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cómo llegar al sí (ep.1)

Viene y Va con Dani G Schulz

August 19, 2026

las palabras que utilizas tienen peso, tienen impacto, y son un factor CLAVE entre si te dan ese aumento o no, si te contratan o no, si logras tener una relación hermosa o no, si eres socialmente admirado o no, si te aparecen las oportunidades que tanto sueñas o no.
Speakers: Dani G Schulz

Topics: Personal Journals, Society & Culture

**Dani G Schulz** (0:09)
De chiquita, el único sueño que yo tenía era tener un perro. Yo era lo único que soñaba, lo único que pedía. Si era mi cumpleaños, pedía un perro. Si era Navidad, pedía un perro. Si era Pascuas, pedía un perro. Si yo veía un perro caminando por la calle, yo solo les decía a mis papás las ganas que yo tenía de tener mi propio perro. Y fueron muchos, muchos años que me dijeron que no, que no estaba lista, que no era el momento, que no me iba a ser responsable. A pesar de que yo por este perro rogué, lloré y prometí muchísimas cosas. Yo les dije a mis papás que me iba a encargar de absolutamente todo, que no se iban a tener que preocupar por nada, que lo quería tanto, que era de lo único que yo me iba a preocupar.
Y esto me deja una de mis primeras enseñanzas sobre la comunicación. Porque verdaderamente lo que yo tenía para poder llegar al sí eran dos problemas fundamentales. Lo primero es que yo no tenía credibilidad. Yo nunca había tenido una mascota antes de tener esa mascota que tanto pedía.
Yo no tenía experiencias ni pruebas frente de mis papás de que sí iba a ser responsable con un perro en la casa, de que realmente sí me iba a encargar, de que sí le iba a sacar a pasear, de que sí me iba a encargar de sus necesidades, de que sí iba a jugar con este perro.
No tenía credibilidad porque usualmente las cosas que me delegaban en la casa, es decir, mantener mi cuarto limpio, guardar mis juguetes, hacer mis tareas a tiempo, nunca las cumplían. Yo le estaba pidiendo a mis papás que crean en una transformación inmediata que yo iba a tener una vez tenga un perro. Que todas esas cosas que usualmente no hago mágicamente iban a cambiar porque ahora tenía ese perro que yo tanto quería. Y por otro lado, el número dos, el primero es que no tenía credibilidad. Y el número dos es que yo me estaba sobrevendiendo. Yo, en esta negociación con mis papás, usaba totalidades como nunca van a tener que ustedes preocuparse del perro. Siempre me haré cargo del perro, de sus necesidades, de que salga a pasear, etcétera, etcétera. Todo lo que tenga que ver con el perro, yo me hago responsable. Usaba palabras como nunca, siempre, todo, para poder tener este perro. Y por eso este perro se demoró tanto en llegar. Entonces, en mi súplica y en mi negociación, me deja las primeras enseñanzas sobre la comunicación porque yo tenía dos problemas fundamentales para llegar al sí. Yo, uno, no tenía credibilidad y, dos, me estaba sobrevendiendo. Yo era una niña, básicamente, prometiendo todo y teniendo credibilidad en nada.
El lenguaje usualmente es la primera cosa que define si llegas al sí. Si logras obtener lo que quieres, si sabes realmente cómo venderte, si dominas que las personas confíen en ti, te sorprendería en cuántas estrategias de venta y en cuántas estrategias de redes sociales. Yo veo a adultos teniendo este mismo problema acerca de llegar al sí. Que se están sobrevendiendo, están sobreprometiendo y están prometiéndole a las personas que van a hacer todo lo que ellos necesitan. Y, por otro lado, no tienen credibilidad en el campo porque están tratando de convencer a las personas que son dignos de ser líderes. El lenguaje es la primera cosa que define si llegas al sí.
Y, por otro lado, el lenguaje también es la manera más rápida de llegar al no. Si la gente te percibe como un charlatán, si tu estrategia te hace sonar como una vendeumos, que de esos hay muchos en redes sociales.
Si el recibidor del mensaje te considera una persona digna de ignorar o digna de escuchar.
Y este sueño me tomó mucho tiempo cumplir. Este sueño de tener un perro. Fueron muchos, muchos años hasta que mis papás al fin dijeron, OK, le vamos a dar a Dani un perro. Que fue mi primera perrita, Angie. Te amo demasiado, pienso en ti todo el tiempo. Pero Angie fue el primer perro que me dieron mis papás. Y sí puedo decir que mi vida cambió. Pero yo tuve que demostrarle a mis papás a través de los años, con pequeñas acciones que yo tenía, que de hecho sí iba a ser responsable y que sí quería el perro. Que no era algo de una niña consentida, que no era este deseo que yo tenía mágicamente de tener un perro y que después me iba a olvidar de él.
Y este episodio con mis papás y el perro que tanto quería de chiquita, me dejó una de las lecciones que me llevé por siempre en mi vida como periodista y locutora. Cuando las personas sobrecompensan o sobreprometen, automáticamente sentimos un rechazo porque nos da el sentimiento de deshonestidad. Cuando una persona te dice que su producto es el mejor, cuando tu persona te dice que es el mejor producto en su industria, cuando una persona te dice que si eres su cliente, entonces le vas a arreglar todos sus problemas, cuando las personas te dicen que si toman tu programa, entonces van a generar su primer millón. Eso es algo que veo muchísimo también en redes sociales. Eso nos da un sentimiento de deshonestidad y verídicamente cada vez los usuarios tienen más información y son más inteligentes ante las propuestas que hacemos con nuestro contenido, con nuestras ofertas, con nuestros productos, con nuestros servicios. Cuando alguien promete ser nuestro todo, después de un poco de experiencia, sabemos que inmediatamente están conversando por otra cosa. Puede ser que una persona te dice que te va a enseñar a generar tu primer millón de dólares, por ejemplo, y que sí o sí, saliendo de su programa, vas a generar el primer millón de dólares. Pero quizás esta es una persona que nunca tomó un curso de negocios. Quizás esta persona ha tenido clientes uno a uno que no han llegado a su primer millón. Y ojo, hasta he visto personas que te prometen tu primer millón sin ellos haber llegado a su primer millón. Es completamente absurdo. Cuando alguien promete ser nuestro todo, nos damos cuenta rápidamente o después de un tiempo de estar en las redes sociales y de estar escuchando estas ofertas, que definitivamente están sobrecompensando por algo. El novio que te dice nunca te haré daño te genera un poco menos de confianza que el novio que te dice haré todo dentro de mis posibilidades para hacerte feliz. O siempre voy a trabajar todos los días para realmente ser el mejor novio que puedes tener. El potencial empleado que te dice sé cómo manejar todos los requisitos de este trabajo genera mucho menos confianza que el potencial empleado que te dice este trabajo es importante para mí y me esforzaré todos los días para dar la talla. El creador de contenido que te dice que con mi programa te harás millonario te genera menos confianza que el profesional que te dice con mi metodología logré duplicar mis ingresos en dos meses y te daré las herramientas para que tú entiendas cómo hacerlo también. Ves, honey, la diferencia y la diferencia ni siquiera está tanto en la oferta. La diferencia no está en la persona. La diferencia no está en el tema. La diferencia está justamente en las palabras que utilizamos cuando les hablamos a los demás. Y por eso a mí me sorprende tanto que este tema no se habla más en todo este mundo digital de servicios, de productos. La realidad es que si hoy en día tienes una oferta, sea monetaria o sea de estilo de vida, tú estás utilizando las redes sociales para comunicar eso. Y tú estás parándote enfrente de una cámara, contándole a las personas de qué se trata lo que haces, cuál es tu propuesta, por qué deberían seguirte o comprarte. Y muchas personas se quedan en la estrategia, se quedan en el crecimiento, se quedan en cómo lograr esto que tanto queremos. Pero pocas son las que te dicen que la comunicación puede ser la diferencia entre si logras cerrar un cliente, entre si logras que alguien te siga, entre si logras que alguien verdaderamente escuche tu podcast o se meta a tu canal de YouTube. Las palabras que utilizas tienen peso, tienen impacto, y son un factor clave entre si te dan ese aumento o no, si te contratan o no, si te aceptan en ese programa de emprendedores o no, si logras tener una relación hermosa o no, si eres socialmente admirado o no, si te aparecen las oportunidades que tanto sueñas o no.

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