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🙌🏻DÍA 3: La página web de $15k a la basura [VIVAN LAS VENTAS]

Mi Mejor Versión con Isa Garcia

June 29, 2026

¿Te estás distrayendo de vender porque quieres parecer más profesional? En este episodio te cuento la historia de cuando invertí $15,000 en una página web sofisticada, solo para darme cuenta de que estaba frenando mi crecimiento.
Speakers: Isa Garcia
**Isa Garcia** (0:00)
Paqué 15,000 dólares por una página web profesional y optimizaba y tomó siete meses en estar lista. Y ni bien la recibí, supe que la iba a tirar a la basura. Y fue una de las mejores decisiones que he tomado en toda mi carrera profesional. A esta lección, que está tatuada en mi alma, le llamamos nunca confundas, decoración con crecimiento. Contexto, acababa de salir del otro lado de todos estos cambios gigantes de mi vida. Mi empresa estaba creciendo y yo estaba totalmente enfocada en hacer que las cosas pasen. Pero por primera vez en mi vida tenía este dinero y estos recursos para reinvertir en la empresa y hacer estas cosas emocionantes, como, por ejemplo, rediseñar la página web y hacer un rebranding. Hasta ese punto, yo había manejado mi empresa desde el día uno con este filtro bien claro de esto es totalmente necesario y si no es totalmente necesario, entonces no lo voy a hacer. Todo lo que era decoración o extra o de topping se quedaba afuera. Yo diseñaba mis propios logos, yo tomaba mis fotos con un iPhone y un trípode, yo usaba solo herramientas gratuitas para mandar el correo, para editar la cierta cosa, para hacer la página web, y había hasta ese momento hecho todo con lo mínimo viable. Pero en esta época estaba reconstruyendo mi vida y me sentía súper lista ahora sí para el siguiente nivel para este nuevo capítulo. ¿Y qué hace una CEO seria? Contrata a la mejor agencia de páginas web de Estados Unidos. Me metí a investigar un montón y encontré una agencia súper cool, especializada en empresas digitales y en programas online. Entonces, lo único en lo que ellos especializaban era en diseñar y crear páginas web y brandings y sales pages, específicamente para empresas digitales como la mía, porque optimizaban todo lo que diseñaban para convertir ventas y no solo para hacer páginas web bonitas. Entonces, cuando yo les entrevisté, porque entrevisté a varias agencias, esto fue lo que más me llamó la atención. Obviamente, en paralelo, tenían uno de los precios más altos del mercado, pero habían sido súper recomendados por muchas de las mejores personas de la industria. Y yo me sentía intimidada, pero también emocionada. Pasé una semana dudando de será de pagar, será que vale la pena, será que me voy a arrepentir. Pero mi mentalidad fue, OK, esta va a ser la primera inversión súper grande que hago en mi empresa. Es una empresa digital y la página web es una de las áreas más importantes junto con mis redes sociales. Así que si ya voy a hacer algo, quiero hacer algo que dure años y voy a hacer algo que sea a largo plazo y ja, ja, ja. No fue así porque tomo. Primero meses hacer los brandings, meses reconstruir la infraestructura invisible de la página web, de qué va a dónde, qué te lleva a dónde, el home, el sales page, el orden, cómo querías que sea la experiencia, el flujo. Si tú trabajas en páginas web o en UX Design, sabes exactamente a lo que me refiero. Hasta que a uno no le toca hacer eso por primera vez. Yo no tenía idea la complejidad que va detrás de esto, especialmente antes de la era de la inteligencia artificial. Entonces, lo primero que completamos en todo este proceso fue el home, de toda la página web, ese como bienvenida. Y empezamos a trabajar primerito en el landing page de la Academia de Empresarias, que era nuestro programa más grande en ese momento. Nos estábamos preparando para lanzar la tercera edición. Y esta agencia tenía una calidad de trabajo súper alta, porque estaban diseñando cada pixel y programando cada parte de la página web, especialmente desde cero para mí. Entonces, cada decisión que tomábamos, cada sección que diseñábamos, teníamos un equipo de tres diseñadores, ingenieros. Y yo durante el proceso me sentía demasiado especial, mimada, cuidada, con todas estas personas sofisticadas, creando mi página web. O sea, aparte de mí no podía creer que yo estaba haciendo esto y yo estaba pagando esto. Pero además yo me sentía cool y sofisticada porque yo decía, tengo reunión con los diseñadores, y eso te hace sentir como avanzada y se te prende el ego. Pero esto es lo que nadie te dice, porque cuando contratas algo sofisticado y complejo, no solo pagas por la cosa que estás comprando. Yo no solo estaba pagando por la página web, por el producto terminado, también estaba pagando por tener que manejar el equipo que estaba creando la página web, que era un equipo de múltiples personas. Y entonces habían reuniones semanales, habían miles de revisiones. Tuve que aprender a usar herramientas nuevas que no sabía. Entonces tuve que meter ese costo, esa energía, ese esfuerzo. Y mientras tanto, en paralelo, yo tenía que seguir manejando la empresa y nos estábamos moviendo súper rápido. Estábamos actuando, estábamos iterando. Mi negocio estaba evolucionando. Seguían sus primeras etapas. Entonces mi enfoque era aprender, iterar, aprender, iterar. Cada cosa que yo aprendía de hablar con una clienta, de una sesión, de una investigación de mercado. Todos los días aprendía algo y tenía que mejorar algo nuevo, ¿verdad? Porque había llegado hasta ese punto solo con lo mínimo viable. Había tanto por aprender, tanto por hacer, tanto por mejorar. Para cuando me entregaron la página, habían pasado todos estos meses. Y desde esa primera reunión donde yo les expliqué la estructura de mi empresa, la estructura de mis programas, para el punto en el que me entregaron esta primera fase, yo ya había creado y lanzado y terminado nuevos programas. Había creado nuevas ofertas. Había ya ejecutado programas enteros. Había iterado un montón de cosas. Había mejorado partes de mis programas o mis ofertas o mis productos. Y entonces, porque yo había planificado hacer todo este proceso a la página web con tiempo, porque yo quería utilizar esta nueva página web avanzada y sofisticada para el siguiente lanzamiento de la Academia de Empresarias. Entonces, yo les di una línea del tiempo a esta agencia de vamos a trabajar por siete meses super enfocados. Pero mi prioridad es que yo quiero lanzar la siguiente Academia de Empresarias y hacerlo wow con esta nueva página web, que era como en enero, febrero del 2021, si no me equivoco. Y cuando ya estábamos a unos días de lanzamiento, me estaban terminando de entrenar la página web con las justas. Y yo me di cuenta que necesitaba actualizar unas líneas del sílabus en la página web. Yo les había tenido que entregar todos los textos de toda la página web meses antes. Y a ese punto ya había cambiado cosas del currículum porque habíamos agregado unos temas súper relevantes al programa. Entonces les pregunto a la persona designada a la agencia, ¿cómo hago para cambiar este texto de estas tres líneas del sílabus? Y me contestaron que iba a tomar dos semanas para hacer ese cambio del texto. En dos semanas ya se iba a haber acabado el lanzamiento y el siguiente lanzamiento iba a ser un año más tarde. Y ese rato me di cuenta lo que de verdad iba a significar tener una página web tan compleja y codificada desde cero por un equipo de ingenieros y tres diseñadores gráficos. Y fue justo antes de ese lanzamiento de la academia. Me acuerdo que leí ese mail y me quedé congelada viendo al horizonte como por 30 minutos, porque me di cuenta que esto no iba a funcionar, que este no iba a ser el camino y que si yo ya no podía cambiar nada, mejorar nada, agregar nada, crear nada, iterar nada, no iba a funcionar. Y sentí de repente esta brecha, esta distancia gigante entre mi producto, que hasta ese punto ya he tenido control total, control directo sobre cambiar las cosas, sobre modificar, sobre aclarar, hacer todo inmediatamente, ágilmente. De repente sentí esta brecha, esta distancia entre mi y una de mis herramientas más importantes de venta. Porque cuando tienes una empresa digital, tus redes sociales y tu página web son como tu vitrina, son como tu oficina, son también tu servicio al cliente. Son estos espacios digitales que tú compartes, sea con clientes actuales, con clientes futuros, con clientes potenciales. De muchas maneras, es uno de los pocos territorios que son un punto en común, un punto de contacto. Entonces, técnicamente, esta fue solo la primera fase. Este proyecto con la agencia iba a durar más de un año para terminar de completar todo el proyecto. Pero estos eran solo los primeros entregables. En ese momento ya no había nada que hacer, no había nada que pelear. Dejé eso en pausa, me lancé de cabeza hacer el lanzamiento de la Academia Empresarias. La Academia, igual que Vender Sin Vender, es un programa con cupos limitados porque es una experiencia guiada y curada. Y hasta ese punto, las primeras dos ediciones de la Academia, habíamos podido llenar los cupos sin una página web sofisticada. Y después del tercer lanzamiento lo hicimos. Si lancé una Academia con esta página web super wow, super sofisticada y volvimos a llenar esa edición en la misma cantidad de días. Y ahí fue cuando me di cuenta de una manera tan directa y tan tangible. Ah, las ventas no están viniendo de cómo se ve mi logo, de cómo se ve el diseño, de la sofisticación de mi página web. Las ventas estaban viniendo directamente de la conexión que yo había creado en Instagram y en el podcast por años, de los días que yo contestaba preguntas 24-7 para cerrar ventas por DMs, del contenido que publicaba religiosamente por un montón de años. Las ventas en realidad estaban viniendo del prelanzamiento, que siempre activamos como seis semanas antes del lanzamiento, muchísimo antes de que alguien ni siquiera vea una página web. Y el alma de esas ventas, el verdadero motor de esas ventas, estaban viniendo de la confianza que estaba creando y nutriendo, de la cercanía que yo tenía, de la profundidad, obviamente, de mi misión, de lo excelente que es el producto que había creado. Pero con esta página web y con todo este proceso, yo había caído en algo que ahora yo le llamo la trampa del ego profesional. Esta fue mi primera experiencia, atravesando y enfrentando las consecuencias de esa trampa, en la cual es muy fácil caer. No conozco a nadie que nunca ha caído en esto, pero es la trampa en la que confundes decoración con crecimiento, complejidad con estar avanzando, cuando confundimos estar ocupadas con estar siendo efectivas. Porque la complejidad muy rara vez está ayudándonos a avanzar y estar solo eternamente ocupadas muy rara vez significa que está siendo efectiva. Y lo que aprendí a través de esta experiencia es que la página web, sin importar qué tan perfecta o sofisticada o elegante podía ser, no podía nunca jamás ser responsable de hacer todo el trabajo real detrás de generar ventas. El trabajo del prelanzamiento, el trabajo de la confianza, el trabajo de comandar admiración intelectual, el trabajo de nutrir todo eso de granito de arena día a día. La página web igual no podría ser el trabajo que me pertenece a mí, como la líder de la empresa, como la CEO de la empresa, que es crear esa conexión, la relación, la marca, la deseabilidad, para que entonces, cuando una persona llega a la página web, ya sepa que está interesada, ya sienta deseabilidad, ya sienta curiosidad, ya sienta estas ganas de averiguar de qué se trata y considerar comprarlo. Y ahí puede ver que si yo me encargo de tener esta estrategia de ventas bien creada, bien nutrida y bien cimentada, la página web es más como la decoración del pastel. Pero el pastel igual lo tengo que cocinar yo, porque no importa que tanto decoro el pastel y me enfoco en la decoración. Si no hay relleno, no hay relleno, no hay pastel. Entonces hay prioridades que tienen que seguir un cierto orden específico para que hagan sentido y para que den resultados. Un perfecto ejemplo de esto sería si yo mañana me hago música, que ojo, tienen que saber que yo no puedo tocar ni un solo instrumento. Esa sí no es mi magia. Esa sí no es mi fortaleza. Pero imaginémonos por un momento que yo decido que quiero ser cantante y que quiero aprender a tocar la guitarra. Y yo te digo el día que decido que me voy a ser cantante, que necesito una guitarra de 15 mil dólares para poder entonces escribir buenas canciones, para entonces hacer que las personas me escuchen, para entonces poder ser una cantante exitosa. Cuándo en realidad las canciones que probablemente me llevarían a esa primera fase del éxito, para que las personas me escuchen, para llamar la atención, ¿para dejarme conocer? Lo más probable es que tendrían que ser canciones compuestas del alma. Esas canciones que se componen y se escriben con la guitarra que heredaste de tu papá o de tu abuelo. Porque la herramienta no hace jamás el trabajo real por ti. La guitarra no es la que escribe las canciones, pero una herramienta excelente. Lo que sí puede hacer es amplificar. Lo que sí sabes hacer, amplificar el alma, amplificar la creatividad, amplificar el impacto, amplificar la eficiencia. En este caso, si ya escribiste una súper buena canción y mejoras tus equipos, claro que esos equipos nos van a ayudar a llevar a esa canción más lejos, a hacerla más profesional, a que suene mejor. Pero los equipos no nos dan haciendo el verdadero trabajo. Te ayudan a amplificar el trabajo, que es la manera óptima de pensar al respecto de estas herramientas. Pero esta nueva página web que yo había diseñado y había comprado no me estaba ayudando a amplificar lo que ya estaba funcionando. Más bien, estaba ya empezando a bloquear lo que estaba funcionando, porque me estaba frenando de moverme rápido, de corregir cosas, de agregar cosas, de iterar, de editar, de poderme mantener relevante y dinámica y mejorando eficientemente. Si yo me quedaba con esa página web, me iba a volver cada día más lenta. Mi creatividad y mi agilidad y mis ventas iban a volver mucho más pesadas, porque iban a seguir agregando esta distancia y esta fricción entre mis ideas, lo que yo podía estar creando entre el copy. Y aquí es donde entra la psicología. Hay un concepto que se llama la falacia del costo hundido que explica por qué cuando invertimos en algo, sea que invertimos tiempo, dinero, energía, se nos hace mucho más difícil soltarlo, aunque no esté funcionando. Es como cuando nos quedamos en una relación tóxica porque ya llevo cinco años de la relación y para no sentirme mal de que he pasado cinco años en una relación que no funciona, invirtiendo mi energía, invirtiendo mi tiempo, tratando de sacarla delante, en vez de salir de la relación a tiempo, me quedo entonces cinco años más, aunque igual no está funcionando, para evitar sentirme mal de haber invertido ese tiempo. Pero no terminas solucionando nada, terminas invirtiéndole más tiempo a algo que igual no funciona. Cuando caemos en esta falacia significa que sacrificamos una parte de nuestro futuro por no querer perder una parte de nuestro pasado. Es como este mecanismo de defensa donde decimos para no sentirme mal, para no tener que aceptar que tomé una mala decisión, y mejor defiendo hasta la muerte las decisiones que ya tomé, aunque me cueste mucho a largo plazo. Yo ya había pagado esta página web. Ese costo ya estaba hundido. Esa cantidad de dinero ya estaba hundida. Esa cantidad de energía y tiempo yo no lo podía recuperar. Pero si yo me quedaba en este camino y hacía que sigan diseñando el resto de mis páginas web, ahí sí me iba a meter a mí misma en un hueco sin salida. En ese momento yo tenía que elegir. Tenía dos caminos. O me seguía alejando de mi trabajo, de lo que de verdad importa, de mejorar mi producto. O era brutalmente honesta conmigo misma, aprendía de la situación, la resolvía lo antes posible para volver a tener las prioridades súper claras de lo que realmente está generando las ventas que estoy buscando y dedicarle toda mi energía y todo mi tiempo y todo mi dinero a las áreas que realmente dan resultados. Así que tomé la decisión de cortar inmediatamente. Me quedé con lo que ya habían avanzado, pero ya no continuamos con las siguientes fases del proyecto. Recibí esos entregables, regresé a hacerme cargo yo misma de todas las páginas web, los restos de los programas y yo ya tenía la claridad de que pronto iba a tener que cambiarme de plataforma. Entonces, más adelante nos deshicimos de absolutamente de toda esa página que era WordPress, que era una verdadera pesadilla y empezamos de cero cuando migramos a Callabi. Pero en este momento de la historia de la que estamos hablando hoy es que pude ver con claridad que la inversión más importante o más costosa no es lo que yo estaba pagando por la página web, eran las futuras ventas que yo hubiese perdido si yo sacrificaba esta agilidad y este control creativo y esta eficiencia requerida para moverte rápido en el mundo digital. Porque en el mundo digital las cosas se mueven demasiado rápido y tú tienes que responder demasiado rápido. Imagínate lo que sería que una Isa de hace cinco años se quedó estática y congelada y dejó de mejorar y dejó de aprender y dejó de iterar. Simplemente no estaríamos aquí. El año pasado me vi el documental de Arnold Schwarzenegger. Creo que esta vez sí me salió bien decir el nombre, pero me pareció buenísimo el documental. Pero lo que más me impactó es su cerebro de negocios. Se puede ver muy claramente que él mantiene una ética de trabajo increíble. Su manera de relacionarse con su trabajo y sus proyectos es del más alto nivel. Pero lo que más me impresionó de ese documental es que él ha triunfado en tantos diferentes ámbitos. Como actor, como bodybuilder, como político. Y él dice que la razón por la que él ha podido triunfar en todos estos ámbitos es porque él siempre tiene claro que su trabajo más grande, su trabajo número uno, es promover y vender lo que él hace y lo que él crea por sobre todas las cosas. Hay una parte del documental en el que él me dio que se burla de una manera medio sarcástica de los actores y las actrices y los atletas que creen que su trabajo es solo ir al estudio, grabar la película y después desaparecerse, o de los atletas que piensan que su trabajo es solo ir a entrenar y después de aparecer en las competencias. Él dice que un actor tiene que salir a vender su película si quiere maximizar su éxito y verdaderamente llevar su carrera lo más lejos posible. Él dice que su trabajo no es solo ser un buen actor, es salir a vender las películas en las que él actúa. Él dice que nunca siente que salir a vender su trabajo está como por debajo de él, solo porque ya alcanzó el éxito, sino que salir a vender y promocionar todo lo que hace es la razón de su éxito. Es su arma secreta de longevidad profesional y es una de las razones por las cuales ha logrado todo este éxito. Y además dice que se gana siempre extra puntos porque la mayoría de la gente no lo está haciendo. O sea, estamos hablando de un billonario. Él tiene un patrimonio de más de un billón de dólares y dice que su prioridad más grande, el futuro de su carrera, depende de siempre mantenerse vendiendo. Esta página web me enseñó y me recordó bien claro que mi trabajo no es tener una empresa bonita ni una empresa que se ve de cierta manera por fuera. Es vender, es tender y construir una empresa que vende. Y que mi trabajo número uno como CEO de la empresa es vender todos los días, es levantarme y pensar en vender. Porque si yo descuido esa prioridad, entonces estoy sacrificando y diluyendo el futuro de la empresa. Y con esta experiencia me di cuenta lo fácil, que es distraerme de esa prioridad. La gran tentación de caer en esta trampa, sentirme sofisticada y sentirme toda profesional cuando se empiezan a abrir estas oportunidades y cuando se empiezan a abrir estos caminos porque se sienten complejos o sofisticados, te hacen sentir importante, te hacen sentir como seria y te prenden el ego. Desde esa experiencia yo diseño hasta hoy en día todas mis páginas web. Y honestamente lo amo y lo disfruto, pero el beneficio que yo veo y que he tenido a lo largo de todos estos años de tener total y completo control sobre nuestras páginas web nos ha permitido generar cientos de miles de dólares en ventas por poder reaccionar rápidamente, por poder lanzar las cosas rápidamente, por poder mejorar las cosas rápidamente, por nunca parar de mejorar. Pero después de tener esta agilidad, tener esta cercanía con todo lo que creamos ha sido una de las claves para poder quedarnos en el juego. Si tú ya sabes que te vas a inscribir a Vender sin vender, el programa de cinco semanas, una de las cosas más importantes que quiero que traigas al programa para empezar la semana uno es que hagas una buena reflexión y que tengas súper claro este concepto, que hagas una auditoría de todas las maneras en las que en tus semanas, en tus meses, en tus años has caído en esta trampa o has usado tu tiempo en actividades y tareas que parecen sofisticadas, que te distraen, que son decoración, pero que te están alejando de vender, que te están alejando de mejorar tu producto, que te están alejando de estar en contacto con tus clientes. De qué maneras, igual que yo, tal vez has caído en estas trampas profesionales de lego, de querernos sentir importantes o avanzadas o suficientes, pero que en realidad son trampas que nos han alejado de la tarea que realmente importa. Una de las cosas que más me ha ayudado a protegerme de esta trampa es uno de mis mantras, que es una cosa difícil al día. Tengo inclusive un cuadro aquí en la oficina que dice una cosa. ¿Cuándo se trata de mi empresa? Yo tengo que elegir siempre, cada mañana, todos los días. Cuál es la una cosa que, si yo termino hoy, ¿va a dar el mejor retorno y los mejores resultados a futuro para toda la empresa? Y esa capacidad para priorizar está basada en las experiencias que dolieron. Tal vez en ese momento me sentí un poco tonta e ingenua por haber hecho todo este show con la página web. Pero mientras antes lo vivimos, también antes aprendemos para entonces poder ganar esa claridad inquebrantable. Tu prioridad con tu empresa es hacer una cosa que mueva tu empresa para adelante todos los días. Tu trabajo con empresas es remover las distracciones que te hacen sentir ocupada, pero que no te están haciendo efectiva. Tu trabajo como CEO es identificar todas las maneras en las que se pretende estar trabajando, pero en realidad es pura decoración. Mis clientas siempre me hacen la pregunta de, ¿pero y cómo hago para reconocer cuál es esta una cosa al día? ¿Qué filtro puedo usar para saber si realmente estoy trabajando en cosas de alto impacto o en cosas que son decoración? Y el filtro que puedes utilizar para identificar esta una cosa es que esta una cosa siempre tiene que ver con clientes, indirecto o directamente, pero siempre involucra a clientes. Si abres el PDF del kit de implementación, anda a la página número 3, del día 3, y vas a poder ver que incluí al final de la página un buen listado detallado de ejemplos muy puntuales y tácticos de actividades y tareas que mueven una empresa para adelante, actividades que generan resultados para que puedas debilitar. ¿Cuántas de estas has estado haciendo cada semana o cada mes? Si todavía no tienes tu kit de implementación, es completamente gratis, lo puedes conseguir en 30 segundos. Solo entra a isaacgarcia.online slash vivanlasventas y lo desbloqueas en menos de 30 segundos, porque hoy quiero que uses la página número 3 Las tareas efectivas son entregarle valor a un cliente, entregarle un producto a un cliente, hacer el trabajo que le vas a entregar al cliente, mejorar el producto para que el cliente logre mejores resultados. Tal vez es conseguir un nuevo cliente, tal vez es generar confianza con futuros clientes, cerrar una venta, contestar un DM, crear contenido que conecta, crear contenido porque la creación de contenido es parte de llegar a nuevos clientes, de cerrar esas ventas con clientes que están esperando que les des un poco más de información. Esta una cosa que mueve tu empresa para adelante normalmente tiene que ver con dedicarle tu tiempo a algo que es directamente útil para tus clientes, que les hace a ellos más felices, sean clientes presentes o clientes futuros. Esa es tu prioridad más grande y más alta. Igual que cuando fuimos a Las Vegas al taller de Alex Hormozzi el año pasado y le preguntamos a su equipo, ¿cuál es la prioridad número uno de Alex Hormozzi en su día a día? Como que, ¿en qué se enfoca realmente cada mañana cuando él llega a la oficina una persona con un patrimonio de cientos de millones de dólares? Y la respuesta fue una sola y fue crear contenido. Normalmente estas actividades de alto impacto son muy fáciles de procrastinar. Esa es la tontera porque en realidad requieren de como procesos creativos, requieren de que seamos valientes, requieren de que salgamos afuera, hacer algo al frente de las personas. Suele ser más cómodo y más fácil decir necesito estar detrás de cenas resolviendo estos correos y estos temas y manteniendome ocupada haciendo cosas burocráticas. Pero estar ocupada no significa que estás creciendo la empresa. Estar ocupada no significa que estás avanzando y escalando la empresa. Estar ocupada no significa que estás vendiendo más. Estar ocupada no significa que estás siendo ágil, mejorando y construyendo algo a largo plazo. Una página web, claro que es hermoso. Claro que se tiene que poder leer todo bien. Claro que tu página tiene que tener profesionalismo y claridad. Claro que los detalles importan por las asociaciones positivas que eso genera, como vimos ayer en el día dos de las asociaciones. Claro que tenemos que estar mejorando, o sea, nuestras imágenes, la calidad de nuestro diseño gráfico, la calidad de nuestros videos. Eso siempre queremos que esté acompañado de estar mejorando la calidad de nuestro trabajo para así poder estar diciendo sin decir altos niveles de profesionalismo. Pero la página web hermosa y decorada y preciosa no es la que cierra las ventas. La mejor cámara de fotos puede mejorar la calidad del contenido, pero no va a tener el mismo impacto que si mejor te dedicas a crear el doble de contenido, o a duplicar la cantidad de vulnerabilidad, de valentía, de honestidad, de persuasión, de influencia. Si tienes que elegir entre pasar cinco horas más haciendo un logo perfecto, más efectivo será que pases esas cinco horas contestando DMs y creando contenido. Este episodio tiene dos lecciones. La primera es la falacia del costo hundido, que si te das cuenta que estás invirtiendo dinero o tiempo o energía en algo que es pura distracción o decoración, algo que te aleja de ser útil, ágil, efectiva o creativa, hay que salir de eso lo antes posible y no dejarnos trampiar por esta falacia que nos trata de convencer de quedarnos más tiempo en huecos sin salida. Pero la segunda lección es que es altamente persuasivo que tus clientes, que tu comunidad, que tu gente te vea iterar, que te vean mejorar en vivo y en directo, que te vean aprender en público, que te vean mejorar tu trabajo, que te vean lanzar algo mínimo viable y que después hayan personas siendo testigos de cómo vas mejorando día a día, mes a mes, año tras año. Es altamente persuasivo ver a una persona que cree tanto en lo que hace, tanto en lo que vende, que lo promociona en alto, con orgullo, con claridad, con entusiasmo. Es persuasivo y es liderazgo. Cuando nos bajamos de ese pedestal de tratar de ser misteriosas y cool como si promocionar o vender estaría como por debajo de mí. No, no, no. Vender es el trabajo. La mejor cámara está increíble, pero no reemplaza la constancia, ni la, ni la autenticidad, ni la esencia, ni la honestidad, ni la valentía. El logo perfecto es lindo, pero no genera confianza, como responder un DM a tiempo. Porque el éxito no es lograr una meta una sola vez, no es tener una página web y dejarla congelada, perfecta para siempre. En realidad, tenemos que seguir creciendo y avanzando y sosteniendo nuestras metas año tras año, decisión tras decisión, evitando constantemente estas trampas de ego. Y esa fue la lección más valiosa que aprendí al cruzar ese primer millón de dólares en ventas, que es que la agilidad y el enfoque son verdaderos motores de crecimiento, porque las ventas son el oxígeno de una empresa. Igual que nuestro cuerpo, si quitas el oxígeno de tu cuerpo, ningún otro órgano puede funcionar bien. Y en una empresa es igual. Si tú le empiezas a bajar el volumen a las actividades que están generando ventas, el resto de los órganos como que se empiezan a debilitar, el resto de tus equipos, el resto de los departamentos, el resto de las áreas, el resto de las herramientas, dejan de tener este oxígeno, esta gasolina, este fuego para poder funcionar y crecer. Y entonces todo se empieza a volver un poquito más lento, un poquito más lento. Y este es el recordatorio que yo necesito, que tú necesitas, que todos lo necesitamos constantemente. No se nos puede olvidar lo importante que es priorizar todo esto. Las inscripciones a Vender Sin Vender abren el 7 de julio por única vez en el año y no vuelven a abrir hasta el 2027 Así que si ya decidiste que te vas a inscribir, anda asegurándote de tener tu cupón de descuento de 99 dólares, que puedes aplicar en todo plan de pagos, todo método de pagos y de que ya tienes la fecha marcada en el calendario, especialmente si te quieres ganar uno de los journals gratis, porque acuérdense que las primeras 44 personas en inscribirse se ganan un journal de colección gratis y aquí ya vamos calentando los motores para el programa de cinco semanas. Mañana nos vamos a ver para el día 4 Mañana te voy a hablar de una lección que aprendí en el año más agotador de mi vida. Vamos a hablar del año en el que me mudé sola a Nueva York. Me gané la lotería del Green Card y fue el año sin duda más difícil de mi vida, especialmente tener una empresa porque yo no tenía ni un gramo de energía. Fue el año en el que menos pude trabajar, el año en el que menos contenido cree, pero también fue el año que me enseñó acerca de el motor. Igual que este enfoque de hoy que no se puede descuidar, especialmente cuando las cosas están retadoras. El otro enfoque que define y que nos ayuda a salir de esos momentos difíciles es la generosidad, la generosidad como estrategia, como pilar de todo lo que haces en tu marketing y todo lo que haces en tu estrategia de ventas. Pero mañana te voy a hablar no solo de la generosidad como te la imaginas de dar cosas. Vamos a hablar de todos los tipos de generosidad que existen en una estrategia de ventas y una estrategia digital. Y te voy a hablar cómo manejé la generosidad en un año extremadamente retador donde tenía muy poquita energía y cómo yo ajusté mi estrategia de ventas, aunque estaba a un pequeño porcentaje de mi usual. Así que nos vemos mañana en el día 4 de Vivan Las Ventas.

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