en el día 2 aprendiste lo que significa liderar una conversación. Aprendiste que cada palabra activa asociaciones automáticas en el cerebro de tus clientes, y por eso es tan importante que aprendas lo antes posible. Cómo comunicarte estratégicamente para estar guiando la comunicación hacia la confianza, hacia el deseo, hacia la posibilidad, hacia la ilusión. Porque las palabras que eliges importan y las que eliminas y dejas de usar, muchas veces importan aún más. Descubriste que la comunicación persuasiva no tiene nada que ver con convencer, en realidad tiene que ver con liderar. En el día 3 desmontamos una de las trampas más caras de los negocios. Aprendiste a distinguir entre las actividades que te mantienen ocupada y distraída y las que realmente te ayudan a crecer una empresa. Descubriste que una página web más bonita, un nuevo logo o una marca más sofisticada no necesariamente significa que venden más, porque decorar no es lo mismo que crecer. Y si vas a construir un castillo maravilloso decorado de pan de oro cubierto en arte precioso, no sirve de nada si es que no hay personas que sepan de este castillo, que les interese conocerlo, que quieran visitarlo. No sirve de nada construir este castillo maravilloso decorado de pan de oro si es que lo pusiste en una isla desierta que nadie sabe que existe y nadie visita. En el día 3, aprendimos que ser CEO tiene mucho que ver con la disciplina para preguntarnos constantemente. Esto en lo que estoy trabajando está moviendo la aguja de las ventas, no solo me está haciendo sentir ocupada y por ende me está distrayendo de maneras sofisticadas, porque el recurso más escaso de un negocio no es el dinero, es la atención de la persona que lidera ese negocio y cada hora que invertimos en decorar es una hora que no estás invirtiendo en crecer. En el día número cuatro aprendiste a ver cuántos años toman algunas ventas de encerrarse. Aprendimos que las ventas que cierras hoy casi nunca vienen del trabajo que hiciste hoy, vienen más bien de las semillas que plantaste meses o incluso años atrás. Aprendiste que una estrategia de venta sólida no se construye pensando solo en el próximo lanzamiento, sino unos próximos tres o cinco años. Porque la generosidad no es este valor bonito empresarial para tenerlo en una placa en la entrada, en realidad es una ventaja competitiva. Aprendiste que no puedes salir a crear contenido solo cuando te interesa vender, igual que a ti no te gustaría que tus amigos te llamen solo cuando necesitan algo de ti. La creación de una marca tiene que ser una prioridad porque acelera todo el proceso y poner una marca no es solo poner fotos lindas y perfectas de un producto. En el día 5 aprendiste a desconfiar de esas voces emocionales, de esas voces intensas y peligrosas que se aparecen siempre antes de un lanzamiento, antes de dar un paso valiente, antes de hacer esa cosa que se está evitando, antes de salir al mundo y a la cancha a hacer que las cosas pasen cuando se trata de tu producto y de tu empresa. Esas voces intensas nos tratan de convencer de que estamos molestando, de que ya todo el mundo lo compró, de que el mercado está saturado, de que esto ya no sirve, de que necesitamos algo nuevo y novedoso. Pero en el día 5 descubrimos que esa voz casi nunca habla desde la estrategia. Habla desde el miedo. Habla de esas emociones desde esa montaña rusa. Habla desde el miedo al rechazo. Habla desde el miedo a esa vulnerabilidad. En el día 5 aprendiste a reemplazar esas emociones ansiosas por evidencia. A dejar que más bien la data sea la que va al volante, para que la data sea la estructura que te ayuda a tomar decisiones. Que las emociones superintensas y vulnerables y que quieren salir corriendo como gallinas sin cabeza en realidad no están calificadas para tomar. Aprendimos que las empresas extraordinarias no crecen inventando el agua tibia cada tres meses y creando productos nuevos cada cinco minutos. En realidad crecen encontrando y desarrollando formas cada vez más inteligentes, cautivantes, interesantes, persuasivas de presentar el mismo gran producto. Crecen sabiendo cómo encender nuevas conversaciones y conversaciones relevantes sobre un mismo tema. Y que nuestro trabajo como empresarias y empresarios es constantemente mantener vivos estos productos encendiendo estas conversaciones por años de años de años. En el día 6 aprendimos que las empresas extraordinarias no crecen ni sobresalen porque encontraron un producto perfecto, porque encontraron la industria más fácil o la táctica mágica. En realidad crecen y son extraordinarias porque se han sabido quedar el tiempo suficiente como para convertirse en verdaderos maestros de su oficio. Aprendimos que la excelencia no significa que nada sale nunca mal, más bien significa conocer tan profundamente la ejecución de un producto, cómo funcionan tus clientes, cómo funcionan los proveedores, cómo funciona la industria, con luz y con sombra, con pros y con cons, que te da una confianza, una seguridad, una expertise de saber que vas a poder resolver problemas que antes te hubieran hecho tirar la toalla y querido salir corriendo en otra dirección. Aprendimos que cada industria, cada producto, tiene su propio circuito de obstáculos y que cambiar constantemente de producto, de nicho, de página, de Instagram, en realidad solo significa volver a empezar desde el nivel 1 y otra vez y por ende quedarnos eternamente en el nivel 1 de principiantes. También aprendimos que la repetición es persuasiva y que tus clientes necesitan verte, pensar y trabajar y jugar a largo plazo y soñar en grande, porque demostrar que eres un lugar confiable para tus clientes no viene de decir, estoy confiable, soy confiable, en realidad viene de lo que dicen tus acciones. Y como puedes ver, ninguno de estos 7 días fue realmente acerca de hackear el algoritmo. No tuvo que ver con el embudo mágico, no tuvo que ver con páginas web, no tuvo que ver con atajos exponenciales. En realidad, durante 7 días estuvimos construyendo algo mucho más potente, algo mucho más valioso. Vender nunca ha sido una colección de hacks ni de tácticas que caducan. Vender es una forma de observar el comportamiento humano. Las ventas son pura psicología humana, las ventas son liderazgo, las ventas son valentía, las ventas son la construcción de una visión mucho más grande que tú y aprender cómo presentarla para que tus clientes digan, wow, nunca he escuchado a alguien hablar así, quiero ser parte de ese mundo, quiero ser parte de ese movimiento, quiero ser parte de esos productos, quiero ser parte de esa experiencia, quiero ser parte de ese cambio, quiero ser parte de ese grupo de personas, quiero ser parte de esa diversión o de esa profundidad de pensamiento, o ser parte de ese lugar donde me cuidan y donde me aprecian y donde me ven y donde les importo. Todo lo que vimos en estos primeros siete días de este audio programa son cimientos. Pero una vez que los cimientos existen, entonces podemos empezar a jugar con velocidad, porque dos empresas pueden tener exactamente el mismo producto en exactamente el mismo mercado, exactamente el mismo presupuesto y una sí una de ellas puede estar creciendo teniendo muchísimo más éxito que la otra. ¿Por qué? Porque existen ciertas variables que funcionan como multiplicadoras, son estas palancas, son cambios que producen resultados desproporcionalmente grandes. A mí me tomó años de entender de cada una de estas variables multiplicadoras, pero hoy te voy a dar todas al mismo tiempo. Entender estas variables cambia completamente la conversación cuando se trata de ventas porque te enseñan a dejar de preguntar qué nuevo producto debería crear o qué nueva tendencia debería seguir. Y más bien empiezas a preguntar y analizar dónde estás, qué tienes a tu disposición, en qué parte de tu camino está tu propia empresa y te ayuda a encontrar prioridades, a colocar y a elegir esas prioridades. Entender de estas variables multiplicadoras te ayuda a hacer la pregunta de en qué variable tú te tienes que enfocar en este momento para multiplicar y potenciar tus ventas, no solo las ventas del siguiente mes, las ventas de los siguientes seis meses o 12 meses o 18 meses, porque tu estrategia de ventas tiene que comenzar. Si quieres tener una ventaja competitiva, el momento que decides que vas a lanzar un producto, el momento que decides que vas a empezar una consultoría o vas a vender un servicio, aunque recién te estés certificando, aunque recién estés viendo proveedores para el producto, aunque recién estés terminando de estudiar, aunque recién estés en una primera fase de desarrollo de tu próximo negocio, de tu próximo producto, el momento en el que tú decides que vas a lanzar algo, que vas a crear algo y que quieres venderlo en el futuro, tu estrategia de ventas tiene que comenzar en ese momento si quieres tener una ventaja competitiva y si quieres cerrar ventas lo antes posible. Por favor, por favor, por favor, no cometan el error de pensar que recién se tienen que preocupar sobre su estrategia de ventas cuando el producto ya está listo, cuando ya tienen la certificación, cuando el libro ya está producido. Obviamente, esa opción está sobre la mesa y la puedes elegir, pero yo soy mucho más fan de empezar tu estrategia de ventas muchísimo antes para que exprimas las oportunidades, para que utilices cada cosa que tienes sobre la mesa a tu favor, porque no hay nada más poderoso que estar empezando a crear confianza y a conseguir el interés de las personas, a crear deseabilidad mucho antes de que tu producto esté listo, mucho antes de que tu libro esté impreso, mucho antes de que tu producto tenga un proveedor, mucho antes de que termines tu certificación. Tu estrategia de ventas tiene que ir desarrollándose en paralelo si quieres una ventaja competitiva y ser mucho más eficiente con tus recursos y con tu tiempo. Tu estrategia de ventas desarrolla la en paralelo mientras desarrollas tu producto, tu siguiente nivel, tu empresa mientras sacas tu certificación. Porque si lo haces bien, si aprendes como vender sin vender, eso significa que cuando tengas el producto, ya vas a tener personas interesadas o casi listas para comprarte. Porque no hay nada más rico que estar desarrollando un programa desde cero y que el rato que lo tengas listo, ya tengas personas listas para pagarte. No hay nada más delicioso que mientras estás desarrollando, escribiendo tu libro, creando tu libro de recetas, ya estás teniendo personas que te están preguntando cuándo te pueden pagar por eso. No hay nada más delicioso que estarte certificando y estudiando algo y que en el proceso de estudiar, ya sepas cómo crear demanda, cómo crear deseabilidad para que el instante que ya tengas el check de que ya puedes tomar clientes de uno a uno, ya tengas personas listas para pagarte. Eso se puede hacer, eso existe, pero se tiene que hacer estratégicamente y se tiene que comenzar lo antes posible. Y por eso vamos a comenzar hablando de la primera variable multiplicadora, que es mejorar el tiempo de tu estrategia de ventas. El tiempo es un superpoder si lo sabes usar a tu favor, obviamente. El tiempo es la variable más importante y la más ignorada, la más malentendida cuando se trata de ventas. La mayoría de las personas en el mundo desperdician el tiempo en vez de usarlo a su favor. Optimizar tu estrategia de prelanzamiento es una de las maneras más fáciles y más simples de mejorar el resultado de un lanzamiento. Mientras antes y mientras más tiempo precalificas a tus prospectos, mientras más tiempo le dedicas a crear esa deseabilidad, a crear esa demanda, a crear esa conexión, a acumular esas repeticiones, mientras antes desarrollas esas pruebas de concepto, más fácil será para tus clientes tomar la decisión. Una de las mejores palancas que puedes utilizar a tu favor que en realidad no toma tanto esfuerzo, que en realidad es súper ágil de aplicar, es simplemente empieza antes. Empieza antes con tu estrategia de ventas, empieza antes con tu estrategia de prelanzamiento, empieza abriendo esa lista de espera antes, empieza anunciando y hablando el producto antes, empieza a crear las pruebas beta antes, empieza cerrando esas primeras ventas para probar, empieza consiguiendo tus primeros clientes antes, empieza documentando el proceso y cada decisión que vas tomando antes. La siguiente variable multiplicadora es otra también bastante ágil y se trata de dejar de hacer lo que está matando tus ventas. Porque no solo se va a tratar de hacer más, no solo se va a tratar de agregar cosas, también hay que identificar qué tienes que eliminar de tu vocabulario, de tu estrategia, de tu copy. Porque si es que hay cosas en tu estrategia de ventas que te están bajando la autoridad, por ejemplo, que están diluyendo la admiración intelectual, que están diluyendo tu liderazgo, que están diluyendo tu profesionalismo, eso lo que está haciendo es que sin importar cuánto te esfuerces en tu estrategia de ventas, igual hay estas palabras o estas acciones o estas señales, estas asociaciones, que están reduciendo las probabilidades de que alguien desee comprarte. Dentro del programa de cinco semanas les ayudo a identificar muchas de estas que les llamamos los mataventas. Porque cuando entiendes la psicología humana, sabes que no solo se trata de lo que dices, también se trata de remover los obstáculos o de remover las cosas que están haciendo que las personas más bien se alejen o desconfíen o no te vean como un lugar seguro y profesional para trabajar. La siguiente variable multiplicadora es mejorar tu porcentaje de cierre. Es decir, aprender cómo cerrar un porcentaje más alto de las personas que ya tienes en tu lista de espera o que ya son tus clientes. Si de cada 20 personas que ven tu oferta en este momento solo una te está comprando, significa que tienes un 5% de porcentaje de cierre. Pero qué pasa si le dedicas unas 10 o 20 horas a mejorar tu embudo de ventas, a mejorar ese camino que siguen a volverlo más fuerte, a cerrar las fugas, y ahora, de repente, con las mismas personas que estaban viendo la oferta, ahora cierras 3 ventas de cada 20 personas que la están viendo. Ahora, por la misma cantidad de personas que te encuentran, tu porcentaje de cierre se volvió exponencialmente más alto, sin necesidad de que vayas a encontrar nuevas personas, sin necesidad de crear más contenido, sin necesidad de volverte viral, simplemente por dedicarle una buena cantidad de tiempo a mejorar tu embudo de ventas. La siguiente variable multiplicadora es la fortaleza y la profundidad de tu historia de tu marca, que tiene que ver con desarrollar y con usar y con explorar y con experimentar más y mejores ángulos, que te ayuden a comandar más admiración intelectual, que te ayuden a crear también más confianza, más cercanía, para crear más deseabilidad, para crear más expectativa. Cuando tu incrementas la fortaleza de la historia de tu marca, eso funciona más como un imán. Las personas se sienten más atraídas, lo que vende se empieza a sentir más relevante, se empieza a sentir más especial, se empieza a sentir más recomendable, las personas empiezan a recomendar más porque tú también les estás dando el vocabulario, las palabras, las historias, para que tus propios clientes te puedan recomendar, para que tus propios clientes se puedan también volver personas que se sienten felices y que pertenecen y que se sienten orgullosos de también estarte recomendando. La siguiente variable multiplicadora es venderles más cosas a los mismos clientes, sea mejorando tu menú de opciones adentro de las ofertas, esto tiene que ver con incrementar el valor de vida de un cliente, sea incrementando la retención y la fidelización, de nuevo, sin que tengas que salir a conseguir nuevos clientes, tus ventas anuales pueden incrementar y tus márgenes pueden incrementar exponencialmente si aprendes de retención y de fidelización. Adentro de Vender Sin Vender tenemos un módulo increíble donde te enseñamos todas las estrategias de comunicación que usamos en nuestro servicio al cliente para incrementar esa fidelización. La siguiente variable multiplicadora es mejorar los incentivos. ¿Y la manera más simple de pensar y entender los incentivos es que tú te preguntas. por qué le importaría esto a mi cliente y por qué le importaría hoy? Esta variable tiene que ver con mejorar tu oferta y con agregar estos potenciadores en tu embudo, en tu comunicación, en tu página web, en tu capacidad para que te sigan el hilo y para que las personas digan, necesito esto ya, en vez de solo esperar tres meses o seis meses o al próximo año. Es tu trabajo darles las razones para elegirte y para que elijan hacer algo al respecto hoy, en vez de que se queden solo de brazos cruzados, esperando a que más adelante sea el momento perfecto. La siguiente variable multiplicadora es la velocidad de tu ejecución. Y este es el tiempo que te toma entre tener una idea y ejecutar esa idea. ¿Cuánto tiempo te demoras entre que tienes una idea y decides que vas a sacar el producto y salir a hacer esa investigación de mercado? ¿Cuánto tiempo te tomas entre tener una nueva idea y empezar la prueba beta? ¿Hacer ese experimento? ¿Abrir esa lista de espera para ver si hay demanda? ¿Hacer ese experimento para ver cuál es la oferta que hace que las personas se muevan? Esta variable multiplicadora tiene que ver con incrementar la velocidad en la que tú ejecutas. Pero, y aquí está la clave, para incrementar la velocidad de tu ejecución, en realidad no tiene que ver con solo empujarte más, porque resulta que con que solo elimines el tiempo que desperdicias entre idea y ejecución, todo se empieza a mover mucho más rápido. Y la siguiente y última variable multiplicadora se trata de amplificar tu alcance, que tiene que ver con llegar a más personas, que hayan más personas entrando a tu embudo de ventas. El problema es que la mayoría de personas piensan que sus ventas se tratan solo de esta variable multiplicadora, que se trata solo de tener más seguidores, de hacerse más virales, de tener más likes, pero de nada te sirve llegar a más personas si no sabes qué hacer con esas personas, de nada te sirve que lleguen más personas a tu perfil, si no sabes cómo guiarles, si no hay sistemas o si no hay precalificación. Para vender más, no necesitas solo más personas, necesitas de las personas correctas. Y además, que esas personas correctas se queden y se queden de largo. Entonces sí, claro que una estrategia de ventas tiene que ver con cómo nos vamos a poner al frente y llamar la atención y tener la atención de esas personas correctas, pero hacerte viral no resuelve mágicamente todos los problemas porque tener más seguidores no significa que construiste una estrategia de ventas, no significa que estás comandando admiración intelectual, no significa que estás creando demanda. Por eso existen cuentas con millones de dólares que casi no pueden vender y después existen cuentas con 10 mil seguidores o 20 mil seguidores que están haciendo cientos de miles de dólares. Si hay una cosa que quiero que te lleves por sobre todos estos aprendizajes y sobre todas estas historias es que las ventas no son una divinanza, no son un misterio, no son magia. Las ventas se generan, las ventas se detonan, las ventas son una serie de acciones acumuladas y ejecutadas en un orden específico. Las ventas son una serie de ingredientes colocados en cierto orden, en cierto periodo de tiempo y son una serie de pasos que llevan del uno al otro. Pero las ventas en sí no son tu objetivo como empresaria o como empresario. En realidad, las ventas son el efecto secundario de que tu estrategia está llena de vida y está funcionando súper bien. Las ventas son el efecto secundario, el resultado de que el resto de las cosas adentro de tu empresa están funcionando bien, de que las decisiones están bien tomadas, de que la estrategia tiene a tus clientes en el centro, de que los principios de persuasión e influencia están bien aplicados. Las ventas son el efecto secundario, de que todo lo que estás haciendo a lo largo del año está bien alineado, está bien colocado y bien ordenado. Cuando sabes qué hacer, cuando sabes en qué orden ponerlo y te haces cargo de todo lo que sí está en tus manos como empresaria, como empresario, entonces las ventas son el efecto secundario de que estás haciendo todo eso bien. Y quiero que notes que ahorita a lo largo de estos siete días también estás aprendiendo a ver la diferencia entre conocer un principio y después saber construir una estrategia. Porque aprender de estos principios, aprender de esta ciencia, sí te ayuda y te cambia la manera de ver las ventas y de ver el comercio y de ver el marketing para siempre. Pero después, para convertirlo en una estrategia, se trata de aplicarlo. Entonces, estrategia es cuando aplicas estos principios y lo conviertes en un sistema que funciona para tu negocio. Porque las ventas no van a venir de solo aprender, van a venir de aplicar. Aplicarlo significa desarrollar diez, veinte diferentes ángulos de venta para tu producto. Significa construir y constantemente estar desarrollando y dedicándole tiempo y atención a la historia de tu marca y haciendo experimentos para ir probando y hablando con personas de la vida real. Tiene que ver con diseñar e ir refinando tu estrategia de prelanzamiento mes a mes, año tras año. Tiene que ver con los cambios que haces adentro de tu oferta para facilitarle el entendimiento y la vida a las personas del otro lado que son tus clientes, porque es tu trabajo hacer la parte difícil. Es constantemente, cada trimestre del año, hacer un análisis para decidir y saber elegir cuál es la siguiente palanca que más retorno te va a dar a ti en tu empresa en este momento. Y si tú ya tomaste la decisión que te vas a inscribir a Vender Sin Vender, eso es exactamente lo que vamos a estar haciendo por cinco semanas. Por eso el programa es teórico-práctico. Por eso tenemos retos para aplicar. Por eso tenemos ejercicios tácticos. Por eso aplicamos las cosas a medida que las vamos aprendiendo. Y por eso Vender Sin Vender no es un programa de atraer ventas, o manifestar ventas, o visualizar que nos lleven ventas. Vender Sin Vender es un programa de salir a generar ventas. Esta metodología de Vender Sin Vender es lo que yo he estado usando desde el principio de mi empresa. Es la metodología que utilicé para vender Waffle's Feed cuando mi cuenta de Instagram tenía como 50, 100 seguidores y yo tenía clientes que tenían suscripciones de Waffle's Feed que recibían todos los lunes. Es después la estrategia que utilicé para empezar vendiendo sesiones uno a uno. Cuando mis sesiones uno a uno costaban como centa dólares y mis primeros talleres de cocina y talleres de desarrollo personal, es la estrategia que utilicé para vender mi primer programa online que en su primera edición tuvo 80 inscritas. Pero ojo, ese primer programa online que yo lancé en realidad me tomó como un año y medio de desarrollar. Pero la buena noticia es que porque tuvimos la lista de espera abierta por un año y medio mientras yo desarrollaba el programa, apenas estuvo listo y ya tenía 80 personas listas para inscribirse. Después, Vender Sin Vender fue la estrategia que utilicé para autopublicar mi primer libro de recetas que hice con fotos de mi iPhone y que pre-vendí antes de que esté producido, antes de que pagara la imprenta para producir el libro de recetas. Yo ya había vendido cientos de unidades del libro antes de que el producto exista. Es la estrategia que he utilizado para vender conferencias, que utilizamos hoy Vender para vender journals, ahora experiencias digitales, consultorías high ticket. Vender Sin Vender es la metodología que yo he estado desarrollando y utilizando desde el día 1 que empecé esta empresa y que sigo utilizando y que voy a seguir utilizando para llegar a la siguiente meta de los 10 millones de dólares en ventas. Este siguiente nivel de venir, como ya te imaginarás del episodio de ayer, de hacer más y mejor, más y mejor, más y mejor por años. Y vender sin vender es y va a ser la metodología que voy a seguir utilizando para absolutamente todo lo que haga en cualquier idioma y en cualquier parte del mundo. Resolver estos circuitos de obstáculos son retos difíciles para todo el mundo y no solo para ti y no solo para mí. Nadie los resuelve de la noche a la mañana porque si fuese así, si solo necesitaríamos información, entonces estaríamos viendo que todo el mundo empieza una empresa en el día 1 y en el día 2 están exitosos y los mantienen por décadas. Pero no es el caso. Conseguir cierto tipo de resultados toma lo que toma. Tal vez a veces toma más del tiempo que quisiéramos, tal vez toma más energía de la que preferiríamos, tal vez toma más constancia de la que nosotros hubiéramos elegido si nos ponían a nosotros a diseñar el juego. Pero al final del día eso está fuera de nuestro control. Al final del día toma lo que toma. Y la decisión que tú y yo tenemos que tomar es si queremos jugar o no, si queremos hacer el circuito de obstáculos, si queremos resolver estos retos o no. Si ya llegaste hasta aquí, desde el final del día 7, felicitaciones. Acabaste el audio programa gratuito y ya te demostraste algo crucial y es que terminas lo que empiezas y eso es importante. Mañana ya no hay un nuevo episodio de este segmento. Con esto cerramos Viva en las Ventas. Pero usa este momentum que acumulaste a lo largo de estos 7 días para aplicarla y salir a la cancha y activar esa valentía. Vuelve a hablar de tu oferta, vuelve a hablar de tu producto, vuelve a repetirlo, vuelve a hacer un experimento, vuelve a aparecer, vuelve a usar tu voz, vuelve a tocar puertas, vuelve a mandar esas propuestas. Porque cada granito de arena se sigue acumulando y cada latrillo que colocas en cada día importa cuando estás construyendo ese castillo. Ahora nos vemos el 7 de julio para abrir las inscripciones a Vender Sin Vender con todos que ya decidieron que se van a inscribir al programa. Las inscripciones abren el 7 de julio a las 11 y 11 a.m. hora Miami. Ya abrí las maletas, ya tengo que ponerme a empacar porque nos vamos de viaje de lanzamiento, nos vamos a un hotel que ha estado en mi bucket list por un montón de tiempo. Ya les quiero enseñar porque está tan on brand con vivan las ventas y con todo este vibe y con todas estas emociones de una marca y una estrategia llena de vida y llena de alma. Para las personas que ya decidieron que se van a inscribir, al instante que se inscriban, la página les va a llevar directo al portal de expansión donde van a poder escuchar la primera activación de Bienvenida para que escuchen todos los días y vayan calentando motores antes de que empecemos la primera semana del programa. No sé si cuando tú estés escuchando este episodio ya haya desaparecido el cupón de descuento y un solo cupón de 99 dólares para vender sin vender, pero desaparece una vez que se abren las inscripciones. Así que si escuchas esto a tiempo puedes entrar. Pero si escuchas esto a tiempo, entra a mi Instagram, Isa Garcia y mandame un mensaje por interno, solo con la palabra estrategia, sin emojis y nada más. Solo la palabra estrategia y si el cupón sigue disponible, se te va a desbloquear inmediatamente. Con los que nos vemos dentro del programa de cinco semanas, nos vemos en la semana uno adentro de la comunidad para empezar con el primer reto. Les quiero mucho, manos a la obra. Es hora de salir a la cancha y salir a vender. ¡Que vivan las ventas!
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