**Isa Garcia** (0:01)
En el episodio 179 te conté que he estado en una temporada de preguntas existenciales con respecto a mi filosofía laboral y a mi relación con mi trabajo. Con la creación del contenido, con la creación de este podcast, con la creación de lanzamientos y de journals. Y he estado mirando para atrás específicamente con el podcast en estos primeros seis años. Cuáles han sido los principios y los paradigmas mentales más productivos y más energizantes para seguir teniendo claro el norte, ¿las prioridades y la estructura clara para seguirme moviendo un pie al frente del otro semana a semana? Especialmente cuando cuesta. Especialmente en esos momentos en los que hay días o semanas o temporadas enteras de estarnos comparando, de estarnos sintiendo inseguras, de querer tirar la toalla.
Cuando miro para atrás en estos primeros seis años, han habido infinitas veces en las que he querido parar, en las que me he querido rendir, en las que he solo querido que el proceso sea más fácil, o que sea más rápido, o que me he sentido insuficiente. Y lo que he aprendido es que no me sirve de nada porque no es productivo y no da buenos resultados. Más productivo es decir, ¿cómo me hago más fuerte? ¿Cómo me hago más valiente? ¿Cómo hago que mi mente sea más resiliente? Cómo hago para obtener valores y prioridades más robustas que me regresan a mi centro, especialmente en momentos frágiles, en momentos retadores, ¿en momentos que están testiando y probándome a ver si de verdad estoy aquí para largo o no? Me he dado cuenta que una meta súper productiva es decir, cómo hago para que esos retos o esas crisis me afecten un poco menos de tiempo o me saquen de mi centro, ¿me saquen de mi carril un poquito menos de tiempo? Si antes me desmotivaba y me tomaba una semana a regresar a crear contenido, ¿cómo hago que me tome tres días y medio? ¿Cómo hago que después me tome solo un par de horas? ¿Cómo hago que después ni siquiera me descarrile y que pueda dudar de mí misma y aún así seguir ejecutando? Y me he dado cuenta que a lo largo de los años esos son los grados de seguir mejorando nuestro profesionalismo, nuestra constancia, nuestra disciplina y nuestro compromiso con esas metas de excelencia a largo plazo. Así que te voy a ir enlistando uno por uno los paradigmas mentales más energizantes y más útiles para regresar a nuestro centro, para acordarnos para qué estamos aquí, para recalibrar estas emociones, recalibrar nuestro norte, especialmente cuando cuesta. Mientras más estudio, documentales y más autobiografías leo de personas que lograron hacer cosas extraordinarias por décadas, no por un año, no por seis meses, sostenerlo por décadas, por toda su vida, más aprendo y más en perspectiva pongo que no es que esas personas le tenían más fácil, es que ellas se volvían más fuertes. No es que el camino se volvía más simple, es que esas personas tenían más herramientas. No es que tenían menos obstáculos, sino que las manejaban de una manera más productiva, más útil, más potente, más y más recursiva. No es que esas personas pedían que el camino cada vez sea más fácil, sino que tenían sueños más grandes y ellos y ellas se hacían más fuertes. No es que no habían cosas que les distraían o que les sacaban de su centro, es que tenían prioridades más claras y enfoques más fuertes y maneras de seguir trabajando, de seguir saliendo a la cancha a pesar de que tenían nervios, miedos, inseguridades, a pesar de que estaban enfrentando obstáculos o rechazo o opiniones negativas con respecto a su trabajo o a su vida personal. Mientras más estudio a estas personas, mientras más documentales me veo y mientras más autobiografías leo, más me doy cuenta que no es que no tenían obstáculos, sino que lograban seguir caminando a pesar de esos obstáculos. Un ejemplo sería la comparación. No es que no se comparan, es que siguen saliendo a hacer su trabajo a pesar de estarse comparando. Que siguen saliendo a practicar, de que siguen llegando todos los días a crear su arte, a crear sus creaciones, a trabajar en sus proyectos, a pesar de estas emociones complejas, profundas, intimidantes que están sucediendo en su cabeza. Cuando veo cada uno de esos ejemplos me doy cuenta que no es productivo ni útil sentarme a pedir y tener estos deseos de que sea más fácil si no de siempre pedir y enfocarme en yo ser más fuerte, en yo ser más recursiva, en yo tener más dominio mental para poder regresar a paradigmas mentales que me energizan. Ayuda a poner un pie al frente del otro y a enfocarme en crear. Las redes sociales pueden distorsionar tantas cosas tan rápido. Y como creadores de contenido, como empresarias y empresarios digitales, hay una delicada línea entre estar consumiendo contenido y estar creando. El primer paradigma mental y el más importante es que tu trabajo es crear. Y hay que tener bien claro cuánto tiempo le estamos dedicando a consumir contenido de 15 segundos, estar escroleando por 5 horas seguidas sin darnos cuenta cuánto tiempo pasó, estar viendo televisión, pero al mismo tiempo en redes sociales, ese tipo de consumir contenido que literal atrofia nuestro cerebro versus cuando estamos consumiendo contenido para aprender, para reflexionar, para de verdad nutrir y germinar nuestras ideas. Número uno es tener bien claro que nuestro trabajo es crear mucho más de lo que estamos consumiendo. Y por ende, los paradigmas mentales más útiles son lo que nos regresan a nuestra oficina, a nuestra computadora, a nuestro celular, pero para ejecutar y estar creando nuestras ideas. El enfoque, la meta es regresar siempre más rápido y más eficiente a crear. Y cuando sea que sí nos extraviamos y nos distraemos y empezamos a mirar para afuera y pasar muchísimo tiempo en nuestra cabeza, en las dudas, en la inseguridad, el rango de tiempo que nos toma regresar a trabajar, regresar a ejecutar, regresar a poner un pie al frente del otro. Ese es el rango de tiempo que podemos estar acortando a lo largo de los años. Cuando pienso en estos primeros seis años, pienso en cuánto me tomaba regresar a mi centro cuando caía en un rollo y una crisis existencial sobre el valor de mi trabajo, sobre la comparación. Me tomaba muchísimo más tiempo de lo que me toma ahora. Mi meta es que de aquí a un año, a dos años, a tres años, me tome la mitad de tiempo de lo que me toma hoy. El dominio mental de estos paradigmas. No se trata de no tener momentos en los que nos queremos rendir. No se trata de no querer tirar la toalla. No se trata de que no vamos a tener obstáculos. Simplemente se trata de cómo respondemos en esos momentos y la fortaleza, la fortitud, la vitalidad y la energía que somos capaces de recuperar para acordarnos para qué estamos aquí, para qué hacemos lo que hacemos, para qué peleamos o llegamos hasta aquí con nuestros proyectos. Y para qué elegimos comenzar y hacia dónde estamos tratando de llegar. Leí una frase del creador de Charlie Brown de los cómics, de esos dibujos tan icónicos y legendarios históricamente relevantes. Y el creador se llamaba Charles Schultz. Él escribió, dibujó, desarrolló, ilustró y publicó a lo largo de su vida más de 17 mil cómics con sus propias manos. Él dibujaba, calcaba, desarrollaba el guión y publicaba cada uno de estos cómics a lo largo de su vida. Amaba tanto su trabajo, que inclusive antes de morirse dejó creado un cómic para que el periódico lo publique al día después de su muerte. Es decir, él quería morirse y que el día siguiente siga habiendo un nuevo cómic de Charlie Brown. A lo largo de los años, ¿a gente le preguntaba. por qué seguía haciendo el todo? Si ya era tan famoso, tan exitoso, si ya había logrado llegar a todas estas metas. Le preguntaban. por qué sigues siendo tú el que ilustra, el que dibuja, el que pone las letras, ¿el que se encarga de principio a fin de este trabajo? Si ya pudiera solo tener personas y delegar. Y su respuesta es la cosa más refrescante y energizante que he leído en un buen tiempo. Y él decía, no hice todo esto para encontrar un trabajo que amo, para después de encontrar maneras de no hacer el trabajo que amo. Cuando leí eso, se sintió como tomarme una coca cola en el desierto, como meterme al mar después de caminar en el sol por horas. Esa sensación tan refrescante, tan enfocada, tan íntegra y tan verdad, como un paradigma mental que nos trae de vuelta a nuestro centro. Así me quiero sentir con respecto a mi trabajo cuando me muera. Qué privilegio y qué regalo poder decir que así respetamos, honramos y nos relacionamos con lo que hacemos a lo largo de las décadas. Cuántos obstáculos habrá pasado, cuántas dudas habrá tenido, cuántos momentos habrá tenido de tirar la toalla, de estar enfermo, de no sentirse bien. Y qué gran enfoque pudo sostener a lo largo de las décadas de decir, esto es lo que amo, este es mi trabajo y mi trabajo es hacer un buen trabajo en lo que amo y ser mejor en lo que amo. Y los resultados y las medallas son solo una razón para seguir haciendo lo que amo. Y la reflexión en la que entré y este es un buen ejercicio de escritura para tu journaling de mañana, especialmente cuando te sientes desgastada o sientes que quieres tirar la toalla, quisiera trabajar menos, quisiera que alguien venga me salve y me mantenga por el resto de mi vida y quisiera dejar de tener que trabajar. Y es recordar esta frase para reflexionar acerca de tu camino, acerca de todo lo que has tenido que hacer para llegar hasta aquí, para descubrir tus pasiones, para descubrir tus intereses, para tener tus ideas, para defender tu espacio, para fortalecer tu voz, para nutrir tu cabeza, para después poder tener las ideas que tienes, todo lo que has tenido que aprender, lo que has tenido que vivir, lo que has tenido que avanzar, las dudas que has tenido que atravesar, inclusive los obstáculos externos que has tenido que combatir y has tenido que caminar, y no solo para encontrar lo que amas, sino para empezar, para seguir, para llegar hasta acá. Es importante mirar para atrás y darnos cuenta del gran regalo y el gran privilegio que es encontrar algo que nos mueve. El gran regalo y privilegio que es tener sueños gigantes, tener ambición, tener fuego, tener ganas, tener potencial, tener esa vocecita que nos dice, todavía no he llegado a hacer todo lo que sé que puedo hacer. Porque ese peso, esas ganas, esa motivación, esa vocecita es un regalo. No es un peso, no es una piedra en el zapato. Es un recordatorio que a veces sí pesa y esa sensación a veces puede sentirse como, ¿por qué estoy tan lejos? ¿O. por qué me falta tanto? ¿O. por qué no avanzo? ¿Por qué no veo resultados? Hay que acordarnos y poner en perspectiva que hay un montón de personas en el mundo que nunca ni siquiera descubrieron algo que les mueve, que nunca estuvieron cerca de tener ideas o de trabajar en proyectos que les prenden por dentro. Y me viene esa frase de Billie Jean, la presión es un privilegio. Sea la presión de sostener tu empresa, sea la presión de sostener a tus clientes, sea la presión de sostener a tu equipo, sea la presión de tus ideas gigantes, de tus sueños gigantes. Es un privilegio súper grande tenerlos. Y si ya descubriste algo que amas, si ya descubriste tus talentos, si ya descubriste la industria que te mueve o el impacto que quieres tener en el mundo, o inclusive si ya descubriste los problemas que más frustración te causan y que quieres resolver, si ya encontraste algo que quieres cambiar en el mundo, si ya encontraste personas que tienen problemas y dolores y molestias que tú sabes que puedes ayudar y que puedes tener un impacto en la vida de esas personas, si ya descubriste el área de tu vida, que más te costó trabajar y que por ende quieres ayudar a otras personas a hacerlo, si ya descubriste un tema que te obsesiona, un tema que no puedes parar de aprender, que no puedes parar de absorber, que solo quieres seguir estudiando, si ya descubriste un hobby, una actividad en la que te pierdes, en la que siempre estás pensando, en la que siempre quieres volver, ¿qué regalo tan grande es tener algo como eso? Qué regalo tan grande es haber descubierto algo con lo que haces click, ¿algo que te mueve y algo que te inspira? Y con respecto a tener un podcast, crear contenido, contener estas herramientas, qué gran regalo y qué gran privilegio que tenemos de estos canales de distribución, donde podemos crear contenido que amamos, contenido que quisiéramos consumir, contenido que quisiéramos haber encontrado. Qué privilegio y qué regalo es poder abrir las conversaciones, qué quisiéramos estar teniendo de tener un espacio donde nos podemos sentar con un micrófono a hablar de algo que nos interesa profundamente, de algo que queremos profundizar. Tener estas herramientas, tener un espacio en el cual creamos, en el cual producimos cosas de nuestra cabeza y de nuestro corazón. Es un privilegio. El siguiente paradigma energizante es algo que yo le llamo Burnless. Hoy en día se habla muchísimo del Burnout.
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