**Isa Garcia** (0:00)
¿Cuál es la filosofía de trabajo que necesito tener para hacer esto por 30 o 40 años más? Cuál es la filosofía de trabajo necesaria para hacer el trabajo del más alto nivel posible año tras año, sin rendirme, ¿sin conformarme y con profunda y alta satisfacción? Con estas preguntas existenciales, me he pasado el último año pensando, analizando, investigando y en el episodio de hoy te voy a compartir la primera respuesta que encontré super certera a este cuestionamiento existencial sobre el tema. Después de migrar a Nueva York y mudarme en el 2022, ya han sido más de tres años, pasé esos primeros años super cansada, en los cuales tenía tan baja disponibilidad energética. Todo se sintió tan pesado, tan retador, tan nuevo, tan encontracorriente, como estar yendo en contra de la marea. Que cuando la energía me empezó a regresar al cuerpo, un día levanté la cabeza y me di cuenta, wow, ok, parece que ya no estamos yendo contra marea, está regresando la energía, pero ahora yo era diferente, mi vida era tan diferente y como me sentía era radicalmente diferente. Pero porque ese periodo de supervivencia duró un buen periodo de mi vida, para poder seguir avanzando, para poder seguir manejando una empresa a lo largo de todos esos cambios y procesos, desde el 2020 a atravesar el divorcio, migrar a Estados Unidos sola. En ese proceso obviamente cree historias y creencias alrededor de trabajar, alrededor de crear, alrededor de viajar, de hacer ejercicio. Desde esa supervivencia, desde ese agotamiento emocional, desde ese cansancio, se escribieron un montón de historias y de creencias. Y fue un baldazo de agua fría darme cuenta cuando ya me levanté y la energía estaba regresando, y de repente me sentía diferente. Me tuve que mirar al espejo y darme cuenta que era mi responsabilidad actualizar mis creencias, mis historias y mi manera de relacionarme a estos diferentes aspectos de mi vida. Me di cuenta lo peligroso que podía ser. Quedarme cargando historias de ese periodo de supervivencia en mi vida cuando ya no estoy en supervivencia. Si ya la temporada cambió, si la temporada pasó, entonces muchas de las historias me di cuenta que estaban sumamente caducadas, eran muy limitantes y basadas en niveles energéticos que ya no son mi realidad, temporadas de vida que fueron únicas psicológica y emocionalmente hablando. Y en estas me he pasado, especialmente en este último año, le he llamado a esta temporada de mi vida, un capítulo de reescribir mi filosofía y mis creencias y mis historias con respecto al trabajo y de más que nada diseñar cualquiera que sea de definir así con pinza y con total intención, con total criterio, con total enfoque, cualquiera que sea mi relación con mi trabajo para las siguientes décadas. Y ha sido súper sanador, ha sido súper interesante, ha sido súper divertido y también retador, confrontante. Pero se ha sentido como sanar mi relación con el trabajo después de esa etapa de supervivencia. Así que me he pasado básicamente este último año aprendiendo sobre que cuál es la filosofía de trabajo de personas extraordinarias. Ustedes saben que tengo una obsesión con los documentales de personas extraordinarias y con las biografías, libros sobre personas extraordinarias. Porque creo que esos son los mejores lugares para aprender de lo que de verdad toma, de de verdad cómo es el camino, de de verdad cuáles son estos principios, filosofías, creencias necesarias que les funcionaron a otras personas que ya lo lograron, que muchas de ellas ya no están vivas. En esta profunda investigación, he ido encontrando estas piezas del rompecabezas, de principios eternos que se pueden utilizar en cualquier industria. En cualquier mundo, en cualquier momento del tiempo, porque no son tendencias, sino que son filosofías de vida, filosofías de cómo ver a la excelencia, filosofías de cómo ver a una vida extraordinaria, a las creaciones, al servicio, a los negocios. Y una de las primeras piezas de las que quiero hablar, porque vamos a estar hablando esto mucho en el podcast, porque de verdad llego como un año conectando los puntos de estas preguntas existenciales. Pero encontré una primera gran respuesta y una gran claridad en un libro que se llama La Eterna Búsqueda de la Infelicidad. Y me encanta el nombre porque te agarra, no lo esperas. Normalmente es La Eterna Búsqueda de la Felicidad, no de la Infelicidad. Me encanta ese contraste y esa paradoja para agarrar nuestra atención. Es un libro cortito, es solo como 65 páginas que ya no se puede conseguir, ya no lo imprimen y está solo en inglés. Pero lo encontré en formato PDF escaneado y lo traduje página por página para que lo podamos leer y analizar en este episodio. Y es un libro que resume la filosofía de trabajo sobre los hábitos creativos de David Ogilvy después de su muerte. Y David Ogilvy fue una de las personas más importantes en la historia del marketing. Mucho de lo que hoy conocemos como marca, branding, marketing, fue creado y liderado por este ser humano. Él ya murió en 1999, pero su agencia de publicidad sigue vivita y coleando y comiéndose el mundo. Y este ser humano fue extraordinario. Tenía un cerebro extraordinario, una mente extraordinaria, una creatividad extraordinaria, hizo un trabajo extraordinario y cambió para siempre una industria entera. Después de su muerte, las personas de su agencia se hicieron esta pregunta, de nuevo existencial, de cómo será que vamos a poder mantener la cultura de trabajo de esta empresa, que ahora es gigante, después de que el fundador ya murió. Porque mucha de esa cultura venía liderada por él, por su esencia, por su alma, por su personalidad, por su manera de ver el mundo y por lo que ya era conocido, famosísimo por cómo trabajaba y cómo hablaba del marketing y cómo hablaba de las ventas. Y entonces su equipo agarró y investigó todo su trabajo y redujeron los principios más importantes de su filosofía de vida de David Ogilvy para tenerlo en un libro claro, concreto y al grano para que todo el mundo los pueda leer y como que tener a la mano y tener estos valores de la empresa redactados y definidos. La razón principal por la que este libro me agarró directo al alma es porque David Ogilvy tenía un concepto que él llamaba la divina insatisfacción. Y yo te he contado muchas veces en este podcast la pelea interna, el conflicto interno que yo he tenido en mi vida con la palabra insatisfacción. Porque cuando yo crecía, yo siempre he sido una persona insatisfecha. Y cuando yo crecía, ese concepto, esa palabra, siempre estaba en una connotación negativa. Y yo crecí la primera temporada de mi vida viendo esta parte de mí como un defecto súper grande, como algo que yo tenía que ocultar, como algo que yo tenía que apaciguar, como algo que yo tenía que bajarle el volumen y algo que era malo, algo malo dentro de mí, un defecto de mi personalidad y algo que decía que yo estaba dañada. Especialmente desde el lente y el arquetipo de tener que ser una niña buena y una niña obediente y una niña que sigue las reglas, una niña que deja que los hombres se encarguen de las cosas importantes, que deja que los hombres tengan cargo del dinero. Y desde esa niña buena, la característica principal que yo crecí viendo que me iba a ser aceptada, respetada o suficiente, era obediente. Y obediente significa también agradecida con lo que sea que te dan, ¿verdad? Calladita, te ves más bonita y agradece lo que tienes desde esa gratitud, desde esa humildad de quedarte callada y solo seguir las reglas que otras personas colocan o deciden o ponen. Y durante muchos años me criticaron por ser insatisfecha por fuera, pero obviamente también yo me criticaba a mí misma por ser insatisfecha, por no conformarme, por querer siempre más. E incluso cuando todo por afuera se veía bien, no está tan mal, un matrimonio que no está tan mal, una vida que no está tan mal, una salud que no está tan mal. Pero hoy en día todo lo que yo tengo le debo a mi insatisfacción. Todo lo que hoy en día estoy aquí parada, yendo a mi alrededor y lo que he construido con mi empresa, es todo gracias a la insatisfacción. Y después de todos esos años hice un proceso súper profundo con mi psicólogo de adueñarme de esa insatisfacción, de poder reconocer los regalos que me ha dado, y todas las puertas que me ha abierto, y el hambre que me ha dado, y la ambición que me ha dado, y de poder trabajar para integrarlo como algo que me hace orgullosa tener, que me hace orgullosa ser. Pero después de cumplir cimas, después de cumplir metas, me topé otra vez con otra parte del espiral, otra parte del camino, del reto. Y es que después de coronar cimas y metas, hay dos caminos. Una es que apaciguamos y ya nos conformamos con lo que hemos creado y apagamos de esa insatisfacción. O utilizamos cada cima que coronamos, cada meta que logramos, cada cosa que construimos como gasolina para tener sueños más grandes, para decir este solo el principio, para ver nuevas cimas y para seguir caminando en esta aventura. Y a hoy en día me siento más insatisfecha que nunca, no menos, no menos que antes. Y quiero que eso continúe. Esa parte ha sido parte de este cuestionamiento existencial. Hace seis años empecé este podcast y cambió mi vida para siempre. Fue una de las decisiones más importantes que he tomado en mi camino profesional. Pero seis años más tarde de estar aquí contigo en este podcast, no quiero que sea más fácil. No quiero trabajar menos ni quiero pensar menos en el podcast. Quiero estar más enfocada que nunca. Quiero una filosofía de trabajo que me deje bien claro y que energice esta idea y esta ilusión por todo lo que queda por hacer, por todo lo que queda por aprender, por todas las ideas que quedan por generar, de todo lo que queda por mejorar, por crear, por caminar. Y leer la opinión de David Ogilvy al respecto fue como esa respuesta a las preguntas existenciales con las que he estado batallando y cuestionando y profundizando. Y la primera respuesta, la primera pieza del rompecabezas que vengo a traerte acá al podcast porque ya se quedó bien grabada y puesto a su lugar se llama La Divina Insatisfacción. Y David Ogilvy hablaba de esta divina insatisfacción como la clave para ser un excelente trabajo. Hablaba de esta divina insatisfacción como el pilar de su trabajo creativo. Y no solo de él porque fue un genio, un escritor genio, un marquetero genio, una persona en la historia de la publicidad que cambió una industria para siempre. Y uno de sus pilares más importantes era la divina insatisfacción. Y él cómo lo explicaba o cómo lo utilizaba en su trabajo es que hablaba del lado productivo de la insatisfacción con el status quo y cómo es el requerimiento para poder seguir innovando, para poder seguir avanzando y para poder seguir creando. Y con usar esta divina insatisfacción como impulso constante para no conformarnos con lo que entre comillas se dice suficiente. Y no de utilizar la divina insatisfacción como para ser negativas o mal agradecidas o cínicas, sino de que tener esta como alerta y este cuidado en nuestro cerebro, en nuestro corazón y en nuestro mundo creativo, de tener mucho cuidado con la comodidad, la mediocridad y el conformismo, y de la mano siempre tener el más alto respeto y tener bien claro el respeto por la excelencia. Después de leer este libro me metí de cabeza a investigar qué otros principios y de su filosofía de trabajo de David Ogilvy podíamos agarrar y podríamos hablar e inspirarnos, copiarlos o implantarlos en nuestro cerebro y en nuestras vidas. Y mientras más leía, mientras más aprendía, sólo quería como tatuarme sus principios en el alma para nunca olvidarnos y que este episodio es para que siempre tengamos a la mano cuando necesitemos recargar la batería, cuando necesitemos recargar el enfoque, cuando estemos distraídas, cuando estemos desgastadas, cuando estemos confundidas entre tanta distracción sobre qué es lo que verdaderamente importa y qué es lo que debería ser este norte y este compás. Este episodio va a estar siempre aquí para ti y para mí, para recordar los principios de una persona que construyó algo extraordinario y estos principios eternos que son, como él los va a llamar en el libro, como su equipo los llama en el libro, agnósticos, refiriéndose a que no se trata de una industria, no se trata de un producto, no se trata de un tipo de empresa, se trata de principios de filosofía de vida que son eternos, que funcionan a lo largo de las décadas, que no caducan y que no son tendencias. Porque esa es la definición de un principio que recarga y que nos da alas y que nos enfoca y que nos abre caminos en vez de distraernos. Y es que no pasa de moda porque no es tendencia. Hoy en día, el trabajo creativo, la creación de contenido, los negocios digitales se han llenado de muchísimas distorsiones porque se han llenado de tendencias. Y las tendencias, por definición, son temporales, son novedosas e interesantes y llamativas o brillantes solo por un rato. Tienen una vida corta y, por definición, son inestables. Son normalmente llevadas al extremo para después irse al otro extremo para compensar. Cuando se cambia de tendencia y nos vamos a un lado del extremo de una tendencia de trabajo de. El Girl Boss Hustle Culture trabaja hasta 15 horas seguidas. Y después del otro lado de la tendencia que viene a sobrecompensar ese movimiento cultural, se va al otro lado a decir como quiero trabajar menos y quiero descansar. Y si no es delicioso, no lo quiero hacer. Un día hay la tendencia de que tenemos que trabajar como máquinas. Y después cambia de tendencia que solo hagamos lo que es fácil y delicioso y que trabajar solo debería ser placentero y energía femenina 24-7.
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