**Isa Garcia** (0:00)
Una de las preguntas más recurrentes que se repite decenas de veces al mes, en todos los jueves de preguntas sin falta es, Isa, ¿cómo hago para diferenciarme? Y esta es una pregunta obviamente amplia y profunda y estratégica y humana. Y aunque muchas veces es una pregunta necesaria, también es muchas veces hecha desde el lugar equivocado. Después de ayudar a miles y miles de personas con sus estrategias de ventas, he ido desarrollando este listado de cosas del que vamos a hablar hoy, que tenemos que tener en cuenta con respecto a estas ganas, a este deseo de querernos diferenciar con nuestras marcas, con nuestros productos, con nuestros negocios. Pero hoy no te voy a dar una lista típica y superficial sobre maneras mágicas de diferenciarte para que hagas algo totalmente nuevo y nunca antes visto. En realidad, hoy te voy a enseñar a pensar sobre cómo diferenciarte, pero de una manera más profunda, más madura y también más a largo plazo. Y también te voy a cambiar la manera en la que piensas sobre esta pregunta para protegerte de que no caigas en la trampa que puede venir de su mano y el auto-sabotaje que puede venir de su mano. Porque he visto decenas y decenas de empresas y de marcas desaparecer por cometer errores súper peligrosos, por esta adicción a tengo que hacer todo diferente o por esta trampa de lego de me rehuso a hacer una más del montón. Para el final de este episodio de estar cien veces más preparada para poderte proteger de estos errores, que de por sí ya te termina diferenciando, porque una de las cosas que más te diferencian en el mundo de los negocios es quedarte en el juego. Pero también vas a estar cien veces más preparada para tomar decisiones mucho más sofisticadas y mucho más maduras sobre dónde poner tu energía y qué hacer cuando te viene esta emoción intensa de que no quieres ser una más del montón, de que quieres diferenciarte, de que quieres ser original o de que quieres ser única. Y la primera cosa que tú y yo siempre, siempre, siempre tenemos que tener presente antes de entrar a esta conversación sobre cómo ser diferentes es que hay algunas cosas que se repiten porque funcionan, ¿ok? Hay cimientos que son necesarios en las marcas, en los negocios porque funcionan. Esta una frase que te acabo de dar me tomó cinco años entender. Hay acciones que ves a, entre comillas, todo el mundo porque hay tantas generalizaciones en esta conversación, así que parte de aprender a tener esta conversación de una manera más madura es ponerle estos quotes a estas generalizaciones. Pero hay acciones que ves a todo el mundo tomar porque funcionan, porque son efectivas. Hay cosas que todos los negocios tienen hoy en día y en cada diferente etapa histórica y de la tecnología porque dan buenos resultados. Y hay que tener mucho cuidado con no obsesionarnos con esta idea de ser únicas y diferentes antes de primero obsesionarnos con tener algo que funciona. No podemos obsesionarnos con decorar una casa que no tiene cimientos. No podemos obsesionarnos con inventar nuevos colores que nunca antes han existido para las paredes sin antes aprender cómo se construye una casa bien hecha. La realidad es que tener una empresa que funciona ya es un diferenciador increíble porque a nivel estadístico, a nivel matemático, la mayoría de los negocios no sobreviven los primeros años. Tener un negocio que funciona por diez años, por veinte años, viene de saber cómo ponerte al frente de nuevos clientes recurrentemente, cómo hacer que entren a tu mundo, que se queden en tu mundo, cómo crear relaciones, ganarte la confianza de esos clientes, saber cómo cerrar ventas con esos clientes y después saber cómo entregarles algo que es cada vez mejor y que realmente les sirve. Y hacer eso por diez a veinte años ya es un diferenciador impresionante. Y aprender cómo crear algo que una persona en el mundo real, no en una pantalla, no en una aplicación de inteligencia artificial, en la vida real. Saber crear algo que una persona de la vida real quiere, desea y le sirve. Saberle entregar eso exitosamente. Saber cómo hacer que esos clientes sean felices, salgan mejor de lo que llegaron. Y también aprender a manejar una operación que recurrentemente hace eso y sistemáticamente hace eso por años de años, es la definición de diferenciarte. Porque ya de por sí, eso te diferencia de millones de personas. Creo que tenemos que constantemente recordar que tener una empresa exitosa, con buenos márgenes, no requiere de reinventar el agua tibia cada tres meses para alimentar el ego o para sonar impresionante. Tener una empresa exitosa, si le simplificamos a una esencia, viene de tener clientes felices. De cómo crear esa lealtad, de cómo adquirir esos nuevos clientes y cómo fortalecer esas relaciones para que confíen en ti para después crear ventas. Es un ecosistema. Tenemos que saber cómo crear esas nuevas puertas, llamar la atención de personas que entren a ese mundo y se quieran quedar. Pero dominar esos pilares ya es un trabajo de años y dominar esos pilares de por sí ya es diferenciarte. Porque yo creo que antes de querer romper las reglas, tenemos que aprender las reglas de cada juego. Tenemos que dominar las reglas de cada juego. Antes de decorar la casa, tenemos que construir buenos cimientos. Y cuando logramos enfocarnos en estos pilares y en estos cimientos por suficiente tiempo y tenemos esta disciplina para salir de los juegos de vanidad, salir de estos juegos de necesito sentirme diferente de la competencia, podemos crear mejores resultados que duran décadas en vez de resultados fugaces que desaparecen con facilidad. Entonces, antes de enfocarte en estética, antes de enfocarte en branding, antes de enfocarte en colores, antes de enfocarte y quedarte enredada en el rollo de que no quieres ser una más, primero pregúntate cómo hacer que tu idea funcione, cómo hacer que tu negocio sea sostenible, cómo hacer para tener buenos márgenes, cómo hacer para tener buena adquisición de clientes, cómo hacer para mejorar tu porcentaje de conversión, cómo hacer para adquirir nuevos clientes, cómo hacer para incrementar la lealtad de esos clientes. Antes de descartar opciones, antes de hacer un borrón y cuenta nueva con una estrategia que está funcionando o con un producto que se está vendiendo solo basado en cómo se ve por fuera o solo basado en lo que tu competencia está haciendo, tenemos que aprender a preguntar si tal vez mucha gente está haciendo algo porque es efectivo y porque funciona. Desarrollar ese discernimiento va a ser bien útil por el resto de nuestras vidas en los negocios para protegernos un poquito de distraernos con estas tonteras que muchas veces nos pueden desviar y distraer del camino. Entonces, la primera meta de una empresa puede ser diferente solo por querer ser diferente. La primera meta es funcionar y después es funcionar a largo plazo. Y para eso tenemos que colocar este deseo de diferenciarnos en el lugar apropiado, en el lugar en el que realmente le compete existir. Entonces, todo el mundo crea contenido y yo quiero ser la que lo hace diferente. Pero tal vez todo el mundo crea contenido porque nunca antes ha habido una manera tan económica y tan asequible de adquirir clientes por todo el mundo. Tal vez todo el mundo comparte testimonios porque está comprobado científicamente que incrementa la confianza y las ventas. Tal vez la pregunta no es cuestionar si debería o no compartir testimonios, sino de primero entender para qué se comparten testimonios y después encontrar una manera auténtica y conmigo de compartirlos. Tal vez la pregunta existencial no tiene que ver con cómo hago para yo no crear contenido, sino entender cómo será que puedo yo crear contenido de una manera que conecte con mis clientes. Todo el mundo está comenzando podcast. Tal vez es porque es una manera bien efectiva de construir relaciones. Todo el mundo está hablando frente de la cámara, haciendo estos videos sin tanta televisión, del carro, chistosos, imperfectos. Tal vez es solo porque es una manera muy efectiva de hacer que tus clientes confíen en ti más rápido. Todo el mundo manda mails de lanzamientos porque cerrar ventas por mails es más fácil que cerrar ventas por Instagram. Entonces, antes de tachar algo de tu estrategia, algo de tu marca, algo de tu negocio, primero hay que aprender a medir su utilidad, su propósito, su razón de ser, su funcionamiento, su para qué existe. Antes de querer sonar única, primero hay que aprender a sonar honestos y de por sí, cuando nuestra comunicación se convierte cada vez más honesta, de por sí ya se diferencia. Antes de querernos obsesionar con la estética, de los colores, las tipografías, tenemos que aprender a priorizar a nuestros clientes felices. A lo que voy es que hay muchas cosas que existen en los negocios que suenan interesantes, llamativas o originales, pero puede que no funcionen. Y hay cosas que, por otro lado, suenan aburridas o repetitivas, pero que dan excelentes resultados. En este podcast no me importa tu ego, me importa tu efectividad. Entonces, antes de tachar algo de tu estrategia de negocios, de tu marca, primero asegúrate de analizar para qué existe, cuál es su función y tener claro cómo vas y piensas reemplazar esa función si es que la vas a eliminar. Querernos diferenciar es algo tan natural, es algo tan humano, es una reacción natural a estar analizando nuestra competencia, a estar consumiendo contenido todo el día de nuestra competencia. Es una reacción humana al miedo de no querer pasar desapercibida o no querer ser una más del montón. Pero tenemos que tener cuidado con las decisiones emocionales, que esa reacción natural y genuina nos puede hacer tomar inmaduramente a raíz de ello. Entonces, hay este estudio científico que hicieron sobre la competencia que a mí me cambió la manera de ver este tema de la diferenciación. Hay este estudio científico que hicieron sobre la competencia usando un vending machine de Coca-Cola en un edificio de dorms de estudiantes. Pusieron una máquina de Coca-Cola en el lobby de este edificio lleno de estudiantes. Y por un periodo de tiempo midieron cuántos estudiantes pasaban por al frente de este vending machine y compraban una Coca-Cola. Ok, midieron las ventas y calcularon, me imagino, el porcentaje de conversión de por cada X cantidad de personas que pasa por el lobby, en cierta cantidad de tiempo se generan X cantidad de ventas. Pero después la cosa se pone más interesante y aquí es donde te va a volar la cabeza. A mí me voló la cabeza. Pusieron como una segunda fase del experimento un segundo vending machine al lado, pero esta vez de Pepsi. Es decir, pusieron a la competencia de colas de gaseosas la una al lado de la otra. Y después procedieron a medir cuántas personas compraron una Coca Cola y cuántas personas compraron una Pepsi. Antes de decirte los resultados del experimento, yo creo que todos asumiríamos y esto es lo que yo personalmente asumí, que el estudio se trataba de cuánto bajaron las ventas de la Coca Cola cuando pusieron la competencia de Pepsi al lado. Si los estudiantes de este un edificio ahora tienen dos opciones de Coca Cola y Pepsi de elegir, mi instinto era probablemente ahora la Coca Cola vende mucho menos, probablemente vende la mitad o menos de la mitad. Para mi sorpresa, eso no es lo que pasó, resulta que las ventas para la Coca Cola incrementaron. La competencia, tenerle al lado, no les quitó ventas, les dio más ventas. Y esto se explica con la psicología del comprador, que ustedes saben que tengo una obsesión con eso. Y es que en la primera fase del experimento, cuando sólo había la máquina de Coca Colas, las personas pasaban por enfrente y se preguntaban, ¿quiero una gaseosa o no quiero una gaseosa? ¿Será de comprar una Coca Cola o no compro una Coca Cola? Estas eran las dos opciones que les aparecía en la cabeza. Pero después, en la segunda fase, cuando pusieron las dos máquinas de gaseosas juntas, lo primero que pasa es que llama mucho más la atención porque está ocupando más espacio, se ve más legítimo, hace más ruido y te hace sentir que están ahí, inconscientemente, señala que hay mucha gente que quiere gaseosas. Pero también lo que hace en nuestro cerebro es que cuando tienes esas dos opciones, para la mayoría de las personas, ¿la pregunta cambia de. Será que quiero una Coca-Cola? ¿Y se convierte en. Cuál cola voy a comprar? ¿Cuál de las dos prefiero? ¿Cuál será que me gusta más? Es decir, la presencia de la competencia en este lobby hizo que la categoría se vuelva más legítima, más visible y también más interesante. Entonces, ¿qué pasaría si tú eres la dueña de ese vending machine de Coca-Cola y estás estresada por meses porque te enteraste que Pepsi ahora tiene la misma máquina y se va a instalar en el mismo edificio? Te estresas, lloras, piensas en cerrar la empresa, piensas en eliminar las máquinas para que nunca te parezcas a Pepsi, para que nunca te comparen con ellos. Y resulta que ibas a vender más, resulta que ibas a hacer más dinero gracias a que tu competencia estaba al lado. Entonces, este ejemplo es muy potente para este episodio porque es muy fácil caer en la trampa de asumir que diferenciarnos significa ser tan únicas o tan originales o tan distintas, que nadie nos pueda comparar con nada, con hacer algo que nadie está haciendo. Con siempre obsesionarnos, con ver lo que nuestra competencia está haciendo para estar adelante, hacerlo diferente, darle nuestro twist. Pero en los negocios a veces pasa lo contrario. A veces vendes más y vendes más rápido cuando tus clientes no tienen que trabajar tan duro para entender qué haces, cómo funciona, qué vendes. A veces en los negocios que haya mucho movimiento, que haya muchas empresas funcionando, que hayan muchas personas siendo exitosas en ese ámbito, es una excelente señal de que hay mercado. Puede ser una excelente señal de que hay muchos clientes necesitando eso. Puede ser una excelente señal de que haya demanda. Entonces, no es tan simple como decir hay mucha competencia, entonces no lo debería hacer. O si se pone la competencia al lado, va a reducir mis ventas. Hacer algo que realmente no existe, que nunca ha existido en el mundo, no es tan romántico como parece, no es tan romántico como suena. En realidad, hacer algo que nunca antes ha existido en el mundo es hacer algo de súper alto riesgo. Entonces, eso significa que también estás pidiendo y estás dispuesta a pasar años de años arriesgando a ver si funciona. Significa también pasar años de años explicando a todo el mundo por qué deberían probar algo que nunca antes han visto. Significa arriesgarlo todo sin evidencia de que hay personas que lo necesitan, o sin evidencia de que lo van a entender, o sin evidencia de que van a estar dispuestas a pagar por ello. Y significa adentrarnos a un ciclo de probablemente décadas de seguir iterando y seguir mejorando esta idea mucho antes de que realmente salga adelante la idea. Entonces, hacer algo que realmente no existe en un mercado que nunca antes existido, en una idea extremadamente original, es algo súper difícil y riesgoso. Y en muchos, muchos casos, el hecho de que tengas competencia, de que exista la industria, de que hayan empresas rompiéndola en lo que tú quieres hacer, hay veces en las que eso va a ser una excelente señal de que el producto funciona y de que la demanda existe. Como podemos ver, la conversación de cómo diferenciarnos se va poniendo más interesante, se va poniendo más profunda. Porque ya entendimos que diferenciarnos no viene de reinventar el agua tibia cada seis meses, porque reinventar el agua tibia cada seis meses toma un montón de recursos, toma un montón de tiempo, toma un montón de energía. No es lo más eficiente porque, además, no está enfocada en el servicio hacia tus clientes, que ya vamos a ir a eso. Pero ahora nos tenemos que ir a la siguiente pregunta, que es, entonces, ¿dónde sí vale la pena diferenciarnos? Porque, obviamente, la respuesta no es solo copiar o plagiar o que entonces no nos importe la idea de diferenciarnos o que esconderla y reprimirla y olvidarnos de ella. Obviamente que no. Porque la respuesta tampoco es, ah, entonces no importa en hacerlo diferente o que no me importa el diferenciarme o que está bien que todas las empresas se vean iguales o suenen iguales o vendan exactamente lo mismo de la misma manera. Esta conversación de diferenciarnos va a tener una buena gama de grises que tú vas a tener que aprender a aplicar a tu propia temporada, a tu propio producto, a tu propia empresa, con el criterio, con el instinto para aprender dónde colocarla y cómo. Pero como podemos ver, es algo más profundo, es algo más sofisticado que solo seguirle a este instinto como gallina sin cabeza de siempre querer sentirnos diferentes y tampoco irnos al otro lado del péndulo de decir, ah, entonces tengo todo el permiso de copiar a otras personas o plagiar la propiedad intelectual de otras personas. Lo que yo he encontrado y lo que más me ayuda con esto es que he identificado que hay dos diferentes territorios en los cuales podemos buscar diferenciación, hay diferentes lugares y diferentes intenciones. Existe el territorio del ego y después existe el territorio del servicio. Y querernos diferenciar en cada uno de estos territorios es completamente diferente. Y con intenciones completamente diferentes. En el territorio del ego es cuando queremos diferenciarnos por cómo nos vemos. Cuando queremos hacer las cosas por puro y duro ego, vanidad, para que la competencia diga algo de nosotros, para que pasadas y guiadas por lo que nuestros colegas van a pensar o lo que nuestros amigos van a opinar cuando les vemos los viernes de noche para salir a cenar. Cuando nos queremos diferenciar desde el territorio del ego, es cuando estamos buscando validarnos, cuando estamos buscando solo sentirnos mejor, cuando estamos buscando presumir, cuando estamos buscando impresionar a personas de nuestra vida personal o de nuestra vida profesional, cuando queremos sonar interesantes o misteriosas o cool, o queremos sonar innovadoras, o queremos tener algo novedoso que contar a nuestra gente. Por obvias razones, esto es súper peligroso porque un negocio no se trata de ti, se trata de tus clientes. Querernos diferenciar desde el territorio del ego nos lleva muchas veces a destruir cosas que ya funcionan para tus clientes, que estaban yendo en excelente dirección. Pero solo por estar midiendo métricas de ego o métricas de vanidad, por encima de métricas de servicio, he visto tantas personas destruir y jugar a los castillos de arena y destruir algo que está funcionando perfectamente solo por estas ganas de verse únicas, de recibir aplausos, de sonar innovadoras, por encima de innovar realmente con el cliente en el centro. Entonces, el territorio del ego toma decisiones basadas en quién está mirando, qué van a pensar, cómo me veo por fuera, qué voy a poder presumir y es muy seductor porque se disfraza de autenticidad o se disfraza de intuición. Pero en el fondo puede ser que solo está siendo alimentado por esta necesidad de validación que no tiene nada que ver con tus clientes, que no tiene nada que ver con lo que ellos necesitan, lo que ellos están buscando o lo que a ellos les está costando. Al otro lado, tenemos el territorio del servicio y aquí es donde realmente sí da excelentes resultados diferenciarnos, porque si te quieres diferenciar del 99% de las personas, hay una cosa que puedes hacer y es tener las intenciones correctas. Tener las intenciones correctas en los negocios es poner a tus clientes en el centro de tus decisiones, en el centro de tus estrategias, en el centro de tus motivaciones. Significa dejar de preguntar cómo hago algo que mi competencia no está haciendo y mejor preguntar cómo hago que la experiencia que tienen mis clientes cuando trabajan conmigo sea tan buena que la recuerden por años. Cómo hago que mis clientes logren más y mejores resultados. Cómo hago para que mis clientes pierdan menos tiempo. Cómo hago para que mis clientes encuentren soluciones más rápido. Cómo hago para que tengan la mejor atención al cliente que han tenido todo el año. Cómo hago que se sientan tan cuidados y tan guiados que se eleve su estándar de las empresas con las que trabajan. Cómo hago que el proceso sea tanto más claro que no tengan preguntas en el proceso. Cómo hago que la calidad de mi producto sea 20% mejor cada año. Cómo hago para entender más profundamente a mi cliente de adentro para afuera. Cómo hago para saber y qué estoy haciendo todas las semanas para saber qué está pasando por su cabeza. Cómo me aseguro de que tenga todo lo necesario para confiar en mí y confiar en mi producto. Preguntarme, ¿qué necesita para confiar en mí? Para encontrarme fácilmente, para recordarme fácilmente. Solo cambiar esas preguntas te va a diferenciar de maneras exponenciales. Porque la mayoría de las personas no están dispuestas a hacer el trabajo real de construir algo que funciona y después ponerle su corazón por un largo periodo de tiempo para que funcione mejor. Aquí es donde también entra esta diferenciación de lo llamativo que mide cómo se ve. El lanzamiento llamativo, la producción del photoshoot con el fotógrafo famoso, la colaboración ruidosa, el rebrand con colores perfectos, el video viral de 48 horas. La diferenciación llamativa hace mucho ruido. Pero lo que tú tienes que aprender a preguntar y analizar es que no todo lo que hace ruido funciona. La mayoría de videos virales no generan ventas. Una cuenta que tiene millones de seguidores no necesariamente sabe cómo cerrar ventas, cómo generar dinero, cómo tener un buen margen. Entonces aquí a mí me sirve mucho entender que vivimos en un mundo que celebra lo llamativo, que celebra este territorio del ego, por encima de valorar y de medir y de celebrar y admirar lo que realmente funciona. Por eso hay que madurar nuestro cerebro de negocios y constantemente traernos a las intenciones correctas, a las intenciones puras, a las metas realmente del alma y desde el servicio. Un perfecto ejemplo es de las bodas, de los matrimonios. Vivimos en un mundo que celebra la boda de 500 personas como un cuento de Disney, el vestido blanco y la fantasía sin darnos cuenta que el evento de la boda es literalmente el principio del matrimonio. No sabemos si va a funcionar. Yo estuve ahí, yo tuve la boda perfecta, el cuento de Disney. Esa relación no duró más de tres años. La verdadera diferenciación es construir un matrimonio que dura 40 años, en la cual después de cuatro décadas la pareja sigue siendo cómplice, íntima y conectados y se matan de la risa y se ven con ojos de romance después de vivir juntos toda la vida. Entonces la verdadera diferenciación es la constancia. Es hacer y mejorar algo por años, es la lealtad de tus clientes, de tu comunidad, es la conexión que puedes crear con alguien por cinco años. Son los clientes que compran todo lo que vendes. Lo que te va a diferenciar del 99% de las personas no es ser adicta a lo llamativo, es saber priorizar y elegir lo sólido. Pero no vivimos en un mundo que nos va a empujar o a influenciar o contenido que nos va a llevar a valorar y a elegir lo sólido. Solo tenemos que desarrollar con esta mentalidad más madura, con nuestro carácter. Eso no puede pasar cuando estamos demasiado distraídas con el ego, cuando estamos demasiado distraídas con la vanidad y obsesionadas con la competencia. Va solo a venir y se va a ordenar en nuestro corazón, en nuestra estrategia, en nuestro negocio, cuando regresamos a poner las prioridades en orden una y otra vez y a limpiar nuestras intenciones. Entonces, cuando te diferencias desde el servicio al cliente, desde la atención que le das a tus clientes, desde la calidad del producto, la diferenciación se empieza a acumular exponencialmente y empieza a llegar como un efecto secundario, llega como consecuencia, como consecuencia de que tus clientes están teniendo mejores resultados, de que tu experiencia se está volviendo más clara, de que tu comunicación se está refinando y volviendo más honesta, de que tu producto se está convirtiendo en más útil, de que tu empresa esté elevando el estándar de la industria, de que tú te estás convirtiendo en mejor líder. La diferenciación del ego se ve bien en Instagram y dura 30 segundos y tal vez tiene un montón de likes, pero la verdadera diferenciación toma más tiempo en desarrollarse, pero es más sólida y perdura. Se siente en el resultado del cliente, no en nuestros egos. Entonces, diferenciarnos desde el ego es buscar aplausos, diferenciarnos desde el servicio es buscar mejores resultados para nuestros clientes. Son completamente diferentes, ¿ok? Son otras intenciones, miden otras métricas, vienen con otras acciones, otras destrezas, otra mirada y otra perspectiva. Y si te quieres diferenciar del 99% de las personas, con hacer ese un cambio va a tener un efecto domino en absolutamente todo lo que haces. Y obviamente, no hay un mejor momento para hablar de esto que ahora. En la era de la inteligencia artificial. Porque esta herramienta nos está dando a todo el mundo la posibilidad de crear más, crear más rápido y crear más barato que nunca antes. Lo cual puede causar una distorsión peligrosa o una diferenciación profunda dependiendo de nuevo cómo y para qué la usamos. Si usamos la inteligencia artificial desde el territorio del ego, la usamos para esforzarnos menos, para hacer las cosas más rápido, sin tener que pensar tanto, para tomar atajos, para trabajar menos. Eso es lo que la mayoría de las personas van a estar haciendo y van a seguir haciendo. Porque es lo más fácil, es lo más rápido, es lo que me permite solo hacerme para atrás. Pero eso pone en peligro la calidad de nuestro trabajo, la calidad de nuestro pensamiento, la calidad de la profundidad del impacto y el alma de nuestra empresa. Pero al otro lado está la opción de usar la inteligencia artificial en el territorio del servicio. ¿Qué significa? Significa usar la inteligencia artificial para hacer un mejor trabajo, para mejorar la calidad, para elevar nuestros estándares de servicio y nuestros estándares de excelencia más eficientemente, sin tantos obstáculos y sin una inversión tan grande. La meta de tener más de estas herramientas es que ahora tú y yo tenemos más maneras, más accesibles de apuntarle más alto, de apuntarle más lejos, de hacer que la calidad de tu trabajo esté incrementando en un rango más eficiente, más efectivo, más útil. La diferencia está entre usar estas herramientas para mejorar la calidad y el resultado de nuestro trabajo, para mejorar la experiencia de nuestros clientes con nuestro trabajo, o usar esta herramienta para escaparnos del trabajo, para lavarnos las manos, para hacernos para atrás, para cerrar nuestro corazón, para alejarnos del alma, el impacto, la creatividad, el criterio, el instinto. De nuevo, se puede notar claramente una diferencia bien grande entre usar estas herramientas para apuntarle más alto o para conformarnos más rápido con estándares más bajos. No podemos hacer este episodio de cómo diferenciarnos del 99% sin hablar de calidad. Hablar de calidad no es algo que vas a encontrar en videos virales. No es el tema que vas a encontrar en un hook viral de TikTok. La calidad no es el tema del cual todo el mundo está hablando hoy en día porque la calidad requiere de tiempo, requiere de esfuerzo, requiere de que te importe primerito, requiere de querer mejorar y mejorar, requiere de regresar a una misma cosa para iterar decenas y cientos de veces. La calidad tiene que ver con profundidad. Entonces, usar la inteligencia artificial desde el servicio significa, obviamente, usarlas para liberar tiempo de partes repetitivas para entonces, con ese tiempo, meterle más atención a las partes que requieren del criterio, del instinto, el buen gusto, del alma, de la honestidad, de las emociones, de la vulnerabilidad, de la experiencia. Es la diferencia entre organizar la inteligencia artificial para organizar tus ideas, para encontrar patrones en tus propias ideas, usar la inteligencia artificial para que te dé las ideas. Estas herramientas todavía son bien nuevas, en realidad están en pañales, son nuevitas. Su impacto, el impacto que va a tener en los negocios todavía está en pañales, todavía no sabemos, todavía no se ha desenvuelto, no se ha dado a conocer el efecto dominó que esto va a tener. En mi opinión, eso significa que nunca ha sido más urgente y necesario que tú y yo tengamos bien claros los límites de dónde sí usar inteligencia artificial y dónde no usar inteligencia artificial. Yo creo que uno de los diferenciadores más grandes de aquí a diez años en los negocios va a ser haber tenido la disciplina para mantener nuestra integridad creativa, nuestro proceso creativo y nuestro proceso emocional bien cuidado y bien protegido. De no recurrir a la inteligencia artificial para ideas, sino de meter el trabajo que requiere desarrollar nuestras propias ideas, nuestro propio criterio, nuestro propio instinto, nuestra propia experiencia de la vida real, cuidar nuestros procesos emocionales, porque yo creo que cada vez va a ser más obvio y más claro quién está protegiendo la calidad de sus ideas originales y quién está diluyendo la calidad de su proceso creativo. Entonces, al final del día, en los negocios, lo que más importa, en realidad lo único que importa es si tus clientes están felices. Estás ayudando a tus clientes o no. Les estás sirviendo a tus clientes o no. Estás conectando con tus clientes o no. Te estás ganando su confianza o no. Estar dispuesta a poner el trabajo donde importa y donde no hay atajos. Yo creo que va a ser el nuevo diferenciador, porque cada vez es más fácil y más barato hacer algo regular, mediocre, común, porque el conocimiento está democratizado, hay acceso total, tenemos estas herramientas de napalmá en nuestras manos. Perfecto. ¿Qué significa? Que entonces es más especial, más único y más diferenciador hacer algo excelente. Lo regular, lo común, lo mediocre se va a sentir cada vez como más ruido. Yo creo que el estándar de lo regular y lo promedio sí va a subir gracias a estas herramientas, pero yo creo que la excelencia gracias a eso como contraste va a brillar de maneras extraordinarias. Yo creo que nunca ha habido un mejor momento para apuntarle a la excelencia. Nunca hemos tenido más herramientas para apuntarle a la excelencia. Nunca hemos tenido más maneras de apuntarle a la excelencia. Nunca hemos tenido más recursos para apuntarle a la excelencia. Nunca hemos tenido cómo liberar más tiempo para poder tener tiempo de pensar en la excelencia, pero eso requiere de regresar a poner a nuestros clientes en el centro de lo que hacemos y no a nuestro ego en el centro de lo que hacemos. Yo creo que las áreas para diferenciarnos es entender un servicio al cliente profundamente humano en elegir cuáles van a ser las cosas que no vamos a automatizar. Cuáles van a ser los lugares en los que queremos que se note y se vea y se sienta la presencia humana, la conexión honesta, la vulnerabilidad real, la valentía, las historias, las anécdotas interesantes de la vida real. Eso no puede ser hackeado por la inteligencia artificial porque acuérdate que todos tus clientes son seres humanos. Son seres humanos de carne y hueso que toman decisiones de compra bien emocionalmente. Se guían por sus instintos que cada vez van a ser más refinados, van a ser mejores. Como seres humanos vamos a desarrollar una mejor intuición para reconocer que es humano, que no es humano, que viene hackeado y optimizado y que está automatizado y que no. Y cuando todo el mundo está automatizando las mismas cosas y haciendo todo más barato y más rápido, inmediatamente empezamos a valorar lo contrario. Empezamos a valorar lo que no se puede automatizar. Empezamos a valorar lo que no se puede optimizar. Empezamos a valorar lo que la inteligencia artificial no puede hacer, no puede hackear y no puede hacer más rápido. Entonces, tus clientes son seres humanos que están viviendo con miedos, obstáculos, retos. Tienen una pelea con su pareja. Están pasando por una enfermedad grave con alguien en su familia. Están pasando por cambios grandes en su trabajo. Están teniendo terapia. Están atravesando un proceso emocional difícil. Están divorciándose, se están casando. Están teniendo temas con su fertilidad. Igual que todas tus amigas, igual que todos tus amigos, todo el mundo está pasando por algo. Tus clientes al otro lado de la pantalla son seres humanos que también están aprendiendo a filtrar cuáles son sus opiniones de la inteligencia artificial, que también están aprendiendo a pensar en quién confiar, en quién no. Y yo creo que eso es una de las cosas más importantes en los negocios digitales, a las cuales tenemos que constantemente regresar. Que trabajas para seres humanos. Y como yo les digo en todos mis cursos, tú eres experta, experto en ser ser humano. Tú sabes cómo funciona tu confianza. Tú sabes en quién confías y por qué. Tú entiendes por qué compras y confías en una empresa y por qué no. Y regresar a esa parte tan humana, tan genuina y tan emocional va a ser un diferenciador gigante porque las compras son extremadamente emocionales. Y por ende tenemos que recordarnos que mantenernos en contacto con esa emocionalidad y con las intenciones limpias va a ser un diferenciador gigante entre tanto ruido. Y un perfecto ejemplo son los Weels que llevamos produciendo de contenido. En mi Instagram hace como seis o siete meses empezamos este proyecto, el cual había tenido tanto miedo de comenzar y de de verdad dedicarle el tiempo y la energía que yo sabía que iba a requerir. El Head of Media Growth de la empresa es un crack en edición, tiene una maestría en eso. Y aún así, cada video que producimos y que publicamos en mi cuenta de Instagram nos toma entre él y yo tres a cuatro días completos de trabajo. A mí me toma un montón de horas de hacer el guión. Me cuesta demasiado cada guión, honestamente. Me causa demasiada resistencia, me cuesta demasiado grabar al frente de la cámara. Hacemos decenas de revisiones con cada video y estoy involucrada en cada parte del proceso. Y hasta hoy en día, nadie nunca me ha preguntado sobre el proceso creativo. La única pregunta que recibo diez veces a la semana desde que empezamos hace siete meses es. Isa, ¿cuál es la herramienta de Inteligencia Artificial que usan para hacer estos videos tan rápido? Y a nadie se le ha ocurrido que tal vez están tan hermosos y con tanta atención al detalle porque tienen un montón de trabajo detrás, porque tienen tanto amor detrás, porque tienen tanta atención al detalle detrás, porque estamos aprendiendo en público cómo hacer esto, cómo mejorarlos video tras video, semana tras semana por un montón de meses. Obviamente, en los videos utilizamos inteligencia artificial para ayudarnos con algunas animaciones. Hay algunas cosas visuales que antes necesitaban un presupuesto enorme que jamás lo hubiéramos podido hacer hace unos años y ahora lo podemos hacer más rápido y más barato. Pero la historia, el pensamiento detrás de cada uno de los videos los tengo que tener yo. La anécdota viene de algo que yo viví, algo que yo pensé, algo sobre lo que yo escribí, algo sobre lo que yo trabajé, algo que realmente me marcó el corazón. Eso no se puede generar y el proceso creativo de colaboración entre dos personas que se dedican a hacer un video por tres a cuatro días no está optimizado, no está hackeado. El mundo entero hoy en día por la inteligencia artificial va siempre a asumir que detrás de algo bueno tiene que haber un atajo y hay una herramienta que lo hace en cinco minutos y yo creo que ahí está la oportunidad del diferenciador. El diferenciador va a hacer que sepamos elegir estas áreas de nuestro negocio en las cuales no va a entrar la inteligencia artificial, en las cuales va a seguir habiendo el trabajo genuino, el esfuerzo duro, el esfuerzo real, el que realmente a alguien le importe cada uno de los detalles para que sea especial, para que sea diferente. Saber y tener el criterio para elegir dónde sí inteligencia artificial y dónde no. Para mí, el lugar en el que hay que tener mucho cuidado de no meter demasiada inteligencia artificial es el territorio de la conexión con los clientes. En el territorio de la estrategia de ventas, en el territorio del alma, del propósito, de la historia, de la deseabilidad, de la admiración intelectual porque va a ser parte del trabajo de los negocios de ahora en adelante. Proteger el alma del negocio. Proteger la dirección, la intención, el propósito, las anécdotas y la profundidad y el valorar la excelencia y la hospitalidad irracional adentro de una empresa. Yo creo que eso nos va a diferenciar de maneras extraordinarias. Hay una gran diferencia entre crear algo porque ayuda a tus clientes, porque resuelve un problema real o porque mejora la experiencia que ellos tienen con tu empresa, o solo crear algo porque puedes. Solo porque la inteligencia artificial es capaz de crear diez videos en cinco segundos no significa que hay personas en el mundo que están interesadas en esos diez videos que creaste en cinco segundos. Solo porque la inteligencia artificial nos puede crear una página web en cinco minutos no significa que hay personas a las cuales les importa que esa página web exista o que les importa visitarla, darle su tiempo para entrar y para leer lo que dice. Solo porque la inteligencia artificial puede codificar un app en 24 horas no significa que hay personas en el mundo real que necesitan y quieren usar esa aplicación. Entonces, esa va a ser la parte del criterio de entender que solo porque tienes herramientas para crear más no significa que esas cosas son necesarias. En el mundo real o que hay personas que lo necesitan y aprender a desarrollar ese criterio en los negocios nos va a ayudar a sentir más certeza y más seguridad en dónde colocamos nuestra energía y nuestro tiempo, cuáles son las iniciativas que priorizamos y por qué. De nuevo, coloca a tus clientes en el centro de todo lo que haces, porque la inteligencia artificial te miente. ¿Me miente a mí? ¿Te miente a ti? Nos va a mentir todos los días. Te dice lo que quieres escuchar. Está diseñada para validarte, para darte la razón, para alimentar los sesgos mentales que tienes, para decirte que tu estrategia es excelente cuando tal vez es solo super genérica. Entonces, es como ese quote que puse en el BrainTap el otro día, que dice que la inteligencia artificial es como tener un empleado el más eficiente del mundo, el más inteligente del mundo, que además trabaja 24-7 sin cansarse, pero que te miente compulsivamente. Ok, entonces parte de este criterio de saber usar estas herramientas va a venir, que nos va a diferenciar mucho, va a venir de frenarnos un poquito a analizar y decir, ok, ¿cuándo le voy a escuchar y cuándo no? Porque me imagino que ya has probado que cuando usas Claude y usas Chagy BT y les preguntas la misma cosa, muchas veces te dan respuestas diferentes. Tú, como ser humano y como la cabeza de tu empresa, vas a seguir siendo la persona encargada de decidir qué iniciativas construir, qué iniciativas no construir, a qué inteligencia artificial creerle y cómo desarrollar ese instinto. Por ende, todo esto para decir, el diferenciador más increíble del mundo en los negocios. Hoy en día, va a ser tener experiencia uno a uno trabajando con clientes. Poner a tus clientes en el centro de lo que haces, aprender de tus clientes en el centro de lo que haces, aprender a mover personas, aprender a influenciar personas, aprender a persuadir personas en la vida real, usando estas herramientas, pero acordándote que el objetivo final no es como tú te ves. Es como se ven tus clientes al final de trabajar contigo. Es como se sienten al final de trabajar contigo. Es como se sienten después de usar tu producto. Es como se sienten después de recibir el producto. La validación más increíble de un negocio es los clientes felices, el servicio y el impacto que tenemos en la vida de esas personas, no las métricas de vanidad. Y yo creo que en este nuevo paradigma, esas intenciones se van a volver tan claras, tan obvias y tan diferenciadoras, porque al final de eso estamos hablando hoy.
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