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🙌🏻Día 0: VIVAN LAS VENTAS [Preparación Estratégica]

Mi Mejor Versión con Isa Garcia

June 26, 2026

¿Cuánto vale el miedo que estás evitando enfrentar? Hoy no vamos a hablar de teorías ni motivación. Vamos a hablar de números reales. En este episodio de preparación estratégica te voy a guiar por un ejercicio ENERGIZANTE.
Speakers: Isa Garcia
**Isa Garcia** (0:00)
Éramos tres vendedoras. Todas trabajábamos en la misma tienda, vendiendo los mismos muebles de lujo con la misma base de clientes y con el mismo sistema. Cada vez que entraba una nueva clienta o posible clienta al almacén, entre las tres nos íbamos turnando para atenderla y así todas teníamos las mismas oportunidades rotativas. Pero una de las vendedoras, que no era yo, cerraba exponencialmente más ventas que las otras dos. La diferencia en comisiones era obvia y la energía de cada venta era clarísima. Te voy a dar el contexto completo de esta historia, de una Isa chiquita en su primer trabajo. Yo estaba recién graduada a la universidad, empecé ganando 800 dólares al mes. Como diseñadora de interiores y mi principal responsabilidad en esa empresa era manejar los proyectos corporativos, oficinas, edificios. Yo no estaba a cargo de ventas, eso era como otro mundo totalmente diferente para mí. Pero un verano, una de las vendedoras de uno de los locales comerciales se fue a su periodo de maternidad. Mis jefas reorganizaron a todo el equipo y me pusieron a mí a cargo de cubrir los turnos de mi colega que no iba a estar por esos tres meses. Fue un poco en contra de mi voluntad porque lo primero que pensé fue, ¿por qué me están poniendo a mí a vender si yo no sé vender? Y encima significaba trabajar fines de semana, algunos feriados, horarios que no quería. Estaba nerviosa, intimidada, pero, lastimosamente, tengo que aceptar que tuve cero ambición de aprender. Mi meta fue un poco solo sobrevivir. Esos tres meses para después regresar a lo mío. Pero ahí estaba esta otra vendedora, vendiendo los mismos muebles que yo, con los mismos clientes que yo, pero cerrando el doble de ventas, el triple de ventas y teniendo estas comisiones al final del mes súper significativas. Yo me sentía chiquita, intimidada, y me dediqué a hacer lo mínimo necesario, cruzando los dedos que pasen rápido estos tres meses. Me hice para atrás, inclusive antes de empezar. Yo no crecí siendo esa amiga cautivante, esa amiga que es del centro de atención, esa amiga que todo el mundo le escucha cuando habla, o que es entretenida, o que es chistosa. Yo más bien crecí siendo la que se trababa hablando, la que no le salía contar historias. Y yo crecí con esta idea de mí misma de que soy disciplinada, que esa es una de mis fortalezas, que soy súper estudiosa, que soy organizada. Pero yo no era interesante, o influyente, o persuasiva. Así que en ese periodo de ventas de tres meses, yo solo me bloqueé y dije, esto no es lo mío, nunca va a ser lo mío, es algo que yo nunca voy a hacer, es algo muy buena vendiendo y dejé tanto dinero sobre la mesa, pero en ese momento ni siquiera me dolió. Porque nunca lo contabilicé, o sea, nunca calculé realmente cuantas oportunidades de comisión tenía, qué significaban. No le puse un número a esa posible oportunidad y ni siquiera me esforcé mucho, si soy 100% honesta. Todas esas ventas que yo no concreté, que ni siquiera intenté con todo mi corazón así de dejar todo en la cancha, esas ventas que yo no cerré, no aparecieron en mi estado de cuenta. En realidad, ni me dolieron. No las vi. Porque yo traté esos tres meses como algo que igual no existía. A mí no me llegaba una notificación a mi mail diciendo, acabas de perder 200 dólares en comisión por no haber conectado con la clienta. O acabas de perder 400 dólares en comisión por no haber sabido cómo liderar el cobro. En ese momento, yo no tenía ni la más mínima idea de cómo hacer un cálculo para proyectar qué es que hubiese pasado si yo incrementaba mis ingresos por 5% o por 10% o por 15% o por 15% y subestimé por completo el poder de mejorar día a día. Por miedo, preferí decir, igual no voy a vender lo suficiente como para ameritar el esfuerzo y subestimé el valor de mejorar mi estrategia de ventas. Pensé que incrementar mis ingresos por 5% cada semana no sería mucho, o que crecer mis comisiones de dólares, porque mis responsabilidades y en mi puesto usual no habían comisiones de venta y ahora de repente tenía esta oportunidad para incrementar mis ingresos mensuales por 10%.
Y solo creo que asumí que no representaba mucho dinero. La realidad, y esto he tenido que aprender año tras año en los negocios, es que nuestra cabeza es tan mala entendiendo cómo una venta más al mes eventualmente se convierte en resultados exponenciales. ¿Pero esa experiencia de tres meses vendiendo muebles sí me cambió la vida de una manera totalmente inesperada porque me dejó con una pregunta bien plantada en mi corazón y es. por qué una persona cierra más ventas que la otra si estamos las tres paradas iguales vendiendo exactamente lo mismo? Claramente no era la economía, no era la política, no era la época del año. Era algo que esta vendedora hacía diferente cuando hablaba con las personas. A lo largo de esos tres meses fui estudiando las cosas que hacía. Empecé a observar qué no hace, qué sí hace. Y así fue como me di cuenta que saber vender no es este talento mágico o misterioso. Es más bien como una serie de comportamientos y acciones que juntos por fuera parecen magia, pero que solo se aprenden. Hoy, si me ponen a mí de vuelta en esa tienda, yo te vendería esos muebles de lujo como pan caliente. Pero esa Isa de hace diez años, no se imaginaría que hoy podemos decir eso. Pero fue en esa época de mi vida que yo me prometí a mí misma que quería hacer una crack vendiendo. Me prometí a mí misma que iba a hacer lo que tenga que hacer para saber cómo vender lo que sea. Y lo que se viene en los próximos siete días es el resultado de esa promesa. Así que bienvenidos y bienvenidas al día cero de Vivan Las Ventas 2096

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